04/06/2026
Publicado en
Heraldo de Aragón
Javier Andreu Pintado |
Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Navarra y director científico del proyecto arqueológico de Los Bañales de Uncastillo
En la última década del siglo I a. C., la misma decisión geopolítica que llevó al emperador Augusto a fundar la colonia Caesar Augusta llevó a sus legiones a fijarse en una notable urbe prerromana erigida sobre un cerro que, desde sus casi 600 metros de altitud, controlaba el valle del Ebro, la ibérica zaragozana, la cuenca de Pamplona y el Pirineo occidental y, por supuesto el somontano del Pirineo central. De nombre latino todavía desconocido esa ciudad, Los Bañales de Uncastillo, entre el año 12 a. C. y el 220 d. C., en que sería abandonada, se convertiría en un reflejo de Roma en las tierras de Aragón.
Unos 2040 años después de aquel momento casi “fundacional” para Los Bañales, el yacimiento arqueológico –que atrae cada año a más de cuatro millares de visitantes– vuelve a ver a los arqueólogos por decimoctavo año consecutivo. En este mes de junio arranca una intensa campaña de restauración que, por espacio de ocho semanas, completará la adecuación de los barrios artesanales y residenciales de la ciudad romana y, también, su foro uno de los pocos que, completo, podemos recorrer en Aragón. Ya en julio una decena larga de estudiantes de Historia y de Arqueología llegados desde muy lejos –incluyendo Japón, Chile o Chequia– pero, también, de Aragón –con presencia este año de estudiantes de Historia naturales de Biota o de Sádaba, vecinos, por tanto, del yacimiento– participarán en la nueva campaña de excavaciones. En ella el sondeo estrella tendrá lugar en un taller de producción de material constructivo romano, proyecto que ha merecido, por primera vez en España, una ayuda de la centenaria Roman Society británica. La campaña se detendrá también en una de las más notables domus en proceso de estudio en Aragón –cuyo conjunto pictórico está siendo objeto de restauración en la Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Muebles de Aragón, en Huesca– y en el monumental decumanus septentrional de la ciudad.
Tras dieciocho años de trabajo Los Bañales son un clásico del verano aragonés. Así lo demuestran el éxito que tiene la jornada de cierre de campaña, este año el próximo 26 de julio, y el seguimiento que de la campaña se hace en redes sociales. Ello no debe silenciar el esforzado milagro que supone extender en el tiempo la actividad investigadora que convierte a Los Bañales en el proyecto arqueológico romano más longevo en activo en Aragón. La reciente entrada en escena de la Fundación Los Bañales-Roma en Cinco Villas, nacida de la iniciativa ciudadana, con un patronato de vecinos de Uncastillo, Sádaba, Biota, Layana y Ejea y con representantes del mundo académico –también de la Universidad de Zaragoza– y del empresarial ha multiplicado por dos el presupuesto de la actuación al hacerse ésta acreedora de premios como el de la Roman Society o el de la Fundación Ingenio Azul, del industrial aragonés Emilio Parra, pero, también, atraer las donaciones de la Fundación ACS y de otras empresas y particulares de Aragón. Todos esos mecenas y los consistorios de Layana y de Sádaba, que también aportan al proyecto, han entendido que, como recordaba con acierto hace unos días Mar Vaquero, Vicepresidenta y ahora, también, responsable de Cultura en el Gobierno de Aragón, el patrimonio, también el arqueológico, puede convertirse en “motor de oportunidades para el territorio”. Las novedades arqueológicas, por pequeñas que sean, con las que Los Bañales nos viene obsequiando desde hace dieciocho años mantienen vivo el interés social por un yacimiento que, con el número de visitantes que atrae, ha contribuido al desarrollo turístico y económico de la Comarca de Cinco Villas. Un año más el yacimiento se dispone a exportar por el mundo la imagen de la ciencia arqueológica que se hace en Aragón y desde el corazón, romano, de las Cinco Villas.