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Don Rafa, capellán de Tecnun: “La Escuela tiene su potencial en el servicio a cada persona”

El capellán don Rafa Hernández pone en marcha una biblioteca informal en Tecnun antes de apartarse de la vida académica


FotoIgnacio Villameriel/Don Rafa en el campus de Ibaeta poco antes de su jubilación

20 | 07 | 2021

Texto

El Dr. Rafael Hernández, más conocido en el campus como don Rafa, se retira a finales de agosto después de 25 años en la Universidad de Navarra. Fue capellán y profesor de Ética e Introducción al Cristianismo en ISSA School Of Applied Management durante 16 años y en el 2012 llegó a Tecnun como capellán y profesor de las mismas asignaturas, además de Antropología.  Antes de apartarse de la vida académica, ha puesto en marcha un proyecto que permitirá a la comunidad universitaria "vivir la Economía Circular dándole una función social".

 
 
 
 


Don Rafa ha querido reflexionar sobre su paso por la Universidad y agradecer el trabajo de las personas con las que ha trabajado.

1- ¿Con qué se queda de su paso por Tecnun?

He aprendido mucho de todas las personas: del equipo de limpieza, que son artistas profesionales que nos enseñan a ser persona, de los bedeles que muestran la primera línea imagen de Tecnun como familia.  Secretarias que gestionan todo lo que parece irreconciliable con paciencia, trato humano exquisito y eficacia imbatible. Mantenedores que saben más ingeniería práctica que todos los catedráticos del mundo. Informáticos “buenos samaritanos” que acuden inmediatamente en ayuda de los que padecemos incidencias cuando los dispositivos nos dejan tirados en el camino y además siempre solucionan los problemas imposibles. Claustro académico cercano que sale en tu ayuda casi sin que tengas que pedirlo cuando te ven en apuros. Equipo de comunicación que sabe cómo hacernos entender hacia el exterior del campus y además promueven con su cariño y profesionalidad la comunicación interna. Tantaka dando cauce a los deseos solidarios de las alumnas y alumnos cuando les planteo esta posibilidad a comienzo de cada curso. Por cierto: el potencial de conocimientos Tecnun genera servicios de altura profesional entre los y las voluntarias.

2- Anteriormente también estuvo en ISSA. ¿Qué recuerdos tiene de esa etapa?

Casi veinte años trabajando en ISSA forman una fascinante historia de aprendizaje.  Aprendí en la práctica qué es ser capellán y profesor universitario rodeado de la mejor gente del mundo, tanto entre el claustro académico como entre la genialidad de las alumnas.  Sólo eran chicas al principio y a partir de 2003 alumnos que supieron aprovechar esos estudios para situarse muy alto en el mundo profesional. Todos mis recuerdos en ISSA son buenos: cercanía, amistad, servicios como capellán que el Señor hacía fructificar en conversiones y crecimiento en la vida de fe y en la excelencia humana. En ISSA nació el primer libro del mundo que propone una ética específica para Asistentes de Dirección:  “Crecimiento personal: Excelencia corporativa”, que escribí en sinergia con los trabajos y experiencias del alumnado y profesionales de este campo.

ISSA fue la primera facultad universitaria para Asistentes de Dirección en España. Pero, sobre todo, lleva en sus raíces y código genético el humus de sinergias entre el estilo de las empresas y organizaciones guipuzcoanas, y en general de Euskadi, que configuraron de manera muy nítida su identidad académica.

Sueño con que la Universidad, desde la sede ISSA de Pamplona, y sin abandonar su actual desarrollo allí, vuelva a acercarse a Donostia para fortalecer el contacto con las 3.000 alumni de este territorio en encuentros informales. Muchas veces de boca- oído y otras más formales continuando el diálogo cercano, que de algún modo se interrumpió al terminar su presencia en Donostia en junio de 2016.

Constituirá siempre una sinergia beneficiosa entre Navarra y Gipuzkoa y fortalecerá sin duda la personalidad, para mí única, de ISSA. Mutatis mutandis, pienso que Tecnun y Ceit tienen unas raíces identitarias que nacieron de sinergias únicas entre el emprendimiento de los primeros claustros académicos y los investigadores y la realidad industrial, económica y financiera de Gipuzkoa. Esta riqueza merece la pena ser recordada con iniciativas que conserven y fortalezcan un modo de ser y de operar plenamente unido a los objetivos generales del campus de Pamplona.  Y al mismo tiempo, promotor de las iniciativas propias del campus donostiarra. 

 

3- ¿Qué último mensaje le gustaría dejar a los alumnos y personal de Tecnun?

No soy quién para aconsejar pero hay algo que me viene recurrentemente al corazón y a la cabeza. Ni Tecnun ni la Universidad de Navarra han de confundirse jamás con lo que comúnmente se denominan multinacionales en el sentido fuerte y peyorativo de la palabra. Las competencias profesionales indiscutibles y excelentes de Tecnun, lo mismo que las de Ceit, suponen un potencial que tiene su sentido en el servicio a cada persona, tanto dentro de la “empresa” como proyectado al bien común. Las multinacionales buscan objetivos y resultados, muchas veces inmediatos, y ponen a las personas al servicio de esas metas, pasando, lamentablemente por encima de sus situaciones concretas y las dejan heridas. Esto sucede, la mayoría de las veces, sin mala voluntad, aunque con más frecuencia por falta de empatía o cortes en la comunicación interpersonal. Tanto Tecnun como Ceit nacieron con un clima de colaboración y amistad mutua admirables que motivó a lo largo de los años a las personas el empeño por dar lo mejor de sí mismas con un espíritu de entrega e incluso sacrificio generosísimo. Sigamos entre todos inspirándonos en estas raíces históricas admirables que son la manifestación más convincente del ideario cristiano.  Sueño e impulso real de San Josemaría, fundador de la Universidad: “El hombre no debe limitarse a hacer cosas, a construir objetos. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor”.