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La Universidad de Navarra celebra la festividad de san Josemaría, fundador del centro académico

La Universidad de Navarra celebra la festividad de san Josemaría, fundador del centro académico

Rafael Salvador, vicario de la Delegación del Opus Dei: "A lo largo de la historia, han sido los hombres y mujeres de oración quienes han transformado el mundo"

27/06/11 14:09
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FOTO: Manuel Castells

Alrededor de 2.000 personas participaron en el Polideportivo de la Universidad de Navarra en una Misa con ocasión de la festividad de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, que falleció el 26 de junio de 1975. Este año, la conmemoración se adelantó un día al coincidir con la fiesta del Corpus Christi.

La concelebración eucarística fue presidida por el vicario de la Delegación del Opus Dei en Pamplona, Rafael Salvador, quien afirmó que la generosidad de Dios "desborda nuestras expectativas". "Soñad y os quedaréis cortos", señaló aludiendo a las palabras de san Josemaría. "Os invito a todos, profesores, investigadores, colaboradores, alumnos, personal de Administración y Servicios a seguir soñando, con la seguridad, una vez más, de que nos quedaremos cortos, pero bien sabéis que estos sueños se harán realidad con vuestro sacrificio, con el trabajo bien hecho y acabado de todos".

Asimismo, les dijo: "San Josemaría desde el cielo cuenta con vosotros, necesita de vosotros y os pide una fe viva, que guíe el trabajo y la investigación; una esperanza que impulse vuestro dinamismo creativo, para que en palabras del fundador de esta Universidad, contribuyáis a poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas; y una caridad que facilite la libertad, la paz y el bienestar de nuestra sociedad".

Poner a Dios en el centro de la existencia

El vicario del Opus Dei manifestó que "cuando Dios desaparece del horizonte  humano, el hombre no se convierte en algo grande, no alcanza su plenitud, sino por el contario, acaba abdicando de su dignidad de hijo de Dios. El hombre solo llega a ser grande, si pone a Dios en el centro de su existencia".

Y para vivir de este modo, "para secundar siempre el querer de Dios –destacó-,es preciso que seamos hombres y mujeres que mantienen una relación personal de amistad con Jesucristo; es decir, que seamos almas de oración. Cuando la oración  falla, la esperanza se desdibuja, la confianza se resiente y la docilidad se convierte en algo tremendamente costoso. A lo largo de la historia, han sido los hombres y mujeres de oración quienes han transformado el mundo: un ejemplo elocuente lo encontramos en la figura del recientemente beatificado Juan Pablo II".

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