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Romper con la rutina diaria y apagar los dispositivos electrónicos, claves para desconectar en las vacaciones de verano

La psicóloga y profesora de la Universidad de Navarra Begoña Urien, incide en la necesidad de descansar durante el estío para afrontar la vuelta al trabajo en condiciones óptimas


FotoManuel Castells/La psicóloga y profesora de la Universidad, Begoña Urien.

22 | 07 | 2026

La psicóloga y profesora del área de Psicología Social y de las Organizaciones de la Universidad Begoña Urien incide en la necesidad de realizar actividades que nos permitan romper con la rutina y disfrutar de tiempo de calidad para desconectar durante las vacaciones de verano y afrontar en condiciones óptimas la vuelta al trabajo. Añade, además, la importancia de distanciarse, en la medida de lo posible, de teléfonos móviles, portátiles y cualquier dispositivo que nos permita tener acceso a la actividad laboral durante el periodo de descanso estival. También recomienda no planificar todas las horas del día, ser flexibles y dejar espacio para los imprevistos que puedan surgir.

Urien incide en la idea de que desconectar no siempre es fácil: “Estamos muy habituados a nuestras rutinas y los hábitos cuesta cambiarlos. Ser capaces de romper temporalmente con ellos muestra flexibilidad conductual y capacidad para adaptarnos a contextos diferentes”, explica. En este sentido, las vacaciones pueden favorecer la recuperación al permitirnos cambiar de ambiente, modificar nuestras actividades habituales y reducir, al menos temporalmente, las demandas asociadas al trabajo.

La psicóloga advierte también de los conflictos que pueden surgir con la familia o los amigos como consecuencia de una convivencia que se intensifica durante las vacaciones: “Durante el año, la interacción con nuestro círculo más cercano puede estar condicionada por tareas y obligaciones cotidianas, y podemos no encontrar tiempo para profundizar en estas relaciones. En vacaciones aumenta la convivencia y la necesidad de decidir juntos, y si llegamos cansados y tensos, es más fácil que nos irritemos y que pequeñas diferencias sobre qué hacer o cómo organizarnos puedan convertirse en detonantes de conflictos”. 

Desconexión digital

La profesora Begoña Urien recomienda reducir al máximo el contacto con aquellos dispositivos que permitan acceder a información laboral. “Intentemos no trabajar durante este periodo, siempre que nuestras responsabilidades nos lo permitan. Lo ideal sería poder disfrutar de, al menos, una semana sin contacto con el trabajo”, expone. Del mismo modo, Urien hace referencia al concepto de “tiempo de calidad” y recomienda elegir bien los planes y ajustar las expectativas: “Hay que ser realistas con lo que organizamos durante las vacaciones y tener en cuenta los condicionantes externos. Por ejemplo, si nos vamos de vacaciones en agosto, es probable que encontremos una mayor afluencia de gente y que algunas actividades no resulten exactamente como habíamos previsto”.

Además, podemos experimentar una especie de ‘obligación de ser felices’ durante las vacaciones que termine generando frustración. “Si nos imponemos la obligación de aprovechar cada momento o de sentirnos bien continuamente, podemos aumentar nuestro nivel de tensión en lugar de reducirlo. Las vacaciones deberían ayudarnos a disminuir la activación acumulada y recuperar un estado de mayor tranquilidad y bienestar”, señala. Por ello, recomienda no planificar todas las horas del día, sino dejar espacios libres que permitan adaptarse a los imprevistos y organizar parte del tiempo sobre la marcha.

La importancia del sueño

El sueño es una de las principales vías de recuperación física y psicológica, según Urien: “Cuando no dormimos lo suficiente, empezamos el día en condiciones subóptimas y necesitamos realizar un mayor esfuerzo para concentrarnos y afrontar las tareas y responsabilidades cotidianas. Esto es aplicable tanto al periodo estival como a las épocas de rutina, en las que, una vez finalizada la jornada laboral, generalmente seguimos teniendo otras obligaciones que se añaden a las demandas del trabajo”.

Urien explica que, además del sueño, cada persona puede tener diferentes formas de recuperarse y desconectar, por lo que es importante identificar cuáles funcionan mejor para cada uno. Practicar ejercicio, salir con amigos, leer, escuchar música o pintar son algunos ejemplos de actividades que pueden favorecer la recuperación. “Lo importante es identificar aquellas actividades que realmente nos gustan y nos ayudan a distanciarnos mentalmente del trabajo. Si la imposibilidad de trabajar genera un malestar intenso y persistente o existe una necesidad de continuar trabajando incluso durante los periodos de descanso, podría ser conveniente consultar con un psicólogo sanitario”, concluye.

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