La Portada de San Miguel de Estella

Relieve de las tres Marías ante el sepulcro de Cristo

Al otro lado de la puerta están colocadas otras dos lastras que esta vez conforman una única escena: la visita de las tres Marías al sepulcro vacío de Cristo en la mañana de Pascua. En la izquierda aparece el sarcófago en el que está sentado un ángel, con uno de esos cruzamientos de piernas imposibles tan frecuentes en el románico. Levanta la tapa mientras señala hacia la sábana que asoma por el borde. De pie ante del sarcófago se encuentra un segundo ángel, que levanta su mano derecha para evidenciar que habla a las tres mujeres. Lo que les dice está escrito en el sepulcro: SURREXIT NON EST HIC, es decir, “Ha resucitado, no está aquí”, cuatro de las palabras pronunciadas por el ángel según el evangelio de Marcos. Bajo el sarcófago están recostados dos soldados de la guardia, dormidos.

Las mujeres aparecen en la otra lastra. La composición recuerda al capitel de los Reyes Magos, ya que adopta una de las soluciones habituales para conferir cierta animación a una secuencia de tres personas. La primera María dirige su mirada al ángel de pie, levantando la palma derecha en señal de atención. La segunda vuelve su vista hacia la tercera, que mira al frente. Se mantienen, por tanto, dos diálogos de miradas. El parecido se extiende a la forma de los botes de perfume, copas con tapas de adornos curvilíneos. Leves gestos animan al grupo: la mano entreabierta de la segunda contrasta con la tercera, que se sujeta el borde del manto. Bajo sus pies, la inscripción las identifica: MARIA MAGDALENA MARIA IACOBI ET ALTERA MARIA, detalle este que difiere del texto de Marcos, para quien la tercera mujer se llama Salomé. Sin nombre propio, simplemente como altera Maria, aparece en el evangelio de Mateo, en el que solo dos mujeres se dirigen al sepulcro y un único ángel les da la noticia. En Marcos también les espera un ángel, mientras que son dos hombres con vestidos resplandecientes en la narración de Lucas, para quien la tercera mujer se llamaba Juana, aunque había otras que no especifica. De todo ello se deduce que el relieve no sigue una concreta narración evangélica, sino que acumula detalles de varias.

La elección del tema obedece a la idea de poner ante los ojos de los espectadores el momento crucial del paso de Jesucristo sobre la tierra: su Resurrección, sin la cual la fe cristiana no sería nada, según san Pablo. Y viene a reforzar la idea expresada en la inscripción de la mandorla: que Jesús fue hombre, porque murió y fue enterrado, y Dios, porque resucitó.