26 de septiembre de 2014

Ciclo de conferencias

RUTA DEL RENACIMIENTO DE NAVARRA

La iglesia de San Miguel de Larraga en el horizonte del Renacimiento navarro

Dña. Asunción Domeño Martínez de Morentin
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

 

La arquitectura del Renacimiento llega a Navarra en torno a 1530, con un cierto retraso respecto su implantación en el resto de España, debido, en parte, al arraigo que en el Viejo Reino tienen las fórmulas constructivas de la Baja Edad Media –no en vano, a lo largo del siglo XV se estuvo construyendo uno de los edificios más señalados, el templo de la Catedral de Pamplona, plenamente gótico, que se rematará entrado el siglo XVI-. 

El territorio político que configuraba la Navarra del siglo XVI no se correspondía con el mapa jurisdiccional eclesiástico que se repartía en cinco diócesis: Pamplona, Tarazona, Zaragoza, Logroño-La Calzada y Bayona. Ello posibilitó, de una parte, la penetración de influencias de la nueva arquitectura renacentista en aquellas localidades vinculadas, sobre todo, a las diócesis aragonesas y riojana y, de otra, la presencia y el intercambio de maestros canteros de unos territorios eclesiásticos a otros.


Mapa de la jurisdiccion diocesana en el siglo XVI
(Atlas de Navarra geográfico-económico-histórico, Diáfora, 1977)

 

En este periodo, Tudela y Estella se perfilan como verdaderas ciudades humanistas, con la presencia de destacados prohombres ilustrados –Pedro de Villalón, Pedro Magallón, Miguel de Eguía…- que llevaron a cabo importantes empresas de promoción artística. Pamplona, que se muestra menos permeable a las novedades, también tendrá un destacado mentor en la figura del Obispo Antonio Zapata en las décadas finales de la centuria.

El importante crecimiento demográfico que se produce en el periodo de paz y prosperidad que inaugura el siglo XVI, la destrucción de fábricas religiosas que se había producido en la convulsa centuria anterior, el fervor religioso o el empeño de construir templos cristianos allí donde hubo edificaciones de otras confesiones, se configuran como algunas de las causas que motivaron la construcción, reconstrucción o ampliación de las viejas iglesias en el siglo XVI, que en mayor o menor medida, adoptarán el nuevo lenguaje de la arquitectura “a lo romano”. 

La iglesia parroquial de Larraga, un modesto edificio levantado en torno a 1200 en un estilo protogótico, experimenta en el siglo XVI dos ampliaciones sucesivas, motivadas por la necesidad de acoger en su interior a un volumen de fieles que se había incrementado en número muy considerablemente. La primera intervención en la fábrica se lleva a cabo en los inicios del siglo y consistió básicamente en la aperturas de una serie de capillas a ambos lados de la nave, de las cuales sólo se conserva una, la del Santo Cristo, como atestigua su bóveda de terceletes y sus ménsulas de bolas.

Sin embargo, será a partir de 1571 cuando se lleva a cabo una segunda ampliación, de mayor calado, que va a convertir esta fábrica en uno de los referentes del Renacimiento en Navarra. En esa fecha, se procede a la construcción de un nuevo crucero, una cabecera y una sacristía que ejecutan los maestros canteros Antón de Anoeta y Juan de Aguirre a partir de las trazas dadas por Juan de Villarreal, arquitecto de origen guipuzcoano y asentado en el Viejo Reino desde 1556. 

Villarreal se configura como una de las figuras más sobresalientes del panorama arquitectónico navarro del XVI, siendo uno de los artífices que más contribuyó a la renovación del lenguaje artístico. Además de tracista de obras arquitectónicas y retablos, fue maestro de obras, tasador y veedor de la Diócesis de Pamplona de obras de cantería, albañilería y pintura -lo que le obligaba a tener conocimiento de varias disciplinas-.
 

Planta de la iglesia de San Miguel de Larraga 
Ampliaciones del siglo XVI



La obra de ampliación de la parroquial de Larraga, supone su proyecto más depurado, armonioso y avanzado en el uso del lenguaje renacentista. Levantado en piedra dorada, con sillares bien escuadrados, el conjunto respira un aire de clasicismo, tanto en los elementos arquitectónicos como en los decorativos. Los pilares fasciculados tardogóticos todavía presentes en las fábricas constructivas de primera mitad del siglo XVI son sustituidos aquí por otros cilíndricos con pilastras cajeadas adosadas. La cubierta de la cabecera abandona la forma semiestrellada y se resuelve mediante una bóveda de cuarto de esfera recorrida por casetones y elevada sobre trompas decoradas por recuadramientos, querubines y rosetas. Por su parte, friso de triglifos y metopas recorre todo el perímetro de la ampliación de la iglesia además de sustituir los capiteles de los pilares cilíndricos.
 

Iglesia de San Miguel de Larraga
Ampliación de Juan de Villarreal
(Foto: Andoni San Juan)

 

La obra de ampliación de la parroquialde Larraga, supone su proyecto más depurado, armonioso y avanzado en el uso del lenguajerenacentista. Levantado en piedra dorada, con sillares bien escuadrados, el conjunto respira un aire de clasicismo, tanto en los elementos arquitectónicos como en los decorativos.Los pilares fasciculados tardogóticos todavía presentes en las fábricas constructivas de primera mitad del siglo XVI son sustituidos aquí por otros cilíndricos con pilastras cajeadas adosadas. La cubierta de la cabecera abandona la forma semiestrellada y se resuelve mediante una bóveda de cuarto de esfera recorrida por casetones y elevada sobre trompas decoradas por recuadramientos, querubines y rosetas. Por su parte, friso de triglifos y metopas recorre todo el perímetro de la ampliación de la iglesia además de sustituir los capiteles de los pilares cilíndricos.

Juan de Villarreal toma como fuente de inspiración para este proyecto el sentido espacial de la arquitectura romana y las geometrizaciones de su repertorio decorativo y demuestra, además, tener un amplio conocimiento de los principales tratadistas del Renacimiento italiano. El arquitecto repetirá el modelo de cabecera para la parroquia de Lerín (1572), aunque el proyecto llevado a cabo en la iglesia de Larraga constituye uno de los más refinados y de mayor elegancia clasicista de todo el Renacimiento navarro.


Detalles de la iglesia de San Miguel de Larraga
(Fotos: Andoni San Juan)

Detalles de la iglesia de San Miguel de Larraga y cúpula del Panteón de Roma

Detalles de la iglesia de San Miguel de Larraga
(Fotos: Andoni San Juan)