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Un siglo de guerras en Eurasia, el centro geopolítico del mundo

Un siglo de guerras en Eurasia, el centro geopolítico del mundo

RESEÑA

05 | 02 | 2026

Texto

Rivalidad de potencias en la última centuria y duda para la siguiente: ¿habrá hegemonía china en el supercontinente? ¿Volverá EEUU a hacer de contrapeso exterior?

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Portada del libro de Hal Brands ‘The Eurasian Century. Hot Wars, Cold Wars and the Making of the Modern World’ (New York: WW Norton & Company, 2025), 296 p.

Se ha hablado tanto del siglo XXI como el siglo de Asia que el título de esta obra puede llevarnos a pensar que se trata de más de lo mismo. En realidad, el libro no va sobre el presente sino sobre el pasado, como claramente precisa el subtítulo, y a partir de ese pasado se vaticina algo del futuro. La idea central de Hal Brands, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de Washington, es que Eurasia ha sido el centro del ocurrir geopolítico del mundo desde comienzos del siglo XX, es decir, desde que el mundo opera con pulsiones planetarias: la Gran Guerra, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría... y lo que puede venir. Grandes potencias han querido expandirse en el supercontinente: Alemania en un extremo, Japón en el otro, la URSS en ambos lados... y ahora está por ver qué hace China. En todos los casos, Estados Unidos, desde el otro hemisferio, ha sido el contrapeso de la balanza; la superpotencia que, formando coaliciones con los países amenazados en Eurasia, ha neutralizado al agresor, haciendo así también del siglo XX un ‘siglo americano’. ¿Jugará Estados Unidos ese papel igualmente en el futuro?

El libro mira a la historia del siglo XX con la óptica de la geopolítica, siguiendo las enseñanzas de Mahan, Mackinder y Spykman, y con una convicción realista. Aplicando un orden cronológico, revisita las guerras de la última centuria y examina en ellas qué elementos de los principios puestos de manifiesto por esos autores se cumplieron. Solo al final, en el último capítulo, mira hacia adelante, intentando sacar las lecciones del pasado. Brands advierte, no obstante, que la historia no se repite tal cual, ya que a pesar de los imperativos que rigen los comportamientos de las potencias terrestres y de las potencias marítimas, no existe un pleno “determinismo geográfico”, sino que, más bien, “la historia ocurre en el nexo de fuerzas impersonales y decisiones políticas altamente personales”.

Brands constata que todo país que intentó la hegemonía euroasiática fue finalmente aplastado. “Este es el dilema al que se enfrentan las potencias euroasiáticas: al fortalecerse lo suficiente para dominar a sus vecinos, se fortalecen para ganarse la enemistad del mundo”, escribe. La duda del porvenir no es solo si China estará tentada a procurar esa hegemonía, si no si Estados Unidos volvería a ejercer de contrapeso. Brands advierte que “todo esfuerzo de equilibrio comienza en casa”, admitiendo veladamente que hoy Estados Unidos no pasa internamente por su mejor momento, si bien no traslada ningún tipo de pesimismo relacionado con los derroteros de la Administración Trump, asunto en el que el autor no entra propiamente.

No obstante, si para que Estados Unidos acuda al rescate de una Eurasia eventualmente convulsa, debe hacerlo mediante la sabia construcción de amplias coaliciones, habría que alertar que Washington está justamente caminando en sentido contrario, enemistándose con la mayor parte del orbe.

El no tener en cuenta qué está haciendo Trump en ese sentido deja al final el texto algo fuera del tiempo. Quizá Brands piense que la anomalía de esta presidencia será corregida por la siguiente y que, en el fondo, Estados Unidos podrá formar coaliciones cuando tenga la necesidad de ellas. Pero esas páginas finales hablan de un Occidente regido por “democracias avanzadas” que en realidad ya no existe.

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