Hija y hermana de arquitectos, la alicantina Nerea Rogel ha crecido entre planos, visitas al estudio y noches de trabajo. Tras cursar los Estudios de Arquitectura (ARQ’25) y el Doble Máster en Arquitectura y Real Estate (2026) en la Universidad de Navarra, y recibir el premio a mejor expediente durante el grado, ha sido reconocida con la Beca Fundación Arquia en la categoría de expediente académico.
Tras sus experiencias formativas en Pamplona y Madrid, su próxima parada será Mallorca, donde realizará prácticas en el estudio de TEd'A arquitectes. Nerea buscaba un estudio pequeño donde poder aprender de cerca e involucrarse al máximo y cuando descubrió la forma de entender la arquitectura del estudio, “con un origen honesto y respetuoso con la naturaleza de los materiales, combinado con un desarrollo de diseño minucioso”, no dudó en considerarlo una meta.
“Historia de dos ciudadelas”: las vidas de una ciudad
Por su parte, María Glyzina (ARQ’24) ya esbozaba los primeros planos de cómo imaginaba su futura casa a los 13 años. Atraída por la posibilidad de trabajar desde perspectivas muy distintas, eligió estudiar Arquitectura, una carrera que asegura que “transforma”.
Su proyecto “Historia de dos ciudadelas”, ha sido reconocido en la convocatoria de concurso de la Fundación Arquia. En él, busca recuperar y poner en relación el significado histórico que tuvieron dos lugares vinculados a la defensa de Pamplona: la Ciudadela, en el centro de la ciudad y el Fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba.
“Mi intención era crear un hilo entre los dos lugares, mostrando cómo, a pesar de haber perdido su función militar, siguen teniendo una presencia muy importante en la ciudad y en la vida cotidiana de sus habitantes”, explica.
El proyecto parte de la idea de que una ciudad puede acumular diferentes vidas sobre un mismo lugar. “Me interesaba precisamente esa transformación: cómo un lugar puede perder su función original sin perder su significado”. La historia permanece en las piedras, en los recorridos y en la memoria de quienes habitan la ciudad.
Gracias a la beca, Maria Glyzina inicia sus prácticas en febrero en el estudio portugués Fala Atelier (Oporto). Será su primera experiencia profesional fuera de España y reconoce estar ilusionada por descubrir “nuevos entornos profesionales y otra forma de trabajar”.
