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El voto de la Generación Z en Colombia, de las legislativas a las presidenciales

El voto de la Generación Z en Colombia, de las legislativas a las presidenciales

COMENTARIO

14 | 05 | 2026

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Los jóvenes colombianos se inclinan hacia la derecha: priorizan el orden, la estabilidad y la autoridad

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Campaña promocional de concienciación electoral de la Registraduría Nacional colombiana

El pasado 8 de marzo del 2026, tuvieron lugar las elecciones legislativas de la república de Colombia, en las que fueron electos los nuevos miembros del Congreso para el término 2026-2030. Estas elecciones no solo definieron la nueva composición del poder legislativo de la república, sino que reflejaron cambios importantes en el comportamiento electoral en distintos sectores de la población colombiana. El papel del voto de los jóvenes —particularmente los que reciben el nombre de Generación Z (los nacidos entre mediados de la década de 1990 y principios de la década de 2010), caracterizada por haber crecido en un entorno digital y globalizado— fue uno de los principales fenómenos observados.

Los patrones de participación y preferencias políticas de la Generación Z han comenzado a mostrar transformaciones significativas en el panorama político colombiano. A diferencia de años anteriores, los resultados del 8 de marzo demostraron que, en contraste con tendencias observadas previamente, el electorado juvenil parece inclinarse cada vez más hacia posiciones de derecha, convirtiendo el voto joven en un factor determinante no solo para las próximas elecciones presidenciales del 31 de mayo (con segunda vuelta el 21 de junio), sino también para el rumbo político del país al menos a medio plazo.

Es importante resaltar que las legislativas ocurrieron en un contexto político muy polarizado ideológicamente, en uno de los países con mayor polarización de Latinoamérica. En las últimas décadas, Colombia se ha mostrado cada vez más dividida entre derecha e izquierda debido a la confrontación entre proyectos políticos opuestos, especialmente en cuestiones económicas y de seguridad, con profundas tensiones en torno a las reformas impulsadas por el gobierno y rechazadas por las fuerzas opositoras, dejando el centro político cada vez más vacío.

Múltiples análisis han demostrado cómo la polarización se incrementó en Colombia durante la pandemia, principalmente entre la derecha del expresidente Alvaro Uribe representada por el Centro Democrático y la izquierda liderada por el Pacto Histórico, la coalición del presidente actual, Gustavo Petro. Los resultados de las legislativas consolidaron la izquierda como primera fuerza, pero dejaron el Congreso (y el Senado) extremadamente fragmentado y polarizado.

El porcentaje de votantes se mantuvo estable en relación con los registros históricos nacionales, pero esta vez el censo incluía una presencia significativa de votantes jóvenes (11.702.436 millones de personas entre 14 y 28 años, de acuerdo con la Registraduría Nacional). Esta cohorte de la población representa un porcentaje creciente en el electorado colombiano, convirtiendo sus preferencias políticas en un factor clave a la hora de comprender los resultados y las dinámicas del poder legislativo. No exclusivo del país, este fenómeno forma parte de una tendencia amplia y observable en distintos contextos internacionales.

Prioridades

Partiendo de este panorama, es imprescindible realizar un análisis de la transformación ideológica que actualmente está presentando la generación Z en Colombia, especialmente su inclinación hacia posturas más conservadoras. Por mucho tiempo se ha asumido que en muy diversos países los jóvenes tienden a apoyar principalmente agendas más progresistas; sin embargo, los análisis y la evidencia actual presentada por encuestas como la realizada por la Universidad del Rosario han demostrado un drástico cambio en las tendencias políticas de los jóvenes, con aumento de las posiciones de derecha y disminución de las de centro e izquierda. Esta derechización se inscribe en una dinámica global que ha comenzado a redefinir el comportamiento político juvenil.

Cabe resaltar que la generación Z no responde uniformemente a categorías ideológicas tradicionales; tiende a ser progresista en temas sociales mientras que presenta inclinaciones conservadoras en asuntos económicos y de seguridad, como resalta se resalta en el estudio ‘The Politics of Gen Z’. El resultado de esta combinación es una generación pragmática e influenciada por su contexto inmediato, lo cual explica por qué en países como Colombia el voto joven presenta sucesivos giros, en este momento hacia posiciones de derecha. 

