“Reflexionar sobre la guerra es imprescindible para poder superarla algún día”
Entrevista a Salvador Sánchez Tapia, Profesor de Seguridad Internacional y Análisis de Conflictos
26 | 03 | 2026
En un contexto internacional cada vez más incierto, marcado por la innovación tecnológica y la reconfiguración de los equilibrios geopolíticos, reflexionar sobre la guerra se vuelve imprescindible. Conversamos con Salvador Sánchez Tapia, experto en estrategia y seguridad, con motivo del congreso “El futuro de la guerra”, organizado por la Universidad de Navarra en Madrid. Una oportunidad para comprender cómo evolucionan los conflictos y qué claves permiten interpretarlos con mayor profundidad.
1. A lo largo de su trayectoria, usted ha analizado la guerra desde distintas perspectivas. ¿Qué le llevó a especializarse en este ámbito?
Como militar profesional con una larga carrera de servicio en las Fuerzas Armadas, el fenómeno de la guerra, y la posibilidad de verme directamente implicado en él, me ha acompañado toda mi vida. Es lógico y natural que mi interés académico se oriente en esta dirección.
2. Para quienes no están familiarizados con estos temas, ¿por qué considera importante seguir reflexionando hoy sobre la guerra?
La posibilidad de que la Humanidad arroje la guerra al basurero de la Historia se antoja remota en la actualidad, tras décadas en las que hemos vivido bajo la ilusión de que eso podía suceder en el tiempo de nuestras vidas. Trotski decía: “usted puede no estar interesado en la guerra, pero la guerra está interesada en usted”.
Desde ese punto de vista, y en un momento como el actual, en el que el conflicto armado ha vuelto al primer plano de las relaciones internacionales, me parece más urgente que nunca conocerlo en profundidad; no para rendirle tributo ni ensalzarlo, sino para tratar de encontrar la forma de eliminarlo o, por lo menos, de mitigar sus efectos indeseados.
3. En ocasiones se percibe la guerra como una realidad lejana. ¿Cree que esa percepción sigue siendo válida en el contexto actual?
La cercanía o lejanía con que se ve la guerra depende del punto de vista del observador. Quizás nosotros percibamos la posibilidad como lejana —lo que, no necesariamente, significa que lo sea— pero, en otras partes del mundo, viven y han vivido siempre cercanos a la guerra. Ahora vemos Ucrania y Gaza; pero piense en tantos países africanos en los que la violencia armada es un método normal de alcanzar objetivos y resolver diferencias.
Incluso en nuestro ámbito cultural, no creo que podamos decir hoy en día que la guerra es una realidad lejana para nosotros.
4. El congreso “El futuro de la guerra” plantea una mirada estratégica sobre los cambios en los conflictos. ¿Por qué considera oportuno impulsar este debate en este momento?
Conocer la guerra es esencial para poder superarla algún día, si ello es posible. Mientras eso no ocurra, además, el debate nos ayudará a articular una defensa más capaz y eficaz que disuada a quien quisiera emplear la guerra contra nosotros. Además, otear el futuro —y entenderlo— ayudará también a hacer las inversiones correctas en defensa, reduciendo la posibilidad de dilapidar recursos escasos, humanos y financieros.
5. Uno de los conceptos clave es la “aceleración tecnológica”. ¿Estamos ante una evolución natural o ante una transformación más profunda de la guerra?
Es difícil de decirlo sin la perspectiva del tiempo. Lo que es innegable es que vivimos uno de esos momentos en los que el cambio se acelera por la acumulación de innovaciones, muchas de ellas disruptivas, en un corto espacio de tiempo. Todo apunta a que el cambio de la guerra va a ser profundo, aunque la esencia de la violencia, la fricción y la incertidumbre seguirá presente.
6. En el programa se abordan ideas como la guerra multidominio o la guerra mosaico. ¿Qué implicaciones prácticas tienen estos conceptos?
Significa que las posibilidades se multiplican; la cantidad de información procesable será inmensa; será más difícil mantener secreto y sorpresa; será necesario decidir acertadamente en fracciones de tiempo muy reducidas; y habrá que resolver dilemas éticos antes inimaginables. La guerra será cada vez más costosa.
7. Tecnologías como la inteligencia artificial o los sistemas autónomos están adquiriendo protagonismo. ¿Qué retos y oportunidades presentan en el ámbito militar?
Las ventajas son indudables: desde reducir la exposición humana a riesgos, hasta procesar datos del campo de batalla a gran velocidad y optimizar recursos y municiones. El reto principal es garantizar que el ser humano mantenga siempre el control último, incluso frente al ritmo acelerado de la guerra y los dilemas éticos que plantean estos sistemas autónomos.
8. Más allá de la tecnología, ¿qué factores siguen siendo determinantes en los conflictos actuales?
El factor humano sigue siendo decisivo: la moral, el adiestramiento, la motivación y la voluntad de los soldados marcan la diferencia. La historia está llena de ejemplos donde ejércitos más poderosos han perdido guerras por factores humanos.
9. Desde su experiencia, ¿qué errores o simplificaciones se cometen con mayor frecuencia al analizar la guerra del futuro?
Imaginar una guerra sin seres humanos; pensar que la guerra será inocua; asumir que la tecnología seguirá una evolución lineal; creer en su omnipotencia sin considerar limitaciones o el coste de su implementación masiva; ignorar que el desarrollo tecnológico no es uniforme en todo el mundo… La lista podría continuar.
10. De cara a los estudiantes y jóvenes profesionales, ¿qué conocimientos o enfoques considera fundamentales para comprender los conflictos de las próximas décadas?
Es fundamental comprender las posibilidades de la tecnología, pero lo realmente importante es entender las razones de los conflictos. La tecnología es solo una herramienta; lo esencial es conocer qué los provoca. Dominar Historia y Geografía sigue siendo clave para comprender la guerra en el futuro.