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El rector y la presidenta de la Fundación Cotec destacan la necesidad de la colaboración público-privada para construir una sociedad postpandemia


FotoManuel Castells/Cristina Garmendia, presidenta de la Fundació Cotec, y Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad

18 | 05 | 2021

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"La Universidad es un lugar maravilloso y privilegiado para potenciar la recuperación porque es libre y abierto a todos. Debemos entendernos con otras universidades, con los empresarios, con los políticos, con el mundo sindical, etc. Lo bueno de la Universidad es que no tiene un proyecto contra nadie. Está en una posición idónea: para formar bien a sus estudiantes; producir ciencia de alta calidad; contar con un propósito solidario y colaborativo y tener ese punto icónico de ‘vamos a estar unidos’".

Con estas palabras, el rector de la Universidad de Navarra, Alfonso Sánchez-Tabernero, habló de cuál y cómo debe ser la aportación de las universidades para la reconstrucción de una sociedad post covid. Lo hizo acompañado por la presidenta de la Fundación Cotec, ministra de Ciencia e Innovación durante los años 2008 a 2011 y antigua alumna de la Universidad, Cristina Garmendia, dentro del seminario online organizado por el Centro de Gobierno y Reputación de Universidades de la Universidad de Navarra. El ciclo cuenta con 250 personas inscritas, de 70 universidades y 20 países.

La colaboración público-privada, la capacidad de liderazgo, contar con un propósito y definir prioridades fueron algunas de las claves que ambos identificaron en las instituciones para superar esta crisis. Abordaron la necesidad del trabajo de la Universidad cerca de la empresa y la de vincular las ayudas públicas a indicadores de desempeño para fomentar la eficiencia y el rigor de las organizaciones. 

"La cooperación es uno de los aprendizajes que ha salido reforzado de esta crisis. El bien común no es potestad del sector público, es lo que tenemos que buscar todos y cada uno de nosotros y todas las instituciones sean de la naturaleza que sean, públicas o privadas", reclamó Cristina Garmendia.    

Garmendia habló de una Universidad que debe abordar la formación continua para transformar las tareas y conservar empleos. "La excelencia científica y académica no está reñida con querer ayudar a la empresa a proveer del talento que necesita para defendersu fin social. Creo que este va a ser uno de los grandes cambios. Desarrollar una Universidad más abierta y más participativa. Ahora más que nunca la formación en continuo debe formar parte del empleo. O promovemos una transformación de las tareas dentro de cada empleo o estos desaparecerán. La Universidad no debe quedar al margen de este desafío", comentó. 

En este sentido, Alfonso Sánchez-Tabernero no dudó en afirmar que, ante esta nueva etapa, las universidades van a ser más exigidas. "Se nos pregunta: ¿Qué hacen ustedes para formar gente que utilice su formación como palanca para la cohesión social y no como palanca para su interés personal; para la formación a lo largo de la vida; para promocionar en el emprendimiento en su entorno próximo; para trabajar codo con codo con la empresa?". El rector insistió en la necesidad de medir la aportación de las instituciones a la sociedad. "Estoy convencido de que el apoyo público, que proviene de nuestros impuestos, a instituciones públicas y privadas, va a estar vinculado a indicadores de desempeño, porque sin incentivo las organizaciones y también las universidades pierden rigor y pierden eficiencia".  

El rector señaló que la mejor manera para superar una crisis es tener un propósito cautivador y definir prioridades; y contar con gente comprometida. "Conseguir que la gente que trabaje en la Universidad sienta pasión por la misión y a la vez, se sienta valorada por sus jefes", añadió. Por su parte, Cristina Garmendia se refirió a la capacidad de liderazgo de las empresas; la capacidad tecnológica y su preparación para la digitalización; la apuesta por la innovación; y la virtud de avanzar de una manera inclusiva. Al respecto, advirtió: "La crisis y digitalización ha acentuado brechas ya existentes y han creado otras nuevas. Las instituciones tienen que avanzar de forma inclusiva y tener muy presente este aspecto en su estrategia. (...) Todas las universidades no estaban igualmente preparadas para afrontar la crisis y esto genera un dato preocupante: probablemente estemos ante el año académico más desigual en nuestra historia en términos de aprendizaje".