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2026_07_13_FYL_Practicas_Arqueologia

Del aula al yacimiento: cuatro alumnas del Grado en Historia y del Diploma en Arqueología participan en una excavación arqueológica en Francia

Naiara Monroy, Zabdi Balderas, Elena Sánchez Gullón e Irene Carasa han colaborado durante un mes en un proyecto internacional dirigido por la Université de Pau

13 | 07 | 2026

Naiara Monroy, Zabdi Balderas, Elena Sánchez Gullón e Irene Carasa, estudiantes del Grado en Historia y del Diploma en Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras, han participado este verano en una campaña arqueológica internacional en la ciudad romana de Eauze, en el sur de Francia. Dirigidos por el profesor Laurent Callegarin, de la Université de Pau, los trabajos en el yacimiento han sacado a la luz elementos de gran valor histórico, como un mosaico romano, monedas, metales, cerámicas, restos de hornos, o sepulturas, entre otros.

Durante un mes, nuestras alumnas han tenido oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos en el aula, en un contexto real de investigación; compartir trabajo con especialistas internacionales; y comprobar cómo las Humanidades contribuyen de manera decisiva a la conservación del patrimonio. La oportunidad de participar en la excavación surgió durante el IV Congreso de la Antigüedad de Navarra, celebrado el pasado mes de marzo, cuando el profesor Callegarin invitó a estudiantes de la Universidad de Navarra a incorporarse a la campaña arqueológica. Para Naiara, el primer contacto con el yacimiento fue tan impactante como ilusionante: "Lo primero que me sorprendió fue su gran dimensión y la magnitud del proyecto. También sentí una mezcla de ilusión y responsabilidad, ya que ha sido una oportunidad única para aprender, obtener experiencia y participar en una excavación de gran relevancia arqueológica".

Lejos de la imagen romántica de la Arqueología como una sucesión de descubrimientos espectaculares, el trabajo diario en un yacimiento exige método, paciencia y precisión. Las jornadas combinan excavación, limpieza, documentación, dibujo, registro estratigráfico y conservación de los hallazgos, en los que cada detalle resulta fundamental para preservar la información histórica. "Cada tarea requiere mucha atención, porque un pequeño error puede comprometer la evidencia arqueológica", explica Zabdi, que ha trabajado en el área de los hornos y en el límite entre una domus y su patio, donde el equipo ha documentado distintas estructuras y materiales arqueológicos. Por su parte, Elena destaca la dimensión científica de la disciplina: "La Arqueología es un método de investigación que requiere paciencia y rectitud, para conocer al máximo la vida de quienes estuvieron aquí antes que nosotros".

 

No obstante, como explican nuestras alumnas, ese rigor convive con momentos especialmente emocionantes. En la segunda semana de campaña comenzaron a aparecer numerosos materiales y, poco después, el equipo empezó a descubrir un mosaico romano de decoración geométrica. "Ver cómo iban apareciendo las teselas y sus decoraciones geométricas fue apasionante, porque eres consciente de que estás sacando a la luz un elemento que ha permanecido oculto durante siglos", recuerda Naiara. Para Irene, la emoción acompaña incluso a los hallazgos más pequeños: "Encontrar cualquier resto material, ya sea cerámica, fauna, vidrio, metal, etc., por pequeño que sea, resulta muy especial por el sentimiento de que eres la primera persona en muchísimos siglos en tocar esos objetos".

Las alumnas coinciden en que la campaña ha supuesto una gran oportunidad para comprobar el valor práctico de la formación recibida en la Universidad. Aseguran que los conocimientos adquiridos en el Grado en Historia y en el Diploma en Arqueología les han permitido desenvolverse con seguridad desde el primer momento y comprender el contexto histórico de cada hallazgo. Como afirma Zabdi, “uno de los aspectos que más nos ha aportado nuestra formación es el trabajo constante con la cerámica. Estar en contacto con este material de manera semanal nos ha permitido desarrollar mayor rapidez y seguridad para identificar y clasificar las piezas durante la excavación".

La experiencia también ha servido para consolidar competencias que difícilmente pueden adquirirse únicamente en el aula. "He podido familiarizarme con las técnicas de excavación, documentación y registro arqueológico en profundidad. Además, he aprendido a trabajar en equipo, lo que me ha permitido conocer otras formas de entender y practicar la Arqueología", señala Naiara. Elena pone el acento en las capacidades que se desarrollan durante el trabajo de campo: "Hemos conocido habilidades técnicas como el dibujo arqueológico y el registro de estratos, pero sobre todo hemos trabajado en equipo y aprendido que el trabajo duro trae grandes recompensas".

Más allá del aprendizaje técnico, la experiencia en Eauze ha reforzado una convicción compartida entre las cuatro estudiantes: comprender el pasado exige una mirada amplia, propia de las Humanidades, capaz de integrar distintas disciplinas para interpretar la vida de quienes nos precedieron y conservar su legado. "El pasado debe entenderse menos como un conjunto de hechos que ocurrieron, y más como las vidas de gente que, como nosotros, vivían el día a día", reflexiona Elena.

 

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