Un proyecto de investigación estudia tres teorías de la normatividad para desvelar el origen de la mente
Investigadores del grupo Mente-cerebro del ICS han puesto en conversación tres teorías clave sobre normatividad
FotoManuel Castells/Nathaniel Barret, investigador del grupo Mente-cerebro del ICS.
10 | 08 | 2026
Los investigadores del grupo Mente-cerebro del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra han desarrollado el proyecto de investigación ‘Normatividad y el origen de la mente’, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España. Este proyecto buscaba el origen de la normatividad, es decir, la capacidad para distinguir lo que puede beneficiarnos o perjudicarnos, capacidad que se considera el origen de la mente.
Como explica Nathaniel Barrett, uno de los investigadores principales del proyecto, todos los seres vivos se adaptan a cambios favorables y desfavorables en el ambiente para sobrevivir, aunque no siempre sean conscientes de ello. Esta capacidad de distinguir entre lo favorable y lo desfavorable considera una capacidad mental conocida como normatividad. De hecho, según Barrett, algunos científicos afirman que la normatividad se da incluso en sistemas inertes.
Para poder definir con mayor precisión la capacidad normativa, los investigadores del ICS han puesto en conversación tres perspectivas que plantean una teoría de la emergencia de la normatividad. Es decir, ¿cuáles son las condiciones fundamentales para una entidad que responde según sus preferencias?
Primero, se han centrado en el enactivismo, que afirma que la normatividad surge con la sensibilidad intrínseca de los seres vivos respecto a su ambiente. Para ello, se ha estudiado un modelo de simulación de vida a través de un programa de ordenador. Así, podían comprobar la respuesta de diversos seres vivos ante diferentes estímulos.
Después, han abordado la psicología ecológica, una teoría que analiza una forma primitiva de comportamiento normativo en sistemas físicos inertes que son capaces de sostenerse, es decir, se portan como seres vivos. “Se dice que los seres vivos se aprovechan de las leyes de la física para lograr sus objetivos en vez de ‘crear’ las condiciones ideales”, afirma. Del mismo modo, el experto explica que se observan tendencias espontáneas en sistemas físicos que probablemente también sean parte de las tendencias de los seres vivos.
Por último, han investigado la teleodinámica, un modelo desarrollado por el teórico y biólogo de la Universidad de Berkeley, Terrence Deacon. Según el experto, la normatividad se realiza en sistemas que actúan en su propio beneficio. Sin embargo, Deacon va más allá y afirma que existen procesos químicos que pueden relacionarse y crear un ser vivo primitivo que sea capaz de mantenerse.
El proyecto no busca una solución final, sino poner en conversación estas tres teorías con el objetivo de avanzar y ofrecer una nueva teoría más completa. “Algunos dicen que no existe la normatividad fuera de los seres humanos”, expresa Barrett. Así, para definir mejor la normatividad para todos los seres vivos, los investigadores consideran primordial analizar el desarrollo de la normatividad en los seres humanos, así, la teoría será más precisa ya que “la normatividad en humanos es más compleja”, aseguran.