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Una investigación en centros educativos públicos de Navarra confirma la utilidad de la ventilación para reducir los niveles de CO2 en pandemia

Las monitorizaciones que realizó el grupo de investigación de la Universidad antes y después del COVID constatan que la temperatura bajó 2ºC en las aulas en invierno y los niveles de CO2 se redujeron hasta una quinta parte


FotoManuel Castells/De izquierda a derecha, algunos de los investigadores del proyecto: Purificación González, Dolores López, Aurora Monge, Alberto Arriazu, Ainhoa Arriazu y Ana Sáchez-Ostiz

21 | 09 | 2021

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El grupo de investigación SAVIArquitectura de la Universidad de Navarra -en el marco de la convocatoria para la subvención de proyectos de investigación y transferencia de conocimientos a realizar en centros educativos financiados con fondos públicos de Gobierno de Navarra- ha constatado que las medidas de ventilación frecuente tomadas en las aulas con motivo del COVID-19 han reducido una quinta parte los niveles de CO2 en los espacios interiores, llegando a parámetros de 1.100 ppm que previamente a la pandemia podían ser incluso de más de 5.000 ppm.

El equipo de investigadores del proyecto -liderado por la profesora de la Escuela de Arquitectura Aurora Monge y formado por Ana Sánchez-Ostiz, Dolores López, Ainhoa Arriazu, Maira Bes, Purificación González, Nerea Martín, Jorge San Miguel, Alberto Arriazu y Sara Dorregaray- comenzó estudiando la eficiencia energética en nueve institutos públicos de secundaria y bachiller de Pamplona previamente a la pandemia. En uno de ellos, el IES Navarro Villoslada, monitorizaron también la temperatura, la humedad relativa y la calidad del aire interior. Ya en el curso 20-21 se sumaron más monitorizaciones en tres centros en Pamplona, Tudela y Elizondo. “Esto nos permitió tener de referencia las mediciones previas a la pandemia y poder compararlas de forma directa con las tomadas ya en pandemia, para valorar la utilidad de las medidas que el Departamento de Educación propuso para el curso pasado en los colegios de la Comunidad foral”, explica la investigadora principal del proyecto, Aurora Monge.

Según detalla la profesora en la Escuela de Arquitectura, “en el primer centro monitorizado, y a pesar de aumentar en un 30% el consumo de calefacción, la temperatura media apenas alcanzó los 19ºC, con mínimas de 15ºC. Algo ya observado en general en los centros educativos, puesto que a los alumnos se les ha dejado ir con abrigos a clase. Desde Educación, por lo tanto, se ha priorizado explícitamente la enseñanza presencial en tiempos de pandemia sobre otros criterios de comodidad o eficiencia energética, de modo que los colegios se han mantenido abiertos en España durante todo el curso escolar, algo que no ha pasado en muchos países de Europa”.

La utilidad de los “recuperadores de calor”

En climas fríos, o en los meses en los cuales la temperatura inferior baja de los 12 ºC, los autores del estudio indican que un modo de asegurar el equilibrio entre ventilación y temperatura adecuadas es el recurso de la ventilación mecánica con recuperados de calor. “Además”, añade la también autora del estudio y directora del Máster en Diseño y Gestión Ambiental de Edificios (MDGAE) de la Universidad de Navarra Ana Sánchez-Ostiz,“el estudio ha demostrado que es fundamental, de cara a este próximo curso escolar, continuar con el alto compromiso del profesorado en el mantenimiento de las pautas de ventilación natural”.

“Los Fondos Next Generation pueden convertirse en la oportunidad para acometer la rehabilitación de la envolvente térmica, implementar medidas que favorezcan la ventilación natural y/o mecánica con recuperadores de calor, contar con adecuados sistemas de calefacción y de producción de energía renovable -sobre todo de aquellos colegios más antiguos-; y actuar sobre el entorno urbano escolar, de modo que permitan la adecuada ventilación evitando la contaminación y ruido exterior”. “Si queremos asegurar la docencia presencial y un adecuado aprendizaje, la pandemia nos ha enseñado que esto pasa por asegurar la calidad del aire en las aulas”, concluye Ana Sánchez-Ostiz.