La rectora llama a "humanizar la sociedad" a través de la actividad docente, investigadora y el impacto generado por la Universidad
María Iraburu señala que es un error plantearse la Universidad como "una plataforma de activismo" y apuesta por "el pluralismo y la apertura al diálogo" para enseñar e investigar con libertad
FotoManuel Castells/
11 | 09 | 2026
La rectora de la Universidad de Navarra, María Iraburu, ha afirmado que el comienzo de curso es ocasión de plantearse tanto el sentido último de la misión de la Universidad, como los desafíos del momento presente. Durante el acto de apertura, compartió, en su discurso, las tres principales áreas de avance del centro académico -docencia y tecnología, investigación e impacto social-, "unas líneas con un objetivo final que podríamos denominar la humanización de la sociedad".
En primer lugar, habló de los desafíos en la actividad docente y, en concreto, de su relación con la tecnología. "Redescubrir la importancia del silencio, la reflexión, la lectura o las relaciones humanas puede sonar como un contrapeso nostálgico frente a la tecnología, pero no debería ser así. Son condiciones necesarias para pensar y aprender más y mejor con la inteligencia artificial", subrayó. Según María Iraburu, el reto está en ser conscientes de que el efecto amplificador de la IA conlleva una mayor exigencia y una mayor responsabilidad, en la docencia y en todos los ámbitos: "Un uso humano, humanizador, de la tecnología requiere más reflexión, iniciativa, juicio crítico, trazabilidad, responsabilidad ética y liderazgo que nunca. En resumen, nos pide ser más universitarios que nunca".
En el ámbito de la investigación, incidió en que "tampoco hay atajos, ni la tecnología puede suplantar el 'factor humano'". "Los grandes investigadores, las grandes investigadoras, son personas que han tenido o que tienen esa visión ampliada de la propia tarea. Gracias a eso, se han cuestionado los paradigmas existentes, han llegado a aportaciones y síntesis personales, y han sido capaces de establecer vínculos con otras áreas", señaló. Asimismo, la rectora animó a los investigadores a preguntarse por la calidad, profundidad y extensión de su trabajo y les pidió "impulsar el crecimiento de los más jóvenes, ayudarles a desplegar todo su potencial, mostrarles la belleza de una vida dedicada al conocimiento y la exploración".
Compromiso con la verdad y el bien común
Por último, la rectora se refirió al impacto de la Universidad en la sociedad y habló de dos posibles errores. En primer lugar, plantearse la Universidad como una plataforma de activismo. "El pluralismo y la apertura al diálogo que nos caracterizan no son una suerte de 'buenismo' son condición de necesidad para enseñar e investigar con libertad". Y al mismo tiempo, estar alejado de los avatares de la sociedad y de sus necesidades: "La sana impaciencia, los deseos inquietos ante las necesidades de los demás, nos ayudarán a profesores y estudiantes a descubrir modos de contribuir al bien común".
Una inquietud que, a su juicio, también debe notarse en la actividad ordinaria: "Desde la formación que ofrecemos a nuestros estudiantes en ética y compromiso social, hasta las dimensiones propias del sentido de servicio de cada profesión, que deben desplegarse en los años de formación universitaria. Sería triste que el paso por la Universidad no abriera los ojos y despertara las fuerzas que dormitan en nuestros estudiantes y en nosotros mismos".
María Iraburu destacó que estas líneas de avance, que se enmarcan en la Estrategia 2025-30 de la Universidad de Navarra, muestran el compromiso de la institución "con la verdad y con las vicisitudes de este mundo nuestro al que, por inspiración fundacional, estamos llamados a amar apasionadamente".
La gestión como acto de hospitalidad y cuidado
Tras una misa presidida por el arzobispo de Pamplona, Mons. Florencio Roselló, el acto de apertura se inició con el desfile del cortejo académico, en el que participaron más de 200 doctores. Ya en el Aula Magna, el secretario general, Jesús María Ezponda, leyó el resumen de la memoria académica del curso 25-26 y, a continuación, la profesora Victoria Rodríguez Chacón, de la Escuela de Gestión Aplicada, pronunció la lección inaugural.
La docente definió este discurso como un acto de justicia histórica y académica, ya que "tras más de seis décadas de labor de la que fue ISSA y desde este curso es Escuela de Gestión Aplicada, este centro por primera vez tiene el honor de inaugurar oficialmente el curso académico de nuestra Universidad”. De este modo, reconoció el legado de todas las personas que anticiparon "con una lucidez extraordinaria" las necesidades de las organizaciones y “tuvieron la audacia de diseñar planes de estudio para un perfil de apoyo a la alta dirección que hoy es piedra angular en la gobernanza de cualquier organización".
En la lectura de la lección, bajo el título "La Elegancia de lo Invisible: La Gestión como Acto de Hospitalidad y Cuidado", afirmó que "la gestión aplicada no es solo una técnica de eficiencia, sino un arte de facilitación que permite que las organizaciones alcancen su fin último". "Se trata de un arte curioso que cuando todo fluye es invisible, pero cuando falta, el caos se convierte en protagonista", apuntó.
La necesidad de esa gestión resulta evidente, a su juicio, en la realidad profesional española actual, ante fenómenos como la alta rotación y el aumento preocupante del absentismo en España, síntomas claros de una sociedad que está renegociando su relación con el trabajo. "El mercado laboral ya no solo demanda salarios, demanda sentido", aseguró. En este contexto, añadió, el cuidado del trabajador es una necesidad de supervivencia: "Si no somos capaces de crear entornos donde la persona pueda permanecer y desarrollarse, la actividad misma de nuestras empresas e instituciones está en riesgo".
Posteriormente, explicó cómo la base de la gestión aplicada es la estandarización de los métodos de trabajo. "Lejos de ser una herramienta de control o de uniformidad gris, el estándar es un acto de respeto profundo al tiempo ajeno. Cada minuto malgastado en un proceso mal diseñado, en una reunión inútil o en una burocracia redundante es tiempo que le robamos a la vida de las personas", sentenció.
A la apertura han asistido diversas autoridades navarras, entre las que se encontraban Unai Hualde, presidente del Parlamento; Javier Remírez, vicepresidente primero y portavoz de Gobierno de Navarra; Garbiñe Bueno, teniente alcalde y concejala del Ayuntamiento de Pamplona; Juan Luis García Martín, consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital; Jaime Goyena, fiscal superior de Navarra; José Julián Huarte Lázaro, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra; Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela; Ramón Gonzalo, rector de la Universidad Pública de Navarra (UPNA); y Teresa Imízcoz, directora de UNED Pamplona.