Fallece Augusto Sarmiento, profesor emérito de la Facultad de Teología
13 | 08 | 2026
El profesor emérito Augusto Sarmiento Franco, vicedecano de la Facultad de Teología de 2004 a 2010, ha fallecido hoy en Pamplona a los 85 años. Nació en Velillas del Duque (Palencia) el 24 de abril de 1941. Se incorporó a la Facultad de Teología en 1969 y desde 1987 fue profesor ordinario de Teología Moral. A lo largo de su trayectoria en la Facultad desempeñó también los cargos de director de Investigación (1987-1998) y director del Departamento de Teología Moral y Espiritual (1999-2004).
Se ordenó sacerdote en la diócesis de Palencia en 1964. Fue alumno de la primera promoción de licenciatura en Sagrada Teología en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Se licenció en 1969 y se doctoró en 1972.
Inicialmente centró su investigación en la Escuela de Salamanca, publicando en dos volúmenes su tesis doctoral La eclesiología de Mancio del Corpus Christi (EUNSA, 1976). Posteriormente se orientó al estudio y enseñanza de la Teología Moral siendo múltiples sus publicaciones sobre la defensa de la vida humana, el matrimonio y la familia. En particular, destaca la edición, junto con el profesor Javier Escrivá Ivars, de los 10 volúmenes del Enchiridion familiae (EUNSA, 2004). Finalmente, como profesor emérito volvió a ocuparse de la Escuela de Salamanca publicando importantes ediciones críticas.
En 1998 fue nombrado consultor del Consejo de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española y en 2009 el papa Benedicto XVI le nombró consultor del Pontificio Consejo para la Familia.
De izda. a dcha., Mons. Iceta, Augusto Sarmiento y Juan Chapa.
El profesor Jose María Pardo, doctorando suyo, le recuerda de la siguiente manera: Tuve la fortuna de trabajar muy cerca de él. Fue mi director de tesis doctoral y me enseñó mucho más que Teología Moral. Nunca he olvidado un consejo suyo que ha acompañado desde entonces mi vida académica: 'Cuando escribas sobre una persona, hazlo de tal manera que esa persona pueda leerlo y reconocerse en lo que has escrito'. Esa recomendación retrataba su extraordinaria delicadeza y su profundo respeto por los demás. Cuando coincidíamos en el tribunal de una tesis doctoral, solía insistir: 'Que el alumno se marche de la Universidad contento'. El rigor académico nunca debía estar reñido con la caridad.
Castellano austero, continúa el profesor Pardo, sabía disfrutar enormemente de las cosas ordinarias. En nuestros paseos por el campo repetía con frecuencia: '¡Cómo estamos disfrutando! Y, encima, nos santificamos'. Era capaz de disfrutar con poco y de convertir ese disfrute en alabanza a Dios.
Por su parte, Mons. Mario Iceta, arzobispo de Burgos, se ha referido a Augusto Sarmiento como “amigo, maestro y profesor”. “Ha sido un teólogo ejemplar que hizo de la Teología moral y espiritual un lugar donde contemplar toda la gracia y misericordia que Dios quiere derramar en la edificación de nuestras vidas y de una humanidad renovada por el Misterio Pascual de Jesucristo. La pastoral familiar en España le debe mucho por tantos trabajos, informes y servicios que preparó durante muchos años”, ha destacado.
Asimismo, hace hincapié en las horas de confesionario que dedicaba casi a diario en la parroquia de Cristo Rey de Pamplona. “Habrá hecho un bien inmenso a tantas personas que acudían a dejarse abrazar por el amor misericordioso del Padre y por el consejo de quien tiene una profunda experiencia del Misterio de Dios y del ser humano”, recuerda.