En la imagen
Concentración de venezolanos el 3 de enero 2026 en Parque Almagro, Santiago de Chile [Igallards7]
La detención de Nicolás Maduro, durante una operación militar relámpago de Estados Unidos en Venezuela, tuvo una acogida variada en el resto del continente americano. Aunque hubo un apoyo mayoritario de la opinión pública de la región, las aclamaciones populares en Miami y Bogotá contrastaron con la celebración más comedida en Ciudad de México y Brasilia. Al margen del debate jurídico y moral sobre la legitimidad de la intervención estadounidense, la reacción de la opinión pública tuvo más que ver con la experiencia directa del éxodo venezolano en cada uno de los países americanos.
La principal encuesta realizada a los pocos días de la detención de Maduro del pasado 3 de enero arrojó una aprobación de la operación militar estadounidense del 60,1% en el conjunto de la región. Llevada a cabo entre los días 5 y 11 de enero, con una muestra de 11.285 personas repartidas por el continente americano, la encuesta de la firma brasileña AtlasIntel, en colaboración con Bloomberg, recogía, no obstante, algunas variaciones del apoyo en función de los países.
Comparados esos datos con los registros del R4V sobre los casi siete millones de refugiados y migrantes venezolanos en América Latina y el Caribe, puede concluirse que la exposición diaria a de los devastadores efectos de la crisis venezolana —medida en número de vecinos, compañeros de trabajo o conocidos llegados del otro lado del Orinoco— es uno de los factores que mejor explica la disposición de la opinión pública de cada país a ver desde una lente positiva una operación que, en términos de derecho internacional, resulta difícilmente justificable.
De acuerdo con el sondeo, el 60,1% de los consultados mostró su apoyo a la operación militar estadounidense y el 58% declaró apoyar una intervención militar norteamericana para deponer al gobierno chavista. No obstante, la probación no fue homogénea ni en términos geográficos ni ideológicos; los matices entre países revelan tanto las particularidades de cada relación bilateral con Estados Unidos como el peso diferenciado que la migración venezolana ha tenido en distintas sociedades.
Los países andinos
Los niveles de aprobación más altos se concentraron en el Caribe (82%); en el bloque andino, compuesto por Ecuador, Perú y Bolivia (77%); en Paraguay y Uruguay (72%), y en Colombia (64%). Aunque la relación no es perfecta, se observa una tendencia clara: los países que enfrentaron una mayor presión migratoria o que, aunque fuera numéricamente menor, la vivieron con mayor incomodidad por tratarse de naciones pequeñas o nada habituadas a inmigración desde Venezuela, tendieron a respaldar más la intervención.
Las sociedades que han vivido de modo más problemático la absorción del flujo venezolano son también las que más han interiorizado la narrativa de un régimen criminal como causa directa del éxodo (así como la esperanza de que con su desaparición habría una reversión de ese flujo). La encuesta lo confirma desde otro ángulo: el 73,2% de los latinoamericanos consideraba al régimen de Maduro como el principal responsable de la crisis humanitaria causante del récord migratorio venezolano. Para quienes viven de cerca esta migración, sus causas son una realidad palpable, a diferencia de quienes la ven como un fenómeno lejano.
Colombia es un gran caso de análisis. El país que más venezolanos ha recibido en términos absolutos —alrededor de 2,8 millones, según R4V a finales de 2025—, ha sido también el país que más ha experimentado las consecuencias: presión sobre los sistemas de salud y educación, tensiones urbanas en ciudades fronterizas como Cúcuta y una agenda migratoria que ha atravesado varios gobiernos consecutivos. Que el 64% de los colombianos aprobara la captura de Maduro, pese a la postura crítica del gobierno de Gustavo Petro frente a la intervención, habla de una fractura significativa entre la opinión pública y la posición oficial.