14/10/2026
Publicado en
Diario de Navarra
Antonio Moreno |
Decano de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra, y doctor por la Universidad de Columbia.
El Premio Nobel de Economía ha reconocido la trayectoria de Robert E. Hall (Universidad de Stanford) y Michael Woodford (Universidad de Columbia), dos figuras fundamentales para entender cómo la ciencia económica actual aborda las grandes cuestiones macroeconómicas partiendo, de forma rigurosa, de las decisiones individuales de familias, empresas y gobiernos. A través de sus aportaciones, la macroeconomía moderna ha consolidado una transición clave: entender que el comportamiento global de los mercados no puede explicarse sin fundamentarse sólidamente en la microeconomía. Ambos han sido pioneros en este terreno. Robert Hall se ha enfocado en expectativas racionales, el consumo, la inversión y el mercado de trabajo, mientras que Woodford ha tenido un área de estudio más relacionada con políticas de estabilización monetarias y fiscales.
Si bien Finn Kydland y Edward Prescott (galardonados con el Nobel en 2004) sentaron las bases de esta metodología desde el lado de la oferta, Hall y Woodford han liderado este enfoque desde el lado de la demanda, con modelos neokeynesianos y expectativas racionales basados en las decisiones optimizadoras de los diversos agentes. En definitiva, la macro moderna nos recuerda que para estabilizar la economía hay que empezar por entender las decisiones de quienes la forman.
La macro se nutre de los datos para poder explicar la realidad. A su vez, la macro configura modelos para explicar la realidad y proponer políticas que mejoren la asignación de recursos en la sociedad. Estos modelos son, en el fondo, sistemas de ecuaciones que describen cómo evolucionan las variables macro en el tiempo y cómo los distintos shocks se propagan en la economía. Su utilidad está en saber explicar lo que ocurre en la realidad y proponer políticas y comportamientos que la mejoren.
El trabajo de Woodford es especialmente relevante para entender la inflación actual. En 2022, la inflación subió a cotas demasiado altas, que los ciudadanos sufrimos en sitios como el supermercado. Fueron los shocks de oferta por la guerra de Ucrania los que condujeron a esta situación, así como una respuesta demasiado tardía por parte de las autoridades monetarias. Woodford ha descrito con mucho acierto este tipo de situaciones, y su trabajo recomienda que los bancos centrales actúen con decisión para controlar la inflación. En sus modelos, esto significa equilibrios únicos, donde las expectativas se anclan en un nivel bajo de inflación, y la incertidumbre se ataja por políticas creíbles. De otro modo, pueden darse equilibrios múltiples, dañinos para el conjunto de la sociedad. En 2010 tuve la suerte de impartir un seminario de profesores en Columbia, al que él asistió. Francamente, me impresionó aquel momento y sus comentarios, pero siempre le recordaré como un hombre clarividente, constructivo y cercano.
La situación actual es algo preocupante por los niveles de inflación, la no finalización del conflicto con Irán y los perennes déficits fiscales. Siguen subiendo las tasas de inflación y se cierne cierta incertidumbre. Es fundamental volver a la inflación objetiva del 2%, pero para ello hacen falta políticas monetarias y fiscales que vayan en la línea de lo propuesto por los justamente galardonados premios nobeles, Robert Hall y Mike Woodford.