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Más allá de las risas: La ‘guerra memética’ de Trump en su política exterior

Más allá de las risas: La ‘guerra memética’ de Trump en su política exterior

ARTÍCULO

08 | 01 | 2026

Texto

Algunos ejemplos de los objetivos que buscan las bromas del presidente de EEUU en las redes sociales

En la imagen

Donald Trump haciendo su baile insignia de la canción “YMCA” de Village People al finalizar su mitin de victoria pre-investidura en Washington DC, mientras los asistentes captan el momento en sus dispositivos móviles, el 19 de enero de 2025 [Transition team]

Todas las semanas, incluso a diario, alguna novedad de la Administración Trump se vuelve ’tendencia’, se ‘viraliza’. La cuenta en redes sociales del presidente de Estados Unidos y de su equipo —la del vicepresidente JD Vance y la de la propia Casa Blanca, por ejemplo— se llenan de imágenes graciosas utilizando la polarización afectiva como estrategia, apelando a los sentimientos y soslayando la razón. Esos mensajes, al provocar risa, relajan la mente y cuelan subrepticiamente la deshumanización de quien piensa de otra manera o la frivolización de situaciones dramáticas, facilitando así la percepción del ‘otro’ como enemigo o la aceptación de soluciones simples como una genialidad que resolverá todos los problemas. Esta política comunicativa de Trump afecta al ámbito nacional, pero también se aplica a la política exterior.

Más allá del show, los mensajes de Donald Trump y su equipo protagonizan un serio combate. Lo que se ha comenzado a llamar ‘guerra cognitiva’, por librarse no tanto en el dominio cibernético —aunque ciertamente es a través de internet— como en el cognitivo, es un fenómeno creciente que nos afecta a todos. Si bien la estrategia la aplican unos —en verdad, actores muy diversos—, las mismas audiencias propagan y multiplican los mensajes. Hasta hace no mucho hubiera sido imposible pensar en las redes sociales como un espacio de guerra, menos aún como el medio principal que los estados podían utilizar para perseguir sus intereses.

Dentro de esta nueva realidad tiene un especial protagonismo la especificidad de la ‘guerra memética’. Esta se beneficia del éxito de difusión que alcanzan los ‘memes’, esas bromas ante las que bajamos nuestras defensas y que abrazamos por divertidas, pero que pueden no ser tan inocuas.

En el libro ‘Meme Wars’ los autores estadounidenses, Joan Donovan, Emily Dreyfuss y Brian Freidberg describen la ‘guerra memética’ como el uso estratégico y coordinado de ‘memes’ como arma para influir en la opinión pública, polarizar y desestabilizar instituciones, con el objetivo de moldear percepciones y dañar a un adversario. Los ‘memes’ pueden ser mucho más que una imagen con palabras; Donovan los define como fórmulas breves (palabras, eslóganes, imágenes o combinaciones) capaces de condensar ideas complejas y circular rápidamente, por ejemplo “Make America Great Again” o “Build that Wall”.

Otros autores se centran en la distinción entre polarización ideológica, que se refiere a la distancia entre posiciones políticas, y polarización afectiva, que alude al amor/ adhesión por el propio grupo y al odio/desprecio hacia el contrario.

Trump 2.0

Aunque lógicamente no es el único actor que utiliza a fondo las redes sociales y aprovecha sus ventajas, es cierto que Trump ha sido pionero en esa relación directa de un mandatario con la vasta e inmediata audiencia que ofrece internet. Ocurrió durante su anterior periodo presidencial, entre 2017 y 2021, y desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025 esos procedimientos han adquirido una nueva dimensión, al evidenciarse un plan estratégico en lo que antes parecían meras ocurrencias de un presidente quizás aburrido.

De nuevo en ‘X’ y con una red social propia, ‘Truth Social’, Trump no ha parado de generar polémicas, apoyado en las posibilidades que aporta la IA y en una diversificación de emisores que actúan conjuntamente: las cuentas de Trump, Vance y la oficial de la Casa Blanca han compartido cientos de ‘memes’ que, consecuentemente, han sido compartidos y viralizados, con mensajes polarizadores que promueven el desprecio hacia un ‘enemigo común’, generan división entre los ciudadanos y esquivan el razonamiento crítico.

Más allá de su impacto en la política nacional estadounidense, la Administración Trump también está empleando los ‘memes’ en el ámbito internacional, alcanzando amplias audiencias en otros países y resonancia global. He aquí tres ejemplos de recientes intervenciones en asuntos mundiales, entre los muchos que podrían mencionarse.

Sombreros mexicanos, bigotes y mariachis

El ‘cierre’ del Gobierno federal estadounidense a causa de la falta de acuerdo presupuestario para 2026 duró 43 días, desde el 1 de octubre hasta el 12 de noviembre, convirtiéndose en el más largo de la historia del país. También fue el más mediático.

