10/09/2026
Publicado en
El Diario Vasco
Francisco Javier Planes |
Director de Tecnun-Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra
La inteligencia artificial está transformando nuestra forma de trabajar, innovar y crear valor a una velocidad sin precedentes. Su capacidad para acelerar el desarrollo de soluciones y ampliar las posibilidades de análisis y generación de conocimiento la han situado en el centro de lo que muchos consideran la cuarta revolución industrial.
En Tecnun, Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra, llevamos años adaptando nuestra oferta formativa para responder a la creciente demanda de ingenieros e ingenieras en este ámbito, respondiendo así a las necesidades de nuestro territorio. Aspiramos a que nuestros estudiantes no sólo comprendan esta revolución tecnológica, sino que sean protagonistas de ella.
Somos conscientes de que el impacto de la inteligencia artificial va mucho más allá de la innovación y de la competitividad industrial. Su desarrollo plantea desafíos de enorme calado que debemos afrontar como sociedad. De hecho, hay un rasgo que distingue esta transformación de las grandes revoluciones anteriores: el poder y la omnipresencia de la tecnología impregnan nuestra vida cotidiana de una forma más profunda que nunca. Como señala el papa León XIV en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, esta nueva realidad exige una reflexión compartida que nos permita custodiar lo verdaderamente humano en medio de la transformación tecnológica.
En este contexto, la misión de la Universidad adquiere una relevancia renovada. Nuestro gran reto, hoy más que nunca, es despertar en los estudiantes la pasión por la búsqueda de la verdad. Buscar la verdad exige esfuerzo, lectura serena y estudio reflexivo. Supone recorrer un camino en diálogo con los demás que nos permita comprender, cuestionar y hacer nuestras las ideas. Aunque a veces pueda ser arduo, este proceso nos transforma interiormente y nos capacita para afrontar la vida cotidiana con rigor, profundidad y un sano espíritu crítico.
La cultura de la inmediatez, intensificada por la IA generativa, dificulta con frecuencia este proceso al favorecer respuestas instantáneas que pueden ofrecer una solución, pero que no dejan huella en la persona. La meta es importante, pero también lo es el camino recorrido. Precisamente por ello, la Universidad está llamada a reivindicar el valor del estudio personal, la importancia del pensamiento crítico y la necesidad de la convivencia para el crecimiento de los estudiantes.
Sin duda, en este nuevo escenario, la innovación docente resulta imprescindible para adaptar los procesos de aprendizaje y acompañar de forma eficaz a nuestros estudiantes. Como otras universidades, la Universidad de Navarra ha desarrollado su propio modelo de integración de la IA en la docencia. Nuestro modelo pone el foco en el proceso formativo y no en el resultado. Entre otras iniciativas, promueve su utilización como apoyo a la formulación de preguntas por parte del estudiante, convirtiendo el acto de interrogar y cuestionar en un elemento central del aprendizaje. Esta aproximación conecta con la tradición socrática, que entiende la búsqueda de la verdad como un camino guiado por el diálogo y las buenas preguntas. No buscamos estudiantes que deleguen sus decisiones en un chatbot, sino ingenieros e ingenieras que utilicen la IA como un espejo para desafiar sus propias hipótesis y plantear mejores preguntas.
Hay mucho en juego. La idea de que la IA puede hacer innecesario el pensamiento humano constituye una tentación cada vez más extendida. En ciertos ámbitos afloran también determinadas narrativas, como algunas corrientes del transhumanismo, que aspiran a una humanidad profundamente potenciada por la tecnología y la IA. En el trasfondo de estas propuestas subyace con frecuencia una concepción de la persona como una realidad susceptible de ser optimizada y perfeccionada mediante la técnica.
En este escenario, nuestros jóvenes necesitan una visión más humanista de la tecnología, que la conciba siempre al servicio de la persona y del bien común. Precisamente porque formamos a quienes diseñarán las tecnologías del futuro, tenemos también la responsabilidad de reflexionar sobre la concepción del ser humano que esas tecnologías incorporan.
En última instancia, la misión de la Universidad no es solo formar profesionales competentes, sino también formar personas capaces de custodiar y promover esa “magnífica humanidad” de la que habla el papa León XIV. Ese es el compromiso de Tecnun con nuestro territorio: diseñar la tecnología del mañana sin perder nunca el norte de lo que nos hace humanos.