“Me gustaría elaborar una teología de la imperfección, de la falibilidad y del buen humor”
El profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, J. José Alviar, se jubila tras casi cuatro décadas como docente y capellán de estudiantes internacionales, una labor que le ha permitido mantener “una mente teológica con los pies en la tierra”.
08 | 06 | 2026
Tras casi cuarenta años de docencia y acompañamiento pastoral, el profesor J. José Alviar cierra su etapa de dedicación ordinaria/regular en la Universidad de Navarra con una convicción clara: la teología también debe dejar espacio a la “imperfección, la falibilidad y el buen humor”. Así lo afirmó el 20 de mayo en la conferencia que impartió ante profesores, estudiantes, compañeros y amigos en el Aula Magna de las Facultades Eclesiásticas.
En su sesión, titulada “Recuerdos de cuarenta años de trabajo teológico y pastoral en la Universidad de Navarra”, el profesor Alviar recordó sus comienzos en Pamplona, donde llegó el 2 de septiembre de 1985, “exactamente tres meses después” de su ordenación en Roma. Aquel primer contacto con la Facultad vino marcado por un curso intensivo de nivelación en el que, según explicó, “cada tema lo impartía el profesor titular”. Entre anécdotas, destacó el trato cercano de algunos maestros, como cuando, tras una clase, uno de ellos invitó espontáneamente a los alumnos a café para conversar. También hizo referencia a clases de Licenciatura impartidas por algunos profesores "con humo (de pitillo) y sabiduría": "eran otros tiempos", resumió.
Durante su etapa formativa, el profesor subrayó algunas lecciones que marcarían su trayectoria investigadora. En particular, contó con humor el momento de elegir tema de tesina. Tras presentarle al profesor José Luis Illanes una lista de hasta catorce posibles líneas de trabajo, la respuesta fue tajante: “ninguna de las anteriores”. Aquella experiencia le enseñó que “el alumno sabe muy poco de lo que realmente interesa investigar”. Finalmente, optó por estudiar, bajo la dirección del profesor José Morales, la vocación en Orígenes, una decisión que, según afirmó, condicionó de forma decisiva su desarrollo académico posterior.
“A las personas ‘amarronas’ la providencia nos mete en situaciones surrealistas”
Entre los episodios más llamativos de su relato, destacó un incidente que interpretó a la luz de lo que denominó su particular “teoría de la providencia”. Tras dejar a buen recaudo cientos de fichas de investigación antes de un viaje, un incendio arrasó la sala donde las había guardado. Sin embargo, al recuperarlas, descubrió que estaban intactas. “Para personas muy ‘amarronas’ como yo, que quieren tenerlo todo previsto y controlado, la providencia se encarga de meternos en situaciones surrealistas”, afirmó.
En su mensaje recordó a diferentes profesores de la Universidad por los que siente un gran respeto y a quienes no dejó de dar las gracias, como algunos de los veteranos fallecidos, como José Morales, Lucas F. Mateo-Seco, José Luis Illanes, Antonio Ruiz Retegui, Jutta Burggraf, o José Ramón Villar, entre otros.
A lo largo de su intervención, el profesor J. José Alviar repasó también su intensa dedicación pastoral, especialmente como capellán de estudiantes internacionales durante casi cuatro décadas. Ese contacto continuo con personas de distintas culturas, creencias y trayectorias vitales marcó profundamente su modo de enseñar y entender la teología. “Mi labor pastoral me ha ayudado a tener una mente teológica con los pies en la tierra”, afirmó, subrayando cómo las experiencias de conversión, acompañamiento y diálogo han enriquecido su trabajo académico. En el cierre, pidió perdón por sus errores y dejó una síntesis de su trayectoria vital e intelectual: “Me gustaría desarrollar una teología no de la perfección, sino de la imperfección; no de la infalibilidad, sino de la falibilidad; no de la seriedad, sino del buen humor”.