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Las estatuas columnas

Las emplazadas a la izquierda del espectador representan a María Magdalena, María Madre de Cristo y María la de Santiago, identificadas por las inscripciones de los libros que portan: Sancta Maria Magdalena, Maria, mater Christi y María Iacobi. Posiblemente hacen referencia a la Resurrección de Cristo, que en el románico se solía figurar de modo indirecto a través de la visita de las tres Marías al sepulcro vacío, episodio que, a su vez, aludiría al triunfo de la Redención.

La presencia de la Virgen resulta chocante, pues contradice los relatos evangélicos sobre el suceso según los cuales la tercera mujer era Salomé o Juana, según los casos (Mc. 16,1 y Lc. 24,10), pero se explicaría porque algunos prestigiosos autores cristianos –como san Ambrosio– desde fechas muy tempranas sostuvieron que Jesús se había aparecido en primer lugar a su madre, lo que la convertiría en el testigo más antiguo de su resurrección. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la iglesia sangüesina está dedicada a la Virgen y que era usual en las portadas románicas incluir al titular del templo y de manera destacada además.

Las ubicadas a la derecha representan a san Pedro con su atributo típico, las llaves –actualmente casi desaparecido, pero perfectamente visible en fotos antiguas–, san Pablo con su característica calva, y Judas ahorcado acompañado por la figura de un diablo localizada sobre su cabeza –muy deteriorada–. Como en otras obras –por ejemplo la portada de Moissac, en que también están presentes san Pedro y san Pablo–, habría que poner a ambos apóstoles en relación con el Juicio Final plasmado en el tímpano.

Por el contrario, la aparición de Judas en una estatua columna llama la atención por lo inusual, siendo además la figura que ha suscitado tradicionalmente más interés, dando pie a interpretaciones diversas y contradictorias. Entre las más verosímiles está la que –a partir de la lectura de la inscripción grabada sobre su pecho como Iudas mercator, es decir, “Judas mercader”– establece un paralelismo entre el apóstol ladrón y los comerciantes deshonestos –mercaderes, mesoneros, cambistas– que robaban y estafaban a los peregrinos, amenazándoles con el mismo castigo, equivalencia expuesta en el sermón Veneranda dies recogido en el Codex calixtinus o Liber Sancti IacobiCódice calixtino o Libro de Santiago–. Es factible también que se trate de insinuar un vínculo entre Judas y los quebrantadores de la ley –especialmente traidores y perjuros–, intimidándoles con correr idéntica suerte, apoyándose en las fórmulas conminatorias de los actos y documentos jurídicos en las que se hace así, lo que a su vez conectaría con una posible función de la portada como marco de procesos judiciales.

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Las estatuas columnas

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