Un estudio de la Universidad vincula el uso de ChatGPT con una mayor probabilidad de compartir información falsa entre los jóvenes
La confianza en las redes sociales como fuente de información constituye el predictor más sólido de la difusión de información falsa
FotoCedida/Los investigadores del estudio, Charo Sádaba y Xavier Bringué
13 | 10 | 2026
Investigadores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra han analizado la relación entre el uso de ChatGPT, la confianza en la inteligencia artificial y los comportamientos relacionados con la desinformación en la comunidad educativa. La investigación muestra una brecha entre la familiaridad con estas herramientas y su supervisión crítica: los estudiantes son quienes más utilizan ChatGPT y quienes más confían en sus respuestas, pero no son quienes más verifican la información que reciben.
El estudio de los profesores de la Facultad de Comunicación, Xavier Bringué y Charo Sádaba, ha sido publicado en la revista científica adComunica, y se basa en una encuesta online realizada por el VI Estudio de Empantallados y GAD3 en España en enero de 2025 a 922 personas, entre estudiantes, familias y docentes de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.
Los análisis muestran, además, una dinámica más matizada de lo que podría parecer a primera vista: mientras que el uso frecuente de ChatGPT se asocia con una mayor probabilidad de haber compartido información falsa, es la confianza depositada en la herramienta, no su uso, la que reduce la tendencia a verificar la información. Por su parte, la confianza en las redes sociales emerge como el predictor más fuerte de haber compartido información falsa.
Diferencias entre perfiles en el uso, la confianza y la verificación
El estudio compara el uso de ChatGPT, la confianza depositada en él, las prácticas de verificación y la facilidad percibida para detectar errores entre los tres perfiles de la comunidad educativa.
En el uso de la herramienta, el alumnado se sitúa muy por encima de familias y profesorado, con diferencias estadísticamente significativas frente a ambos grupos. A su vez, el profesorado declara un uso significativamente mayor que las familias.
En la confianza depositada en ChatGPT se repite parte de este patrón: el alumnado muestra niveles significativamente más altos que familias y profesorado, mientras que entre estos dos últimos grupos no hay diferencias relevantes.
El panorama cambia al observar las prácticas de verificación: es el profesorado quien reporta una mayor frecuencia de contraste de la información, con diferencias significativas tanto frente al alumnado como frente a las familias, que no se diferencian entre sí en este punto.
Por último, en la facilidad percibida para detectar errores, profesorado y alumnado obtienen las puntuaciones más altas, mientras que las familias son el grupo que declara mayor dificultad para identificar información incorrecta o engañosa generada por la IA.
Relaciones entre uso, confianza, verificación y detección de errores
El estudio analiza también cómo se relacionan estas variables entre sí. Se observa una asociación entre el uso de ChatGPT y la confianza en la herramienta, así como una relación entre el uso y la frecuencia de verificación, y una asociación moderada y positiva entre el uso y la facilidad percibida para detectar errores.
La confianza en ChatGPT se asocia también de forma positiva con la facilidad percibida para detectar errores, pero no muestra relación significativa con la verificación cuando se analiza de forma aislada. Sin embargo, al construir un modelo que controla el resto de variables, los autores encuentran que una mayor confianza en la herramienta sí reduce de forma significativa la tendencia a verificar la información, mientras que un mayor uso la aumenta ligeramente. Los investigadores interpretan este resultado como un indicio de sobreconfianza: cuanto más familiarizado está el usuario con ChatGPT, más cree saber cuándo la herramienta se equivoca, lo que puede reducir su necesidad de contrastar externamente la respuesta recibida.
Difusión de información falsa
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la relación entre el uso de ChatGPT y la difusión de información falsa. Según los datos, el alumnado es el grupo que declara en mayor proporción haber compartido información falsa, seguido del profesorado y, en menor medida, de las familias.
Los modelos de regresión logística confirman que el uso de ChatGPT como fuente de información se asocia de forma positiva y significativa con la probabilidad de haber compartido información falsa, incluso al controlar el efecto de la confianza en las redes sociales y de variables sociodemográficas básicas. En cambio, ni las prácticas de verificación ni la facilidad percibida para detectar errores resultaron predictores significativos en este modelo.
El dato más llamativo, sin embargo, es que el predictor más fuerte de haber compartido información falsa no fue el uso de ChatGPT, sino la confianza en las redes sociales. Los autores concluyen que el riesgo de desinformación no reside únicamente en el uso de la inteligencia artificial generativa, sino en el ecosistema de confianza informativa, y especialmente en la confianza depositada en las redes sociales, en el que ese uso se inserta.