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El mapa de los gasoductos en Sudamérica

El mapa de los gasoductos en Sudamérica

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26 | 01 | 2026

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Proyectos de mejora a partir del yacimiento de Vaca Muerta, los hallazgos en Guyana y la planificación de más plantas de regasificación

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Sección del mapa de los gasoductos en Sudamérica [Christian Gil Olsen]

Se ha dicho que el poder de un estado está íntimamente ligado al control de los flujos de energía. Quizá no hay mejor materialización de esta expresión que las redes de gasoductos. Desarrollados en Sudamérica desde 1950, los gasoductos fueron alcanzando trayectos transfronterizos en décadas sucesivas, pero desde comienzos de siglo su desarrollo ha sido moderado: amplios espacios del subcontinente siguen siendo ‘islas’ energéticas, reflejando las deficiencias que aún muestra Sudamérica en términos de integración regional.

La situación ejemplifica bien el caso de una región con importantes productores de gas a la que, sin embargo, le falta una completa red de gasoductos que permita atender convenientemente las necesidades de todos los vecinos hemisféricos. Las dificultades geográficas, como los Andes o la selva amazónica, complican la empresa, pero algunos proyectos en cartera apuntan a ciertas mejoras.

Visualizar el mapa de los gasoductos —esa es la aportación de este artículo, reuniendo en un visor unificado información que habitualmente solo se ofrece de forma nacional— puede resultar útil para entender la geopolítica de la región, así como las posibilidades de integración que esta ofrece.

En 2020, el país con mayores reservas probadas de gas natural era Venezuela (221,1 billones de pies cúbicos), seguido de Argentina (13,6) y Brasil (12,3). También existen reservas importantes en Trinidad y Tobago (10,2), Perú (9,2), Bolivia (7,5) y Colombia (3). Ahora bien, este orden no equivale al de los mayores productores de gas natural en el continente, que según datos de 2023 son Argentina (1.612 billones BTU), Trinidad y Tobago (959) y Venezuela (916).

Desde el punto de vista del consumo, el gas natural corresponde a un 16,5 % de la energía en Sudamérica (2023). Es la primera fuente de energía en Argentina (47,5 % de la energía consumida), Venezuela (59,4 %) y Trinidad y Tobago (92 %). Otros países en con un peso importante de consumo son Bolivia (41,5 %), Perú (39,4 %) y Colombia (25,4 %).

Desde el punto de vista del comercio internacional, hay tres países exportadores netos de gas natural: Trinidad y Tobago (379.000 millones de pies cúbicos), Bolivia (276.000) y Perú (172.000). Entre los importadores, destacaban Brasil (224.000 millones de pies cúbicos), Argentina (185.000) y Chile (183.000). Estos flujos dan parcialmente origen a la red de gasoductos de la región, poniendo en contacto algunos países con exceso de producción con vecinos que necesitan cubrir sus necesidades de consumo energético con importaciones. Otros flujos, al margen de los gasoductos, se desarrollan mediante gas natural licuado (GNL).

Descripción de la red

Argentina es el país con la red más compleja, tanto por su extensión como por su longitud. La red brasileña le sigue en cuanto a longitud, pero no en cuanto a extensión, donde sí puede mencionarse también el caso de Bolivia. Por su parte, Colombia, Venezuela, Chile y Uruguay cuentan con una red espacialmente limitada, aunque acorde a las zonas de mayor densidad de población. La red peruana está todavía restringida a la costa de Lima e Ica, mientras que Ecuador, Surinam y Paraguay no cuentan con infraestructura de transporte de gas natural.

En Sudamérica existen dos grandes sistemas de transporte de gas, que apenas han cambiado en los últimos veinte años. Por una parte, está el sistema del Cono Sur, que agrupa a Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Uruguay; por otro, el sistema caribeño, que engloba a Venezuela y Colombia. Trinidad y Tobago y Perú se encuentran aislados: su producción de gas excede a sus necesidades de consumo y las exportaciones las realizan básicamente desde sus infraestructuras de licuefacción, en barcos cisterna que transportan el gas, como GNL, a países distantes. En Sudamérica existen esas dos terminales de licuefacción, mientras que operan ocho terminales de regasificación para introducir en las redes de consumo nacional el gas de importación que llega licuado (Brasil tiene 3; Argentina y Chile, 2; y Colombia, 1). Están proyectadas otras cuatro plantas: dos en Brasil y una en Colombia y Uruguay.

En cuanto a proyectos de gasoductos, pueden destacarse tres. El primero de ellos, ante la incertidumbre de la producción boliviana de gas natural, consiste en recuperar un proyecto de la década de 1990: conectar Brasil con Argentina a través del gasoducto Uruguaina-Porto Alegre (GASUP). A ello habría que sumar la expansión del gasoducto Perito Moreno —antes, gasoducto Néstor Kirchner— para incrementar la capacidad de gas enviado hasta Uruguaiana desde el yacimiento de Vaca Muerta. En segundo lugar, la culminación del gasoducto de Liza y de la terminal de Wales en Guyana, prevista para 2026, transformará a este país en una nueva potencia en la producción de gas natural. Por último, Perú quiere desarrollar todavía más su red de gasoductos interna mediante la construcción del Gasoducto Sur Peruano. El proyecto, cuya construcción ya comenzó, ha avanzado muy lentamente, debido a casos de corrupción y a un marco legal excesivamente rígido.

Metodología del mapeo

En este mapa —manejable en este enlace— se ha agrupado en un único plano la información que actualmente se halla dividida en visores nacionales. Además de encontrarse fragmentadas, este tipo de páginas webs son de difícil uso para los no iniciados en sistemas de información geográfica (SIG). En cambio, otros visores trasnacionales son de calidad inferior por su menor precisión y por la sobreabundancia de proyectos desfasados.

En el mapa elaborado se han incluido todos los ductos de transporte de gas natural. Se excluyen las tuberías de distribución o pertenecientes a sistemas locales, así como aquellas que transportan gas licuado de petróleo (GLP); en cambio, sí se incluyen las terminales de GNL de Sudamérica: tanto las terminales de regasificación como las de licuefacción.

Todos estos datos se han reflejado en un SIG de uso intuitivo como es MyMaps (Google). Se ha añadido una capa por cada uno de los países que cuentan con infraestructura de transporte de gas natural. Además, hay una capa adicional que muestra las terminales de GNL, tanto las de regasificación (barco) como de licuefacción (grifo). Los colores responden a las siguientes realidades: rojo para infraestructura construida y en uso; amarillo para infraestructura construida, pero sin uso; naranja para infraestructura de extracción; y azul para infraestructura proyectada. Las líneas de mayor grosor indican la presencia de dos o más gasoductos paralelos en la mayor parte de ese recorrido.

Para la elaboración del mapa de gasoductos, se ha recurrido a informes o bases de datos de las siguientes agencias nacionales o empresas: el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) de Argentina, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) de Bolivia, la Empresa de Pesquisa Energetica (EPE) de Brasil, la Infraestructura de Datos Espaciales del Ministerio de Energía (IDE Energía) de Chile, la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) de Colombia, el Organismo de Supervisión de la Inversión en Energía y Minería (OSINERGMIN) de Perú, el Ministry of Energy and Energy Affairs (MEEA) de Trinidad y Tobago, Gasoducto Cruz del Sur (GCDS) de Uruguay y Petróleos de Venezuela, S.A. (PdVSA).

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