Esta tendencia está relacionada estrechamente con las preocupaciones actuales sobre temas como el desempleo, la incertidumbre económica y los problemas de inseguridad, a los que se busca dar respuesta con discursos que priorizan el orden, la estabilidad y la autoridad. Ello no quiere decir que hayan abandonado completamente otros valores, pero siguiendo una lógica pragmática la Generación Z pone la seguridad y a la estabilidad por encima de la fidelidad a ideologías tradicionales.

El entorno digital también tiene un rol de suprema importancia en la formación de preferencias políticas en los jóvenes. La Generación Z, al haber nacido y crecido en un entorno de hiperconectividad, tiende a estar expuesta a los discursos políticos difundidos en redes sociales. Alrededor del 82% de los jóvenes colombianos entre los 18 a 24 años afirman que se informan principalmente sobre temas políticos a través de las plataformas digitales. Varios análisis han mostrado cómo las redes sociales no solo brindan un acceso fácil a la información, sino que a su vez se encargan de amplificar mensajes polarizantes que significativamente influyen en la construcción de opiniones. Específicamente en Colombia, estas plataformas han ayudado a que múltiples discursos conservadores se difundieran entre los jóvenes de manera más atractiva y de fácil acceso y consumo. La fragmentación ideológica y la exposición a contenidos específicos se ve facilitada por el entorno digital, contribuyendo a una apertura hacia distintas corrientes políticas, incluyendo aquellas más conservadoras (Deckman, 2024).

Otro factor que contribuye a la explicación de la transformación en los jóvenes es su relación con las instituciones políticas. Colombia, es un país que presenta una combinación difusa: un entusiasmo por la democracia y a su vez un desencanto con la política tradicional, generando una participación política bastante ambivalente y escéptica. El escepticismo o posible desconfianza no necesariamente genera apatía en los ciudadanos, sino que puede incitarlos a buscar alternativas políticas que prometan resultados más efectivos. Por eso el fenómeno de la derechización puede verse como una respuesta directa a la percepción de los ciudadanos frente a la ineficacia institucional, llevándolos a inclinarse hacia discursos o propuestas conservadoras que enfatizan promover el orden, la autoridad y la eficiencia institucional.

Fenómeno internacional con señas propias

En un enfoque internacional, el fenómeno de la derechización afecta a múltiples democracias contemporáneas. Dentro de la diversidad ideológica de la Generación Z, en países de Europa y América los jóvenes han mostrado una mayor receptividad hacia las propuestas conservadoras en respuesta aspectos negativos vividos bajo gobiernos de izquierda, como la inflación, la inseguridad y el costo de la vida. En América, especialmente en Argentina, se ha visto el ascenso de Javier Milei como una figura que promueve el libre mercado y la reducción del estado, mientras que en Europa figuras como Giorgia Meloni en Italia han ganado apoyo promoviendo el orden, la autoridad y la eficiencia institucional. No trata, pues, de algo uniforme, sino que varía según los contextos socioeconómicos de cada país.

Colombia presenta sus propias características derivadas de su compleja historia política y social; el conflicto armado, los procesos de paz, las continuas protestas sociales y la polarización se han encargado de crear un entorno extremadamente complejo para los votantes jóvenes. De nuevo, aquella inclinación hacia posturas conservadoras puede ser vista como una respuesta a la necesidad de la estabilidad en medio de una larga experiencia de incertidumbre. La juventud colombiana no está abandonado su deseo de cambio, simplemente está redefiniendo los medios para alcanzarlo, poniendo como prioridad la seguridad y el orden antes que una transformación inmediata.

En conclusión, las elecciones legislativas de marzo de 2026, que supusieron un aumento en curules de derecha, evidencian un cambio significativo en el mapa político juvenil en Colombia. Se trata de una reacción frente a las deficiencias que se han visto en el presente gobierno de izquierda en cuestiones estructurales, económicas, de empleo y seguridad y que los jóvenes buscan resolver apoyando la ideología opuesta.

Dado este escenario, resulta probable que la mayoría del electorado joven, la Generación Z, se vea inclinado en la primera vuelta presidencial por candidatos de derecha como Paloma Botero o incluso más radicales como Abelardo de la Espriella, lo cual claramente reflejaría una consolidación de esta tendencia de derechización del voto juvenil.

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