La piedra con la que empezó todo

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La primera piedra se encuentra en la entrada principal del Edificio Central, la que se abre al Hall de los Ángeles y que sólo se utiliza en actos académicos especiales. FOTO: Manuel Castells
REPORTAJE
El 25 de octubre de 1960 se colocó la primera piedra del Edificio Central, en una ceremonia celebrada tras la inauguración oficial del curso académico, y a la que asistieron numerosas autoridades. Elena Ojer Armendariz

Hemos escuchado muchas veces que “lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se termina”. Y aquello de que “bien empieza lo que bien acaba”. Un claro defensor de la importancia de poner las últimas piedras fue san Josemaría, el fundador de la Universidad. Sin embargo, el primer rector, Ismael Sánchez-Bella, logró convencerle para colocar la primera piedra del edificio Central en una solemne ceremonia con bendición y presencia de autoridades. No en vano, no solo se trataba de la primera piedra de un edificio, sino de la primera piedra del campus. En definitiva, la primera piedra de la Universidad.

Teníamos la conciencia clara de estar colocándola por pura ceremonia, y luego nadie se acordó más de ella”, recordaba Juan Antonio Paniagua, entonces secretario general de la Universidad.


El acto oficial tuvo lugar el 25 de octubre de 1960 en un lugar que hoy sigue, sin embargo, sin edificar, entre los actuales colegios mayores Goimendi y Belagua. El primer edificio se había proyectado allí aunque, finalmente, se decidió reubicarlo con el consecuente traslado de su primera piedra. El solar que se le había adjudicado no era adecuado, así que se aprobó su traslado hacia el nordeste, al espacio donde se encuentra ahora, a mayor distancia del río y a una cota más alta, con lo que ganaría en perspectiva, dignidad y representatividad. Lo propio para el que iba a ser el edificio principal de la Universidad.

 

 

 
 

San Josemaría firma una de las actas que se pusieron dentro de la arqueta de la primera piedra.
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  La colocación de la primera piedra fue un acto multitudinario. Monseñor Antoniutti añade cemento a la arqueta ante la mirada de san Josemaría, junto a las autoridades presentes.
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La bendición de la primera piedra se enmarcó en el acto de apertura del curso 60/61. Tras la ceremonia académica, celebrada en el Refectorio de la Catedral -hoy, Museo Diocesano-, algunos de los asistentes, entre ellos muchas autoridades, se trasladaron a lo que hoy es el campus, y que entonces solo eran campos vacíos. Allí, el nuncio de Su Santidad Juan XXIII, monseñor Antoniutti, bendijo la primera piedra ante el fundador de la Universidad. Siguieron palabras del alcalde de Pamplona, don Miguel Javier Urmeneta, y terminó el cardenal-arzobispo de Tarragona, Dr. Arriba y Castro. A continuación, las personalidades presentes firmaron diversas actas que depositaron en la caja de plomo alojada en la arqueta. Finalizado el acto, la primera piedra quedó a la intemperie, en medio de la nada.

         
 

La primera piedra se colocó en un lugar entre los actuales colegios mayores Goimendi y Belagua. Luego, se decidió modificar la ubicación del Edificio Central.
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Contagiados, quizá, por san Josemaría, fieles a su espíritu, los primeros no tardaron en olvidarse de esa primera piedra. “Teníamos la conciencia clara de estar colocándola por pura ceremonia, y luego nadie se acordó más de ella”, recordaba años después don Juan Antonio Paniagua, entonces secretario general de la Universidad. Aunque aquello pareció no ser del todo cierto, pues se tomaron las medidas exactas de la piedra para poder encajarla luego en el muro del edificio.

Ese momento llegó en febrero de 1962 cuando las autoridades universitarias acordaron transportar la primera piedra a la entrada central del Edificio, y la encajaron al fondo del primer vestíbulo, a ras de suelo, como parte integrante de la pared derecha, perpendicular a la fachada. La cara interior de esa pared sobresale en la pared de un almacén al que se puede entrar desde el pie de la escalera que va al Rectorado, en frente, mirando ligeramente a la derecha, claramente destacada del muro.
 

    

 

La primera piedra de 15 edificios (en 3 campus)

 

Desde su fundación en 1952 y hasta la construcción del Edificio Central, la Universidad vivía “de prestado” en la Cámara de Comptos, el Museo de Navarra y el pabellón F del Hospital. Con la colocación de la primera piedra, todo comenzó a cambiar. Y después de ese primer edificio, y con el pasar de los años, se han levantado muchos otros para albergar nuevas facultades y servicios, dar alojamiento a nuestros estudiantes, investigar y ofrecer asistencia sanitaria.

Hoy en día, la Universidad ocupa 113 hectáreas, de las que el 7,5% está ocupado por edificios. Y eso sólo en el campus de Pamplona.

En San Sebastián, la Universidad tiene dos sedes: la más antigua ubicada en Ibaeta y otra en el Parque Tecnológico de Miramón, con edificios dedicados a aulas, laboratorios, biblioteca, despachos… Suman en total 28.000 m2. 

El nuevo campus de Madrid, compuesto por la sede de la  Clínica y el nuevo edificio de posgrado, ocupa más de 60.000 m2 al servicio de la docencia, la investigación y la asistencia.