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2026_02_20_MED_Consumo_Vino

El vino favorece la salud si se consume con moderación y dentro de la dieta mediterránea

Su ingesta moderada dentro de esta dieta reduce la mortalidad un 33%, según un estudio liderado por la Universidad, con más de 18.000 participantes


FotoManuel Castells/

20 | 02 | 2026

El consumo moderado de vino, en personas con alta adherencia a la dieta mediterránea, reduce la mortalidad hasta un 33%. Es una de las conclusiones de un estudio publicado en European Heart Journal, revista de referencia en cardiología de Europa, y liderado por investigadores del Instituto de Nutrición y Salud de la Universidad de Navarra junto con el Hospital Clinic de Barcelona. Al mismo tiempo, el trabajo concluye que el posible efecto favorable del vino sobre la salud cardiovascular y la mortalidad no es universal ni independiente del contexto.

La principal novedad científica de este trabajo es que por primera vez analiza por separado el papel del vino dentro del patrón mediterráneo, lo que permite distinguir si el posible beneficio se debe a esta bebida, a otras bebidas con alcohol o al conjunto de la alimentación. La investigación combina los datos de dos grandes cohortes españolas: el ensayo PREDIMED (“Prevención con Dieta Mediterránea”) y el estudio SUN (“Seguimiento Universidad de Navarra”). En conjunto, se ha seguido durante más de 20 años a más de 18.000 personas para evaluar la relación entre la adherencia a la dieta mediterránea —con y sin consumo de vino— y la aparición de eventos cardiovasculares mayores, como infarto o ictus, así como la mortalidad por cualquier causa.

En el ensayo PREDIMED, las personas con alta adherencia a la dieta mediterránea, sin incluir vino, presentaron una reducción del 23% en la mortalidad total. Cuando a ese patrón alimentario se añadía un consumo moderado de vino -al menos siete copas por semana, sin alcanzar las tres copas diarias- la reducción de la mortalidad aumentaba hasta el 33%, es decir, un 10% adicional, además de observarse una menor incidencia de eventos cardiovasculares. Sin embargo, cuando el consumo alcanzaba o superaba las tres copas al día, el beneficio desaparecía.

Al analizar conjuntamente PREDIMED y SUN, la asociación significativa con menor mortalidad solo se mantenía en quienes cumplían ambas condiciones: alta adherencia a la dieta mediterránea y consumo moderado de vino. “Estos resultados aportan evidencia nueva de que la relación favorable entre vino, salud cardiovascular y mortalidad es contexto-dependiente, y solo aparece en el marco de una dieta mediterránea bien seguida y con consumo bajo-moderado”, explica el Dr. Miguel Ángel Martínez-González, primer autor del estudio, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERObn).

Un mensaje de prudencia en el debate sobre alcohol

“Nuestros datos no indican que el vino o el alcohol en dosis menores sean beneficiosos por sí mismos, sino que, dentro de un patrón mediterráneo de alta calidad y en cantidades bajas o moderadas, se observa un efecto favorable”, señala el Dr. Martínez-González. El estudio cuestiona así la idea de un efecto protector general de esta bebida alcohólica y refuerza la importancia del patrón dietético global frente a alimentos o bebidas aisladas.

“Estos resultados no son, por tanto, una invitación genérica a beber, sino una validación del 'patrón alimentario tradicional mediterráneo'. El vino tinto no actúa solo: sus beneficios parecen condicionarse a la presencia de otros componentes antiinflamatorios beneficiosos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva virgen extra, las legumbres, las frutas y verduras y los frutos secos", detalla el Dr. Martínez-González. 

La investigación se ha desarrollado en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona y el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), junto a profesionales de otras universidades y centros del Sistema Nacional de Salud. Gran parte del equipo investigador pertenece también al Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA) y al CIBEROb, dependiente del Instituto de Salud Carlos III. El estudio ha contado con financiación pública del Instituto de Salud Carlos III y del Gobierno de Navarra, así como con la colaboración del sector alimentario mediante la donación de aceite de oliva y frutos secos en el marco del ensayo PREDIMED.

El siguiente paso: UNATI

Para aportar una evidencia más sólida, los investigadores han impulsado el proyecto UNATI (University of Navarra Alumni Trialists Initiative), el mayor ensayo de intervención sobre consumo de alcohol y salud realizado hasta la fecha a nivel mundial. El estudio, desarrollado junto a más de 500 médicos de todo el país, prevé alcanzar los 10.000 participantes -de los que ya forman parte más de 7.000 personas en España-.

UNATI comparará el consumo moderado de alcohol frente a abstención para esclarecer si los efectos observados en estudios previos se deben al alcohol o a otros hábitos saludables asociados al estilo de vida mediterráneo. El estudio sigue abierto a la incorporación de nuevos voluntarios, hombres y mujeres de entre 50 y 75 años que consuman alcohol de forma habitual. Además de analizar la salud cardiovascular y el riesgo de cáncer, el ensayo incorpora pruebas objetivas y controles sistemáticos para garantizar la máxima precisión y fiabilidad de los datos.

El proyecto cuenta con una financiación de 2,5 millones de euros gracias a un Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC), a la que se han sumado ayudas del Gobierno de Navarra, la Universidad de Harvard y el Instituto de Salud Carlos III.

FORMA PARTE DEL ESTUDIO UNATI

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