La Portada de San Miguel de Estella

Arquivoltas y chambrana

El enorme despliegue de figuras en las setenta piezas que componen las arquivoltas y chambrana reúne un rico muestrario de personajes perfectamente jerarquizados.

En la arquivolta interior vemos seis ángeles que llevan en sus manos incensarios, lo que nos indica que estamos ante la figuración de una ceremonia litúrgica. Las nueve dovelas de la segunda arquivolta, siempre contando desde el tímpano, ofrecen a la vista parejas de hombres barbados coronados que tocan instrumentos musicales. Aunque no alcancen el número, no hay duda de que son los ancianos descritos en el Apocalipsis, alrededor del trono. Pueblan la tercera arquivolta personajes individuales, en pie o sentados, mayoritariamente barbados, que desenrollan filacterias. El primero del lado izquierdo, que señala dos tablas con el índice, es Moisés y los demás serán otros profetas. En las doce escenas de la cuarta arquivolta la reiterada participación de un hombre barbado con nimbo crucífero permite identificar pasajes de la vida de Cristo: el bautismo en el Jordán, la samaritana, las bodas de Caná, la curación del ciego, la multiplicación de los panes y los peces, el tributo de la moneda, la curación del sordo, etc. Las trece dovelas de la quinta arquivolta narran historias de santos: degollación de Juan el Bautista, san Martín partiendo la capa, Salomé ante Herodes –con la inscripción ERODES PUELLA–, san Lorenzo en la parrilla, los verdugos cortando el pecho de santa Águeda, prendimiento y crucifixión de san Pedro y lapidación de san Esteban. Las claves mejor conservadas muestran la mano de Dios, que atestigua la intervención divina, un ángel sentado llevando una cruz y otro sujetando un crismón.

La estrecha chambrana está llena de figuras de naturaleza animal, humana o diabólica que parecen aludir a vicios y seres de carácter negativo que acechan al mundo.

Ángeles y ancianos forman parte de la gloria celestial; les siguen los profetas, elegidos por Dios para transmitir su mensaje antes de la encarnación de Jesucristo; los pasajes evangélicos ilustran sucesos terrenales y constituyen parte del contenido ejemplarizante de la portada, completado por los momentos estelares de las vidas de los santos, aquellos que les hicieron ganar la gloria.