La Portada de Santa María de Sangüesa

El friso superior y los modillones de la cornisa

El friso, dividido en dos pisos, se halla presidido por el Pantocrator o Maiestas Domini flanqueado por el Tetramorfos, representación de la Visión del juez supremo y su corte descrita por san Juan en el Apocalipsis (Ap. 4, 1-3 y 6-7), tema conocido habitualmente como la Segunda Venida, porque hace referencia a la segunda venida de Cristo a la tierra al final de los tiempos –la primera tuvo lugar cuando nació en Belén– para juzgarnos. A ambos lados, bajo arcadas, aparecen los arcángeles Gabriel y Miguel, que actuaban como demandantes y defensores el día del juicio, que no figuran en el relato joanino sino que están tomados en último término del arte bizantino, si bien su fuente inmediata debió de ser la pintura románica catalana, en la que son frecuentes. Completa el conjunto el Apostolado, también bajo arcadas, cuyos miembros con frecuencia sustituyen a los Veinticuatro ancianos apocalípticos (Ap. 4, 4) como acompañantes del juez supremo.

Estamos, por tanto, ante otra versión del Juicio Final, distinta de la del tímpano, ya que en vez de plasmar el Juicio propiamente dicho con Cristo dictando sentencia, separando a los bienaventurados de los condenados y colocando a los primeros a su derecha en el cielo y a los segundos a su izquierda en el infierno, se escenifica el preludio del mismo, es decir, la llegada del juez. Se trata de una fórmula más anticuada y llamada a desaparecer en el futuro –salvo casos excepcionales–, mientras que la del tímpano se prolongara al gótico.

Estos frisos de coronamiento de las portadas integrados por la Maiestas, el Tetramorfos y el Apostolado son relativamente frecuentes en el románico tardío hispano, especialmente castellano. El único detalle más original lo constituye la incorporación de los arcángeles.

Los modillones que sustentan el alero están decorados mayoritariamente con motivos de animales, en general cabezas, temática muy habitual en estos elementos. Excepcionalmente dos nos ofrecen figuras humanas: una pareja de luchadores que se enfrentan con las manos desnudas en el típico “combate con armas iguales”, símbolo de la ira, y un zapatero en el acto de reparar un zapato, asuntos que habían aparecido ya en la parte inferior de donde probablemente están tomados, aunque con un notable descenso de calidad.