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La relación entre ecología y cristianismo centra un seminario del departamento de Filosofía

Ha sido impartido por el profesor Alfredo Cruz


FotoAdriana Obregón/El profesor Cruz durante el seminario del Departamento de Filosofía.

17 | 10 | 2022

El martes 27 de octubre, se inauguraron en el aula 30 del edificio Central los Seminarios del curso 2022-23 del departamento de Filosofía. La ponencia, titulada “Ecología y cristianismo”, fue impartida por el profesor de Filosofía Alfredo Cruz.

Como señaló el profesor Cruz, “la preocupación por el medio ambiente impregna de manera creciente nuestros días y se manifiesta en distintos aspectos de nuestra vida”. La iglesia católica, como explicó, “no ha permanecido indiferente ante esta preocupación”, por lo que se preguntó por el modelo de ecologismo compatible con la fe cristiana.

En su ponencia, el profesor Cruz apuntó a una determinada visión sobre la naturaleza: “De acuerdo con santo Tomás de Aquino, el mundo creado es un mundo en gestación. No es concreto ni acabado, sino que cabe en él una mayor perfección. Esto está de acuerdo con el plan de Dios, puesto que también crea mediante causas segundas, de las que el ser humano es la primordial”. En palabras del profesor Cruz, “el ser humano es el principal cooperador de Dios en la obra de la creación”.

Decir que el hombre participa en la creación nos da a entender que su papel respecto a la naturaleza no es la mera preservación, sino que tiene que colaborar en su culminación, como indicó el profesor. “Esta cooperación se da mediante el trabajo con el que cultivamos la naturaleza. No consiste en preservar ni en consumir: está lejos de ser pasividad frente a la naturaleza o el dominio despótico. Es, más bien, una simbiosis entre lo humano y lo natural. La naturaleza necesita ser cultivada para que de ella broten sus potencialidades encerradas por el Creador. Así, el cultivo se hace más provechoso al hombre que la explotación”, afirmó.

Alfredo Cruz puso de manifiesto que el ecologismo propiamente cristiano no es un biocentrismo ni un antropocentrismo desviado: “Es un antropocentrismo justo, en el que el hombre es visto como la criatura que corona la creación, pero al mismo tiempo no la explota como si fuera una criatura más, sino que la cultiva y administra para hacerla fructificar”.

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