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Una mirada a los márgenes de la historia a través de la obra de Nicolás Combarro

El artista gallego presenta su creación Materia del silencio, fruto de la residencia artística Tender Puentes en el MUN, junto a una selección de su obra donde analiza las ideologías que esconden diferentes arquitecturas.
Comisariada por Marta Ramos-Yzquierdo, presenta más de 200 obras que invitan a mirar atentamente las relaciones entre realidad y ficción, memoria y olvido, lo individual y lo colectivo.

25 | 02 | 2026

La muestra Mirar a otro lado, que se inaugura hoy en el MUN, se presenta como una recopilación de arquitecturas y lugares olvidados, que el artista gallego Nicolás Combarro reúne en sus seis últimos proyectos. Nicolás Combarro viaja por la geografía de nuestro país, donde se encuentra con elementos olvidados que fotografía para poder intervenir en ellos y, así, dotar de luz a un pasado y una realidad silenciados y olvidados.

La exposición, que cuenta con más de 200 obras del artista, se presenta como una oportunidad para analizar la metodología de trabajo que Combarro emplea, además de como un diálogo entre sus diferentes creaciones, donde reflexiona sobre los olvidos o exclusiones a través de las arquitecturas en diferentes momentos históricos y en contextos socioeconómicos diversos.

Mirar a otro lado tiene su origen en el proceso que Combarro llevó a cabo durante su residencia artística Tender Puentes en el MUN: trabajando en los archivos del Museo, el artista se encontró con la fotografía: Francia 1939. Campo de concentración de Bram. Dormitorio, 1939-39, tomada por Agustí Centelles durante su periodo de cautiverio en este campo de concentración. La imagen muestra el interior del lugar donde Centelles, junto al resto de hombres, convivió durante el periplo inicial de su exilio. Si bien esta fotografía se encontraba en los archivos de la colección MUN, estos campos y lo que en ellos sucedió, no son tan conocidos como los construidos en la Alemania nazi, por ejemplo. Este hecho da pie al artista a continuar su investigación sobre los campos de concentración y represión existentes tanto en nuestro país como en Francia.

En España llegaron a existir más de 300 campos, en los que se hacinaron entre 700 mil y un millón de personas. Una realidad que quedó oculta durante años y en la que solo se ha podido profundizar a partir de 2018, al desclasificarse los archivos militares de la época. Son esos campos y esas realidades las que Combarro recupera, para no olvidar, en su última creación: Materia del silencio. Nicolás Combarro regresa de noche a los lugares donde estas edificaciones se erigieron, o sus cimientos y pequeños vestigios en muchos casos, para enfrentarse allí a lo que queda de ellas. Allí las baña con luz, haciendo visible lo invisible, y las captura con su cámara fotográfica, en unas imágenes inquietantes, donde los restos de estos lugares de represión y concentración se presentan en entornos paisajísticos desnudos. “Los he fotografiado por la noche, de manera que los contextos están más separados del presente. Ilumino solamente el elemento arquitectónico del que voy a hablar, lo que hace que posea una gran simbología, una especie de monumento a la memoria de eso lugares”, asegura el artista.

Entre las obras de esta serie, podemos encontrar los restos del campo de nueva construcción de Miranda de Ebro (Burgos), que sirvió de modelo para la ideación de centros similares en toda la península; la imagen de los cimientos del espacio de represión situado en San Cristóbal (Navarra); o la cárcel de Carabanchel (Madrid), que fue íntegramente construida por los propios presos.

Pero el proceso de trabajo de Combarro no termina al documentar e intervenir en estos lugares, sino que se presenta como punto de partida a un proceso mucho más amplio de análisis, documentación y estudio de estos contextos. Por eso, junto a las obras encontramos parte de todo un fondo documental que el artista ha ido reuniendo: desde planos o postales, hasta protocolos oficiales o fotografías de aquella época. Unos materiales que, en el caso español, resultan además escasos. Es precisamente esa escasez, esa ausencia de imágenes sobre esas realidades, lo que le lleva a completar la serie con piezas como las Arqueologías, donde el artista recopila restos “menores” encontrados alrededor de dichas arquitecturas, que son representados a través de pequeñas esculturas translúcidas y fotografías, además de una proyección en la que se puede recorrer la síntesis de la arquitectura de los campos de nueva planta.

En la muestra Mirar a otro lado, la serie Materia del silencio se presenta en diálogo con una selección de proyectos de su trayectoria, en la que el artista, también actúa sobre tipologías de arquitecturas que resisten al paso del tiempo y a las realidades en las que se desarrollan. Así, la exposición se completa con la serie Sotterranei, donde Nicolás Combarro se adentra en los subsuelos de Roma y Nápoles poniendo en valor una realidad oculta y desconocida a la vista. Junto a ella, Desvelar, desplazar, nos presenta una mirada a lo que queda de la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid, hoy convertida en un espacio cultural. Ambas series, son ejemplo de intervenciones en las que emplea la proyección de luz como estrategia para dialogar con la arquitectura. La serie Arquitectura espontánea, engloba ejemplos de autoconstrucción o tipos de arquitecturas no regladas, en una recopilación de imágenes y de ejercicios formales sobre ellas. Este tipo de intervenciones, juegos de color, escala y ejercicios escultóricos con elementos encontrados en los propios espacios, son las que realiza el artista in situ en las series Arquitectura oculta, en la que trabaja en ejemplos de “obras negras”: aquellas edificaciones abandonadas que permanecen en el paisaje sin terminar, y en la Serie negra, centrada en el estudio e intervención del patrimonio minero e industrial. “En todas ellas —indica Combarro-—hay un intento de utilizar el lenguaje artístico para hablar de unos contextos muy complejos y que están fuera del circuito habitual de comunicación. Creo que como artistas y siendo consciente de cuál es nuestro contexto histórico, político y social, podemos activarlo con las herramientas que tenemos. En mi caso he trabajado sobre la memoria; la distancia con el acontecimiento, me permite tener una perspectiva que hace que estas intervenciones -indica- hagan resurgir en las arquitecturas esos olvidos”.

Todas estas intervenciones confluyen en el atrio, donde entran en un diálogo que nos presenta de manera evidente la metodología de trabajo empleada por el artista. La exposición de Nicolás Combarro en el MUN se presenta como un catálogo de acciones y documentación que le permiten investigar las ideologías que esconden diversos tipos de arquitectura, pero también en las relaciones entre realidad y ficción, memoria y olvido o entre lo individual y lo colectivo, y es que como indica la comisaria Martas Ramos-Yzquierdo, “Nicolás al final está actuando sobre arquitecturas que no son las que normalmente están en los grandes relatos sino que son apartadas de la mirada; de ahí el título: mirar a otro lado, para poder cuestionarnos sobre los contextos en que se generan y qué ideologías las sustentan.”

Esta exposición cuenta con el apoyo de la Casa de Velázquez en el marco de su fondo de ayuda a la producción.

 
 

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