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Una investigación de la Universidad analiza el impacto de las nuevas tecnologías en las interacciones sociales diarias

Aurelio Fernández ha desarrollado su tesis doctoral entre la Universidad de Navarra y la Universidad de Gante


FotoManuel Castells/Aurelio Fernández ha defendido su tesis 'Uso de los medios digitales en las interacciones sociales diarias'

26 | 01 | 2026

Aurelio Fernández, investigador del grupo ‘Jóvenes en Transición’ del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra, ha defendido su tesis doctoral en Comunicación titulada ‘Uso de los medios digitales en las interacciones sociales diarias’. Ha desarrollado esta tesis entre la Universidad de Navarra, con Charo Sádaba y Javier García Manglano (ICS), y la Universidad de Gante (Bélgica) donde realizó dos estancias de investigación junto a Mariek Vanden Abeele, su directora en el centro belga. En su investigación, ha medido la calidad de las interacciones sociales en un mundo digitalizado fijándose en distintas variables, como la modalidad (digital o presencial), la disposición de la persona, la familiaridad o el contexto.

Según el experto, la comunicación digital ha transformado las interacciones sociales, por lo que consideraba necesario ver su impacto en la calidad de las interacciones cotidianas. En primer lugar, Fernández, comprobó que existían muy pocos estudios que investigaran las interacciones sociales en el momento. Además, no existía una medida estandarizada en la academia para valorar su calidad. De este modo, desarrolló una medida de la calidad de las interacciones sociales basada en la teoría de comunicación interpersonal de Martin Buber. “Se enfoca en el sentirse valorado, valorar al otro y valorar la relación ente ambos”, ha resumido. En su primer estudio, puso a prueba esta escala que predecía niveles de cercanía y soledad en el momento. Comprobó que la calidad de las interacciones mejoraba el bienestar social y disminuía significativamente los índices de soledad. Ha incidido en que diversos estudios muestran que nos enfrentamos a una epidemia de soledad, transversal a edades, lugares, niveles socioeconómicos, y la calidad en las relaciones se revela como un atenuador especialmente significativo. “La gente con relaciones interpersonales muy satisfactorias tienen menores niveles de soledad”, ha sentenciado.

Asimismo, comparó la calidad de las interacciones cara a cara con interacciones mediadas por la tecnología: llamadas, videollamadas, mensajes y redes sociales. “Comprobamos que la calidad de las interacciones sociales sí que está asociada al bienestar, pero el efecto de la modalidad, es decir, cara a cara o mediada por tecnología, no es tan claro y necesita matices”, ha explicado. De hecho, en una de las muestras analizadas apenas hubo efectos significativos y, en otra, apareció que las llamadas y videollamadas podían ofrecer una mayor calidad.

Matices que influyen en la interacción

Para ampliar estos resultados y comprender mejor los matices en el impacto de la modalidad, Fernández realizó un tercer estudio analizando el rol de la situación. El artículo comparó la calidad de las interacciones cara a cara con cada una de las modalidades mediadas por la tecnología (videollamada, llamada, mensaje, redes sociales). Advirtió que, de cara a la interacción, importaba tanto el interlocutor (cercanía) como el lugar y el propósito de la interacción. En el estudio se encontraron diversos casos en los que la situación jugaba un rol preponderante. Por ejemplo, en el caso de interacciones negativas (como discusiones), el análisis mostró que la gente se sentía más valorada al realizarlas por medio de llamada o videollamada.

Además, el experto ha analizado cómo las diferencias individuales pueden afectar a las interacciones. En concreto, se ha fijado en el fenómeno de la ansiedad social. Como explica Fernández, hay algunas situaciones sociales que pueden generar miedo o preocupación pero, algunas personas, incluso pueden tener ansiedad con situaciones imaginarias. De este modo, para una persona con ansiedad social las interacciones sociales son, en general, de menor calidad y les requieren mayor esfuerzo. En un cuarto estudio, el investigador trató de buscar la ‘zona de confort’ para este tipo de personas. “A estas personas les importa mucho el juicio externo por lo que, si están en lugares seguros, con personas más cercanas y controlando la interacción, sienten menos ansiedad y reportan resultados positivos”, ha afirmado. Así, ha descubierto que la mediación de la tecnología, el interactuar con personas especialmente cercanas y en grupos pequeños son factores claves para controlar la exposición y reducir el estrés y los efectos negativos de la ansiedad social. “La ansiedad social se crea por malas experiencias, con buenas interacciones, puede disminuir”, ha añadido.

Por último, debido a la complejidad del estudio de las interacciones sociales en el momento, el investigador propuso un marco de estudio para explorarlas mejor: el Interact Framework. Interact es un acrónimo de los elementos a estudiar: I, individual, hay que fijarse en el individuo; N, nuance, ver los matices; T, talkative, lo importante de la interacción es hablar; E, ecological, explorar las interacciones en el momento; R, relational, fijarse en la relación; A, attuned, ver la sintonía entre los que interactúan; C, context, tener en cuenta el contexto; y T, theoretical, cimentar los estudios en bases teóricas. “La comunicación interpersonal es algo absolutamente universal, que no depende de las personas, todo el mundo necesita tener buenas interacciones para su bienestar”, ha concluido.

Para la realización de estos estudios contó con cuatro bases de datos en las que analizó más de 30.000 interacciones sociales reportadas por más de 600 personas en España, Holanda y Estados Unidos. Los artículos se publicaron en revistas de alto impacto y, tres de ellos, en formato de acceso abierto

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