Connect Fish cierra su investigación con herramientas clave para decidir el futuro de las presas en España
El proyecto, liderado por el Instituto BIOMA de la Universidad, combina ciencia ecológica y percepción social para mejorar la conservación de los peces de agua dulce y la gestión fluvial.
03 | 07 | 2026
El proyecto de investigación Connect Fish ha concluido tras aportar nuevos conocimientos y herramientas para abordar uno de los grandes retos ambientales en España: compatibilizar la conservación de los peces de agua dulce con la gestión de las infraestructuras fluviales. En un país que alberga más del 70% de las especies endémicas de peces continentales en Europa y una de las mayores densidades de presas del mundo, la conectividad de los ríos se ha convertido en un elemento clave para la biodiversidad.
En este contexto, Connect Fish se ha desarrollado como una iniciativa multidisciplinar orientada a evaluar el impacto de las barreras transversales-presas y azudes- desde una perspectiva ecológica y social. Sus resultados se alinean con la Estrategia Nacional para la Restauración de Ríos, que promueve, entre otras medidas, la eliminación de obstáculos para recuperar la continuidad fluvial.
“Necesitamos combinar la evidencia científica con estrategias de comunicación y participación social, clave para avanzar hacia una gestión sostenible de los ríos en España” dice David Galicia, investigador del Instituto BIOMA de la Universidad de Navarra.
Entre los principales avances de este proyecto destaca la creación de la base de datos SARAB, el inventario más completo hasta la fecha sobre obstáculos en los ríos españoles. Este inventario se articula en una plataforma digital basada en la estructura espacial de las redes fluviales, proporcionando un marco innovador para el análisis de la conectividad fluvial desde una perspectiva de red y facilitando su aplicación a la gestión y restauración de los ecosistemas acuáticos. Además, el equipo ha desarrollado modelos de distribución para 44 especies de peces nativos identificando sus necesidades ambientales y determinando áreas potenciales de hábitat.
El proyecto también ha diseñado índices de conectividad específicos para especies potamódromas (especies que migran entre zonas de un mismo río) y ha llevado a cabo estudios detallados en cuencas como Deva-Cares y Bidasoa. En el caso del salmón, los análisis ponen en evidencia el impacto directo de las barreras sobre las tendencias poblacionales de esta especie a medio y largo plazo.
Los análisis confirman que los obstáculos artificiales reducen significativamente la calidad del hábitat para muchas especies. Gracias a las herramientas desarrolladas, ahora es posible identificar qué infraestructuras tienen un mayor impacto negativo y priorizar actuaciones como su eliminación o adaptación.
El proyecto ha incorporado en la evaluación del impacto de las barreras fluviales aspectos como la percepción social sobre las presas y la restauración fluvial. En este sentido, aunque existe cierto respaldo general a la eliminación de barreras, este disminuye cuando las infraestructuras tienen valor recreativo o paisajístico. Asimismo, ciertos perfiles muestran reticencias vinculadas a la pérdida de usos tradicionales, lo que subraya la importancia de integrar a la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones.
“Integrar las voces de quienes habitan un territorio es esencial para una buena gobernanza ambiental. En el paisaje fluvial, como en cualquier otro, se entrelazan muchos tipos de valores que debemos tener en cuenta, y algunos de ellos sólo podremos conocerlos si preguntamos a las personas que tienen una relación cercana con el ecosistema en cuestión”, dice Ana Villarroya, investigadora del Instituto BIOMA.
Connect Fish ha sido un proyecto liderado por el Instituto de Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la Universidad de Navarra en colaboración con el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, y ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU.