55 niños y niñas participan en la IV edición del Campus de Verano en Fitero
El programa, promovido por la Universidad, pretende fomentar la socialización y la convivencia de los menores
26 | 08 | 2026
Por cuarto año consecutivo, la Universidad de Navarra ha impulsado el programa ‘¡Vivir Fitero! ¡Viva Fitero!’, un campus de verano en el que han participado 55 niños y niñas de la localidad de la Ribera. La iniciativa, promovida desde el Instituto Cultura y Sociedad (ICS), se ha desarrollado durante el mes de julio en el Colegio Público Juan de Palafox con el apoyo de dos estudiantes de la Facultad de Educación y Psicología y dos de la Escuela de Arquitectura, así como de 10 voluntarios.
Su meta es favorecer la socialización, el respeto y la convivencia a través de actividades que utilizan el castellano como herramienta vehicular. El campus ha contado con el apoyo del programa de prácticas Revitalizar el Patrimonio Rural, financiado por el Gobierno de Navarra/Fundación La Caixa, del Ayuntamiento de Fitero, y de la Facultad de Educación y Psicología.
Ana María Fernández, profesora de la Escuela de Gestión Aplicada y colaboradora del ICS, coordina el proyecto junto con Ruth Breeze, codirectora científica del ICS, y Katya Palafox, profesora de la Facultad de Educación y Psicología. Fernández valora la experiencia de forma muy positiva: “Año a año el campus de verano se ha consolidado y ha adquirido una gran reputación, como lo demuestra la participación tan alta de este año, tanto de niños de origen migrante como nacidos aquí”.
El proyecto surgió en 2023 para dar respuesta a una situación que vivía un alto porcentaje de escolares de origen migrante -sobre todo, magrebí-: la pérdida de la competencia en castellano durante las vacaciones. Como resultado del problema lingüístico, se detectaron otros obstáculos más profundos en relación a la socialización, el respeto a las normas, la empatía y la convivencia.
Para combatir estas dificultades, se impulsó este programa en el que participan niños y niñas de varias procedencias. A lo largo del mes, los pequeños, de entre 6 y 12 años, han asistido al centro educativo para realizar distintas actividades creativas y deportivas, siguiendo una temática semanal, siempre centrada en Fitero: naturaleza, patrimonio cultural, gastronomía y sus gentes. “El municipio se convierte en el escenario en el que vivimos y, al mismo tiempo, en un marco cultural e identitario que queremos que nuestros niños y niñas conozcan, comprendan y sientan como propio”, subraya Fernández.
Encuentro con la educación y la cultura
Si bien el verano representa para muchos menores un tiempo de nuevas experiencias y viajes, no todos tienen las mismas oportunidades. “Para algunos de los participantes, su espacio cotidiano es extraordinariamente reducido. En estos casos, el campus adquiere un valor especial: les proporciona una razón para salir de casa, encontrarse con otras personas, relacionarse con otros niños y niñas, divertirse y descubrir espacios que habitualmente quedan fuera de su alcance”, explica la profesora.
Asimismo, subraya que supone un “encuentro con la cultura y la educación, permitiendo a los niños que accedan a espacios, actividades y experiencias culturales. De este modo, salir de su entorno cotidiano significa también ampliar el mundo que conocen”. Y todo ello con el castellano como lengua vehicular, aspecto que supone una inmersión lingüística “especialmente relevante para los niños y niñas que acaban de llegar a Fitero o a España, y para los que llevan poco tiempo, a los que les permite mantener y enriquecerlo”, añade.