INMERS es un proyecto europeo que pone el foco en un colectivo que, según los investigadores, ha sido tradicionalmente olvidado: las personas mayores de 65 años, especialmente en entornos rurales. A través de talleres presenciales adaptados a cada territorio (Navarra, Laponia y Transilvania son los territorios que participan), el proyecto les proporciona herramientas para desenvolverse en el entorno digital con mayor autonomía.
Aquí los retos son distintos. "Es un público especialmente vulnerable", explica Sádaba, "porque consume información, le interesa, pero no siempre tiene mecanismos para comprobar si es cierta o no". Además, factores como el aislamiento geográfico o el uso de lenguas minoritarias (euskera, sami o húngaro) añaden complejidad al problema: en esos territorios las fuentes informativas en la lengua propia son más limitadas, lo que supone un reto adicional a la hora de contrastar información.
A ello se suma un fenómeno psicológico que Sádaba destaca específicamente en este grupo de edad: el llamado "efecto tercera persona", la tendencia a creer que cualquiera puede ser engañado menos uno mismo. La investigadora explica por qué este sesgo es especialmente resistente en personas mayores: "Sus creencias están más sólidamente construidas, y además las apoyan con sus experiencias, que son muchas, tantas como años tienen".
Eso hace que cuestionar la información recibida resulte más difícil que con los jóvenes, quienes no cargan con ese peso acumulado de certezas. Por eso aquellos con más experiencia vital son, en ocasiones, más vulnerables a determinados mensajes, especialmente cuando apelan a emociones o preocupaciones cotidianas como la pensión o la sanidad.
El cuarto proyecto, SPQR (siglas de Social Problem, Quality Response), apuesta por un enfoque diferente: la participación ciudadana activa como respuesta a la desinformación. Liderado por la Fundación Maldita.es y cofinanciado por la Comisión Europea, el proyecto busca que jóvenes, estudiantes y ciudadanía en general no solo eviten la información manipulada, sino que se impliquen en su detección y corrección.
Durante dos años, SPQR desarrollará eventos participativos en España, Italia y Polonia, tanto presenciales como en línea, con el objetivo de alcanzar a más de 2.000 personas. A través de un enfoque práctico, los participantes adquirirán herramientas para identificar, investigar y contrarrestar la desinformación, recorriendo todo el proceso: desde la prevención hasta la verificación y el análisis posterior.
La implicación de Fcom no se limita a la investigación: el proyecto se integrará también en la docencia práctica de la Facultad, acercando a los estudiantes a la realidad del trabajo de verificación profesional.
"Los recursos se crean con jóvenes, no solo para ellos. Eso nos ayuda a asegurarnos de que el contenido refleja sus experiencias digitales reales"
Clara González Tosat, investigadora de InfoFacto