“La ilusión te ayuda a empezar, pero es la constancia la que te permite avanzar y alcanzar tus objetivos”
Jon García Urbieta (Tecnun’ 16, MII’ 18) habla de pasión por la ciencia, disciplina y la importancia de cuidar con equilibrio las diferentes dimensiones de la vida
FotoCedida/Jon García Urbieta, en el banco más avanzado del laboratorio de ensayos de GKN (Dauch).
10 | 09 | 2026
Hace unos años, el alumni Jon García Urbieta (Tecnun’ 16, MII’ 18) soñaba con formarse en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Entonces cursaba tercero de Ingeniería en Tecnologías Industriales en Tecnun, la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra. Ya en el Máster de Ingeniería Industrial pudo hacerlo realidad y se trasladó a Boston para formar parte del Space Propulsion Laboratory del MIT. Allí desarrolló su Master Thesis sobre propulsión eléctrica para pequeños satélites y trabajó como investigador.
De vuelta a su Donostia natal, en 2019, comenzó su carrera profesional en GKN Automotive (ahora Dauch), donde lleva siete años trabajando en el desarrollo de motores eléctricos y gemelos digitales para el sector de la automoción. Su curiosidad infinita por la ciencia le ha llevado a completar al mismo tiempo un doctorado industrial en colaboración con el Centro de Investigación de Tecnologías Navales e Industriales de la Universidad de La Coruña. Actualmente, ha decidido ampliar su formación empresarial con un Executive MBA en el IESE Business School.
Jon García Urbieta durante su estancia en el MIT.
Si echa la vista atrás, dice que aún queda mucho de “aquel Jon de Tecnun”, siempre con ganas de alcanzar nuevos retos. Sin embargo, la experiencia le ha enseñado a valorar más el proceso y disfrutarlo, así como a aprender de las personas que le acompañan y de todo lo que sucede durante el camino. En esta forma de entender la vida, hay una figura fundamental: su padre. “Admiro su trayectoria profesional, pero sobre todo los valores con los que ha trabajado y liderado personas”.
¿Cómo has evolucionado desde que te graduaste en Tecnun?
En Tecnun nos preparan muy bien para la vida profesional, no solo por los conocimientos técnicos, sino también por la cultura del esfuerzo y la ética de trabajo. Tengo un recuerdo maravilloso de mis años en la universidad, pero es cierto que salí con la idea de querer hacer las cosas bien a la primera. Con los años, he aprendido que avanzar también implica convivir con la incertidumbre, probar, equivocarse, aprender y volver a intentarlo.
La pasión por la ciencia y la investigación te ha acompañado durante estos años. ¿Se puede investigar desde la empresa?
Cuando volví del MIT tenía claro que quería trabajar en la industria sin dejar de profundizar en el sector de la movilidad, ya fuera en el espacio o en otras aplicaciones del día a día. Se puede investigar desde la empresa, aunque es cierto que compaginarlo con el trabajo a tiempo completo es exigente. A lo largo de estos años he publicado artículos en revistas de alto impacto, he participado en patentes registradas y he tenido la oportunidad de presentar mi trabajo en conferencias internacionales. Esta dualidad te obliga a tener una disciplina fuerte y renunciar a algunas cosas. Por ello, creo que es fundamental tener pasión por lo que estudias o investigas. La ilusión te ayuda a empezar y es la constancia la que te permite avanzar y alcanzar tus objetivos.
Jon García Urbieta en el laboratorio Space Propulsion Lab del MIT preparando un propulsor.
¿En qué consiste tu trabajo y qué impacto puede tener en nuestra vida cotidiana?
Mi trabajo consiste en desarrollar réplicas virtuales de componentes del automóvil, como motores eléctricos o sistemas de transmisión. Son lo que conocemos como gemelos digitales. Esta fue la temática de mi doctorado.
Todo ello puede tener un impacto muy concreto en nuestra vida cotidiana, ya que nos permite probar virtualmente muchas alternativas antes de fabricar prototipos y concentrar los ensayos físicos allí donde realmente aportan valor. En automoción, por ejemplo, puede ayudarnos a desarrollar vehículos más eficientes, anticipar averías o crear mejores productos, de forma más rápida y utilizando menos recursos. Pero esta tecnología puede aplicarse prácticamente a cualquier ámbito, desde la energía y la industria hasta la salud: allí donde exista un sistema real que queramos comprender, optimizar o predecir, puede haber espacio para un gemelo digital.
¿Qué es lo que más te ilusiona de tu trabajo?
Lo que realmente me mueve es desarrollar tecnologías sostenibles que tengan un impacto real en la sociedad. Al fin y al cabo, en el ámbito de la movilidad tratamos de conseguir sistemas más eficientes en el uso de recursos. Otra parte importante de mi propósito es contribuir también a nuestro entorno, local y nacional, aplicando aquí parte de lo aprendido fuera y tratando de generar, desde mi trabajo, un impacto positivo.
¿Cómo ves tu futuro?
A corto plazo, quiero aprovechar al máximo el Executive MBA que estoy cursando en el IESE. Mi padre, doctor en Economía y Dirección de Empresas y gerente de varias Pymes en el entorno vasco, siempre me compartió su visión de que un gran ingeniero ha de entender también la parte de negocio de la industria. Por eso, me he ido formando poco a poco en temas de estrategia, liderazgo, gestión de equipos y de proyectos, gestión de personas y el EMBA es el paso natural para ampliar esa visión.
Jon García Urbieta en el equipo de fútbol del MIT.
Más allá de eso, mi futuro profesional está abierto. Me siento preparado para los retos que vengan. Lo que sí tengo claro es que quiero que se componga de tecnología, aprendizaje continuo y personas y proyectos con impacto. Probablemente nunca deje de estudiar y aprender, aunque quizá vaya cambiando la forma de hacerlo. También he aprendido que no todo es estudiar y trabajar: intento encontrar tiempo para hacer deporte, disfrutar con mi familia y amigos o cultivar otras inquietudes, como la música. Para mí, lo esencial es ser felices con lo que hacemos, actuar con integridad y cuidar las demás dimensiones de la vida.