Es muy importante que el enfermo de psoriasis entienda su enfermedad

La Dra. Pilar Gil, dermatóloga de la Clínica Universitaria de Navarra, destaca el papel de las enfermeras en el tratamiento de esta patología, que presenta altos índices en Navarra

19/05/00 18:45

El psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que padece entre el 1 y el 4% de la población. Su incidencia varía según los países y las regiones, porque se atribuye a una base genética y a factores ambientales. Navarra es una zona con un elevado índice de afectados.

Esta dolencia, caracterizada por manifestarse en forma de placas rojizas cubiertas de escamas gruesas, que se localiza principalmente en codos, rodillas y cuero cabelludo, es una de las patologías sobre las que se debate en el V Congreso Nacional de Enfermería Dermatológica "Sol y piel", que se celebró en la Universidad de Navarra entre el 18 y el 20 de mayo.

Según la Dra. Pilar Gil, del área de Dermatología de la Clínica Universitaria de Navarra, "el psoriasis se empieza a manifestar entre los 15 y los 30 años. En los niños es excepcional, porque se suele manifestar 'en gotas', asociado a procesos infecciosos (faringitis, amigdalitis) y puede curarse con antibióticos. También existe el psoriasis en los lactantes, que afecta a las zonas cubiertas por el pañal".

En los adultos carece aún de tratamiento curativo: la única solución es blanquearlo de diferentes maneras, aunque el efecto no es definitivo, porque puede rebrotar ante cualquier factor desencadenante, como el estrés o los golpes emocionales (parto, muerte de un ser querido...).

Los tratamientos se aplican en función de la extensión: si está localizado, se utilizan medios tópicos: "Son reductores como la antralina o los queratolíticos. Últimamente se recurre a los derivados de las vitaminas A y D", explica la Dra. Gil.

Pero si el psoriasis es generalizado (ocupa aproximadamente un 30% de la superficie corporal), se recurre a los tratamientos sistémicos, ya sean clásicos (fototerapia, retinoides, metotrexate) o modernos (fármacos inmunosupresores, como la ciclosporina, el micofenolato mofetil o el tacrolimus).

Nuevas investigaciones

"La fototerapia -comenta la dermatóloga de la Universidad de Navarra- se realiza de dos modos: con rayos ultravioleta B (UVB) y combinando la administración de un fármaco con la radiación ultravioleta A (UVA). La respuesta del psoriasis a la fototerapia es buena, y ahora se están desarrollando longitudes de ondas tan eficaces como las convencionales, pero con menos efectos secundarios, ya que el UVA y el UVB tienen reacciones secundarias".

En cuanto a los nuevos fármacos inmunsupresores, "el problema radica en que requieren una analítica de control y son medicamentos que no podemos mantener toda la vida, porque se corre el riesgo de desarrollar tumores. Por eso se juntan dos problemas: el hecho de que el psoriasis sea una enfermedad crónica y que estos tratamientos no se pueden recetar de forma continua debido a sus efectos secundarios. La solución es una terapia rotativa, en la que los diversos fármacos se receten por periodos", concluye la experta.

Además, según un estudio reciente elaborado desde el Hospital Reina Sofía de Tudela, se ha llegado a la conclusión de que más del 20% de los afectados recurre a la medicina alternativa. "Hay que tener cuidado -alerta Mª Carmen Martín de Aguilera, enfermera del área de Dermatología de este centro hospitalario- porque algunos curanderos venden a los pacientes corticoides muy potentes que provocan un efecto rebote en la piel: blanquean el psoriasis rápidamente, pero vuelve a brotar más endurecido".

Una enfermedad que harta al paciente

"Nos encontramos ante un fenómeno extraño -añade la enfermera-, porque la gente tiene claro que la afección no es contagiosa, pero luego, y sobre todos las mujeres (1 de cada 3), toma medidas de prevención en la convivencia con los enfermos de psoriasis. Además, el 32% de los encuestados considera que es un problema en su vida social y laboral".

Otra circunstancia muy importante es que el afectado de psoriasis entienda su enfermedad, "crónica y dependiente de brotes", según explica la Dra. Gil. "En este sentido, la labor de las enfermeras es muy importante, porque tienen un contacto más directo con los pacientes y pueden enseñarles a convivir con la dolencia".

Al respecto, Mª Carmen Martín de Aguilera comenta que "el papel de las enfermeras es principalmente de apoyo, porque enseñan a aplicar los tratamientos de esta enfermedad crónica, que muchas veces acaba por hartar al paciente. Entonces es cuando ellas deben animar al afectado a seguir con las curas".

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