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2026_10_23_COM_Pioneros_Madrid

Diane Foley, madre del periodista James Foley, asesinado por el ISIS: "Quiero que el legado de Jim sea que otros secuestrados puedan volver a casa"

La primera edición de "Pioneros. Voces que inspiran" reunió en Madrid a Diane Foley y Marc Marginedas


FotoCedida/

23 | 10 | 2026

El miércoles 21 de octubre se celebró en Madrid la primera edición de "Pioneros. Voces que inspiran". Sus protagonistas fueron Diane Foley, coautora con Colum McCann del libro American Mother y fundadora y presidenta de la James W. Foley Foundation, creada en memoria de su hijo, el periodista James Foley, asesinado por el ISIS en Siria en 2014; y Marc Marginedas (COM ‘90), periodista de "El Periódico", Premio Luka Brajnovic y compañero de cautiverio de Foley. En el encuentro, moderado por Ramón Salaverría, catedrático de Periodismo de la Facultad de Comunicación, hablaron sobre el dolor y el valor de informar con solidaridad y responsabilidad.

"Pioneros. Voces que inspiran" es un nuevo foro de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, pensado como lugar de encuentro para quienes ejercen profesiones de la comunicación y para escuchar a quienes han marcado la profesión. Nace como respuesta al debilitamiento de la libertad y a sus efectos sobre la vida en común. Por eso, como indicó la decana Ruth Gutiérrez Delgado en su presentación, “es urgente que los debates y la reflexión sobre cómo ejercer la comunicación pública en el contexto actual transciendan el ámbito de la academia y se abran a los profesionales”. Defendió también el papel del periodismo en tiempos de incertidumbre: “En un escenario incierto sigue siendo legítima la consigna de contar la verdad”. Diane Foley vinculó esa misma idea a su hijo. James, contó, hizo sus primeras coberturas acompañando al ejército estadounidense en Irak y Afganistán. Allí ayudó a entender y explicar por qué los soldados iban a la guerra, sino que se esforzó por comprender el sufrimiento de las víctimas más invisibles y darles voz. Como freelance, no dependía de la agenda de los medios y se quedaba en esos lugares cuando dejaban de ser portada, porque seguían siendo importantes para los ciudadanos. Según su madre, lo que lo hacía un buen periodista era “su valor moral: la valentía de decir e investigar la verdad sin importar las consecuencias”.

Marginedas, que compartió cautiverio con Foley en Siria, se describió a sí mismo y a James como “víctimas de un accidente laboral”. Él sigue cubriendo conflictos e incluso volvió a Raqqa, donde estuvo secuestrado, y encontró transformado por completo un paisaje que antes le resultaba aterrador. “No me arrepiento de nada, lo único que quiero repensar es la seguridad. Un periodista en la cárcel o secuestrado no informa de nada”, dijo. Sobre el periodismo en zonas de conflicto, fue claro: “Sin ellos, los bandos se sienten impunes a la hora de aplicar la violencia. Es importante que haya concienciación”.

Esa preocupación por los que no vuelven es también la de Diane Foley. Admitió que conoció mejor a su hijo después de su muerte: su generosidad, su pasión por la profesión, su empatía. La James W. Foley Legacy Foundation es su manera de seguir promoviendo el espíritu de su hijo: “Quiero que el legado de Jim sea que otros secuestrados puedan volver a casa”. A pesar de lo que le ocurrió a su hijo, defendió que sigue haciendo falta que los periodistas hagan coberturas de los conflictos.

Diane Foley decidió además reunirse con Alexanda Kotey, uno de los captores de su hijo, que cumple cadena perpetua en Estados Unidos. “Lo hice porque quería que el asesino supiera cómo era Jim como persona”, explicó. Contó que fue capaz de enfrentarse a él y perdonarlo con la ayuda de Dios: “Hemos estado rodeados de amor y de oración. Con amor puedes hacerlo todo. He sido bendecida; cuando pasan cosas malas es cuando sale lo mejor de las personas”.

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