La primera cátedra de comunicación en España cumple 50 años
Alfonso Nieto, el catedrático y maestro que nos enseñó a pensar
30 | 03 | 2026
Hace ahora 50 años, el Boletín Oficial del Estado del 6 de abril de 1976 publicaba una Orden Ministerial del 8 de marzo del mismo año en la que se nombraba a Alfonso Nieto Tamargo (1932-2012) catedrático de Empresa Informativa en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Nacía así la primera cátedra universitaria de comunicación en España. Detrás de ese hito histórico había un maestro: alguien que no dejó huella por lo que acumuló, sino por lo que despertó en quienes le rodearon.
Aportación clave a los estudios de comunicación en España
Para entender lo que ese nombramiento significó, hay que recordar de dónde veníamos. Al término de la guerra civil el gobierno franquista creó la Escuela Oficial de Periodismo, dependiente de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda. Era una herramienta de control y miraba más hacia el poder que hacia el conocimiento. Romper con esa lógica no fue sencillo ni rápido.
Alfonso Nieto fue uno de los más activos promotores de la incorporación de los estudios de comunicación a la universidad española. En 1969 fue nombrado director del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra. Se trataba del primer centro universitario para la formación y la docencia del periodismo y la comunicación. No eran estudios oficiales —no existían entonces en la universidad española—, pero en la Universidad de Navarra, el Instituto de Periodismo funcionó desde su comienzo en 1958 como un centro universitario más. Su primer director, Antonio Fontán, era catedrático de universidad y contó en el claustro desde el comienzo con profesores de corte académico como Ángel Benito, José Luis Martínez Albertos o el propio Alfonso Nieto, además de con profesionales del periodismo. En 1968 la Universidad de Navarra acogió por primera vez en España un congreso internacional de comunicación, el de la International Association for Media and Communication Research (IAMCR) y en ese mismo año comenzaron a publicarse trabajos de investigación en comunicación y medios en la editorial de la Universidad de Navarra.
Nieto se propuso dar la batalla para que el sistema universitario español acogiera los estudios de comunicación como una de sus disciplinas. Su nombramiento como director del Instituto de Periodismo de Navarra coincidió con los trabajos de elaboración en las Cortes Españolas de una Ley General de Educación que se aprobó en 1970. Esta reforma de la educación en España fue la oportunidad que permitió a Alfonso Nieto, a Luis María Anson y a otros explicar la necesidad de dar a los estudios de periodismo y medios de comunicación un estatus universitario y que dejaran de estar bajo la tutela del Ministerio de Información. Hablaron con unos y con otros y, finalmente, el mismo día de la votación de la Ley en las Cortes, uno de los procuradores introdujo una enmienda “in voce” para incorporar esos estudios al sistema universitario español. En un decreto de 1971 se crearon las Facultades de Ciencias de la Información y se disolvió la Escuela Oficial de Periodismo.
De este modo, se inició una nueva etapa en la educación superior y la investigación en comunicación en España con la creación de las Facultades de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y en la Autónoma de Barcelona, y la transformación en Facultad del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra con Alfonso Nieto como decano.
Pocos años después, Alfonso Nieto se trasladó a Madrid al obtener por oposición una plaza de Profesor Agregado de Empresa Informativa, su especialidad, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Y en 1976 se convirtió en el primer catedrático de comunicación de España al obtener la cátedra de Empresa Informativa de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.
Posteriormente regresó a la Universidad de Navarra, de la que fue rector entre 1979 y 1991, donde formó a numerosos discípulos y desplegó una fructífera actividad académica en el ámbito de la Empresa Informativa y de la gestión de medios de comunicación.
En 1976 se convirtió en el primer catedrático de comunicación de España al obtener la cátedra de Empresa Informativa de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense
La cátedra de la inteligencia al servicio de la sociedad
Alfonso Nieto no fue un catedrático cualquiera, y no sólo por ser el primero en los estudios de comunicación en España. Su cátedra se apoyó en la fecundidad que da la vida de la inteligencia en el trabajo universitario. Nieto cultivó una verdadera pasión por hacer avanzar el saber y el conocimiento, y por contagiar a todos los que estaban a su alrededor -discípulos, alumnos, directivos y profesionales de los medios, entre otros- la idea de que comprender mejor el mundo era una forma muy elevada de servir a la sociedad.
El profesor Nieto trabajó sin descanso por entender la historia y el presente del mundo de la comunicación para poder mejorarlo, y para atisbar lo que nos depararía el futuro. Con una curiosidad sin límites, con el horizonte universal de su espíritu universitario, y una intuición e inteligencia fuera de lo común, realizó verdaderas contribuciones al campo de los estudios de comunicación. Fue pionero en el análisis de las especiales características de las empresas periodísticas, que debían compatibilizar su especial naturaleza económica (al servir a lectores y anunciantes) con su alma editorial y su función social; analizó con acierto el papel central que en ese mercado jugaba (y juega) el empresario de la información, responsable último del cumplimiento de la misión del medio; anticipó, a veces con décadas de antelación, fenómenos como la llegada a nuestro país de tecnologías como la FM, o la irrupción de la prensa gratuita como opción informativa que se remontaba a los principios mismos de la prensa.
Con la progresiva implantación de nuevas tecnologías de la información, y en especial tras la irrupción de Internet, el profesor Nieto entendió que el mundo de la información y la comunicación pasaba de pensar en productos a pensar en servicios -escribió su libro Servicios comerciales de información cuando Internet aún era sólo una promesa-, de tener un enfoque de intercambio a un enfoque de relaciones (“relaciones entre inteligencias”, como le gustaba decir), de valorar los tangibles a valorar los intangibles, y de trabajar con múltiples referencias de valor a girar en torno a una única moneda de intercambio: el tiempo de las personas.
Todo esto lo hizo desde una posición que él mismo contribuyó a crear, y que este año cumple medio siglo.
Seguramente hoy el profesor Nieto estaría reflexionando sobre los múltiples retos que plantea al mundo de la comunicación la Inteligencia Artificial, y sobre cómo esa vida de la inteligencia humana (de la que tantas veces hablaba) se verá afectada por el reino de las “máquinas pensantes”. Afortunadamente, seguro que alguno o algunos de sus discípulos -de los muchos que el catedrático-maestro dejó por todo el mundo- ya dedica muchas horas a ese tema, con el impulso del virus investigador que inoculó en todos ellos.
Manuel Martín Algarra y Ángel Arrese
Comprender mejor el mundo era una forma muy elevada de servir a la sociedad