Luis Montuenga: "El modo de vivir de cada profesor es el mejor libro de texto y la mejor clase de deontología profesional"
La XII Jornada sobre la Identidad de la Universidad abrió un diálogo en torno a las virtudes éticas, el bien común, el florecimiento humano y los retos de la inteligencia artificial en la formación universitaria
FotoManuel Castells/
22 | 05 | 2026
El Instituto Core Curriculum (ICC) celebró la XII Jornada sobre la Identidad de la Universidad: "Pensar la docencia de la ética profesional de la Universidad”. Profesores de distintas facultades, así como expertos de otras instituciones —entre ellos, el bioeticista Xavier Symons— debatieron sobre la integración de la ética en la formación de los futuros profesionales, y coincidieron en que la ética no es tanto un complemento a la educación, sino un pilar de la formación integral vinculado al florecimiento humano y al bien común.
A lo largo de la jornada, también se abordaron temas como el profesionalismo, la doctrina social de la Iglesia y el impacto de la inteligencia artificial en la educación superior.
Symons, profesor de la Australian Catholic University, impartió la conferencia inaugural, donde reflexionó sobre el concepto de profesión y profesionalismo. Señaló que ejercer bien significa "orientar la vida profesional hacia el bien" y subrayó la importancia de las virtudes morales en la identidad profesional. Insistió en que la ética "debe enseñarse desde el primer día de la carrera", de modo que el estudiante comprenda que sus decisiones profesionales se enmarcan en un proyecto común de mejora social. En su intervención destacó también que la formación universitaria debe ayudar a construir profesionales íntegros, no solo técnicos, conectando siempre el quehacer profesional con el bien común de la sociedad.
A continuación, la mesa redonda "Ética profesional y profesionalismo" reunió a profesores de distintas disciplinas. Luis Montuenga (Facultad de Ciencias) insistió en que la ética se aprende con el ejemplo cotidiano: "No se juega únicamente en los grandes dilemas, sino en las decisiones que tomamos cada día". Explicó también que el trato diario del profesor —como el reclamo de buenas prácticas sin autoritarismo— enseña más que la teoría. "El modo de vivir de cada profesor es el mejor libro de texto y la mejor clase de deontología profesional", añadió. La profesora Leire Arbea (Facultad de Medicina) añadió que "la coherencia interna del docente inspira a los estudiantes" y que solo transmite de verdad quien "es auténtico y transparente". Y Gonzalo Alonso (Facultad de Educación y Psicología) pidió "más coordinación entre los docentes de ética y de ética profesional" para formar a estudiantes con alto razonamiento ético, aunque admitió que aún les puede faltar sensibilidad humana. En conjunto, coincidieron en que la ética debe enseñarse y evaluarse en la práctica diaria, sin quedarse como un concepto abstracto para educar así un perfil profesional coherente y virtuoso.
El siguiente panel exploró la ética profesional desde la Doctrina Social de la Iglesia en una mesa redonda donde participaron Ricardo Piñero (ICC), Jordi Puig (Facultad de Ciencias) y Ricardo Calleja (IESE Business School). Durante la conversación se recordó que la universidad católica está llamada a formar profesionales capaces de integrar competencia técnica, responsabilidad moral y servicio al bien común. Los ponentes insistieron en la importancia de una antropología que entienda a la persona como un ser orientado a la fraternidad y a la vida compartida, y defendieron que la ética profesional no consiste únicamente en la resolución de dilemas teóricos, sino en vivir con coherencia cada decisión cotidiana. Como resumió el profesor Calleja, la ética va "de la vida, del bien y del corazón recto", y no solo de la acción correcta. En ese marco, el trabajo apareció vinculado a una dimensión moral profunda, en la que la prudencia permite actuar con justicia y discernimiento en situaciones complejas.
Por la tarde se presentó a través de una videoconferencia la traducción del framework del Jubilee Centre de la Universidad de Birmingham para una ética profesional basada en virtudes, donde participaron el director del centro Tom Harrison, Andrew Peterson (Head of Department, Education and Social Justice (ESJ), University of Birmingham) y Javier Muñoz del Guayo (Chief Compliance Officer del Banco de Santander). Los expertos explicaron que la formación en la universidad debe enfocarse en cultivar las virtudes del carácter, que son disposiciones constantes que van más allá del conocimiento. El documento subraya que las universidades deben ayudar a desarrollar estas virtudes mediante la enseñanza, tutorías y la cultura institucional. También enfatiza en que la sabiduría práctica (prudencia) como meta-virtud: su ejercicio orienta las acciones correctas en contextos complejos.
Como cierre, la jornada reafirmó la idea de que la vocación universitaria implica formar el carácter, no solo la mente. Se concluyó en que la ética profesional, como conjunto de virtudes vividas, debe integrarse de pleno en la identidad institucional. De este modo, la Universidad reafirma su papel transformador: educar profesionales con compromiso ético, orientados al florecimiento humano y al bien común.