Dentro de los numerosos ‘posts’ del Gobierno respecto a esta situación prevaleció un mensaje de burla hacia los demócratas, señalándolos como los culpables de la crisis, usando el sombrero mexicano como símbolo de su alianza con inmigrantes indocumentados.

Medios estadounidenses y mexicanos, junto a varios grupos latinos en EEUU y otras organizaciones de defensa hispana, describieron el video en el que Hakeem Jeffries (actual líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes) aparece con sombrero y bigote, acompañado de mariachis, como una burla de mal gusto hacia los mexicanos y latinos. Evidentemente, la ofensiva mediática desató polémica y precisamente por eso consiguió lo que buscaba. Además de acaparar la atención pública, logró relacionar la inmigración ilegal, particularmente la de la comunidad latina, con una sola nación y reducirla a un enemigo común para Estados Unidos.

Trump Gaza

“Donald viene a liberarte. Trae la vida a todo lo que ves”, “No más túneles, no más miedo. ¡Trump Gaza por fin está aquí!”. Esto son los eslóganes que se repiten una y otra vez en el clip de treinta segundos creado inicialmente por grupos ‘pro-israelíes’ con IA que fue retomado por la cuenta personal de ‘X’ de Trump en febrero de 2025. El video comienza mostrando niños caminando entre escombros en la Gaza actual, seguido del texto “Gaza 2025… ¿Qué sigue?”; enseguida una transición muestra playas, rascacielos, hoteles de lujo, yates y fiestas. Figuran allí versiones generadas por IA de Trump tomando cócteles en la playa junto a Benjamin Netanyahu, un enorme edificio en el que se lee “Trump Gaza”, una estatua dorada gigante de él y billetes cayendo del cielo.

En este caso, además se conecta con subcomunidades afines dentro de internet y se refuerza su mensaje al darles visibilidad. En el devastador contexto del conflicto, los eslóganes e imágenes ficticias alcanzan un valor aspiracional dado que muestran las intenciones de ocupación estadounidense en la franja de Gaza como sinónimo de prosperidad inmediata.

Venezuela, el blanco de la ‘guerra contra el narcotráfico’

En medio de la presión sobre Venezuela, en el marco de la declarada ‘guerra contra el narcotráfico’, Trump publicó un video en el que se ridiculizan las jornadas de entrenamiento ciudadano convocadas por el chavismo frente a la amenaza del despliegue naval estadounidense en el Caribe. Bajo el título: “ULTRASECRETO: Hemos sorprendido a la milicia venezolana en entrenamiento. ¡Una amenaza muy seria!”, se aviva la expectativa mundial de si ocurrirá o no una invasión estadounidense para derrocar a Nicolás Maduro.

Asimismo, Trump compartió en septiembre una imagen en la que aparece en el Despacho Oval mirando un video de ataque a una lancha, acompañado del texto “TERRORISTAS ELIMINADOS. ADIÓS.” junto a un emoticón de tirar basura. Supuestamente, corresponde a una ofensiva en contra de la organización criminal Tren de Aragua, vinculada al gobierno venezolano y catalogada por el estadounidense como “terrorista”.

Al catalogar las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela como una “guerra” se sitúa a ambos países en un estado de conflicto, en el que todo vale porque es una pelea entre un estado fuerte, que debe proteger a su población y a la región de la amenaza del narcotráfico, contra otro “terrorista”. Al mismo tiempo, al presentar como débil al adversario, se busca legitimar una posible invasión, mostrándola como de fácil y rápida ejecución.

Polarización

Es imprescindible tener en cuenta que detrás de muchas imágenes, eslóganes, ‘posts’ y ‘retuits’ existe una lógica bélica; actores estratégicamente organizados compiten por el territorio cognitivo de la audiencia mundial con el objetivo de ganar la batalla esparciendo percepciones interesadas y neutralizando los procesos racionales. Así se alcanzan niveles de polarización que, al continuar promoviendo la división, obtienen la adhesión incondicional de una parte sustancial de la audiencia.

Los tres ejemplos referidos muestran que los mensajes en la ‘guerra memética’, por más que resulten graciosos, no son inofensivos ni se han emitido al azar. Son elementos encargados de alimentar narrativas internacionales que polarizan a la población mundial, empujándola a los extremos y sustrayéndola de un ejercicio de raciocinio que pueda conducir a un punto medio desde el que normalmente se acomete la resolución pacífica de tensiones. Si la persona comparte ‘memes’, se vuelve parte de un grupo; si los repudia, se convierte en parte del grupo contrario. Ambos lados terminan alimentándose de su propia viralidad, cada vez más irreconciliable y antagónica.

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