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La Compañía Nacional de Danza inicial la temporada escénica del Museo con un espectáculo que viaja de lo clásico a la vanguardia actual

Presenta un programa de danza neoclásica y contemporánea que incluye tres piezas muy diversas entre sí para disfrutar de una compañía renovada, llena de matices y de amplios registros


FotoAlba Muriel/La Compañía Nacional de Danza representa la pieza 'In Paradisum', del Premio Nacional Antonio Ruz

14 | 09 | 2021

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La Compañía Nacional de Danza inaugura la temporada escénica del Museo Universidad de Navarra este jueves, a las 19:30 horas, en el Teatro. Presenta un programa de danza neoclásica y contemporánea que incluye tres piezas muy diversas entre sí para disfrutar de una compañía renovada, llena de matices y de amplios registros. Gracias a la ampliación del aforo de acuerdo a la última Orden Foral publicada, todavía quedan entradas a la venta, a un precio de 32 euros.

Tras su éxito en los Teatros del Canal de Madrid, la Compañía Nacional de Danza, dirigida por Joaquín de Luz, llega a Pamplona con un programa que, en palabras de Pino Alosa, director artístico adjunto de la compañía, busca “mostrar el abanico de posibilidades estilísticas de la compañía en este momento, desde lo clásico y neoclásico, pasando por lo contemporáneo, hasta llegar a la vanguardia de la danza de hoy en día”.

El programa comienza con Remansos, coreografía de Nacho Duato sobre música de piano de Enrique Granados e inspirada en el mundo de Lorca. “De alguna manera representa la historia de la compañía, ya que es una pieza de Duato, el coreógrafo que más ha creado para la compañía y supo impulsarla a nivel internacional. Aparte de ser un gran coreógrafo, tiene un enorme talento y personalidad artísticas. Su presencia y trabajo no pueden sino enriquecer a nuestra compañía”, subraya Alosa.

A continuación, llega Arriaga, con coreografía de Mar Aguiló, Joaquín de Luz y el propio Alosa, con música de Juan Crisóstomo Arriaga, considerado máximo exponente ibérico del clasicismo musical tardío, a quien rinde tributo esta pieza. Esta propuesta fue creada cuando regresaron tras el confinamiento. “Fue nuestra forma de celebrar las ganas de estar juntos. La pieza tiene tres momentos estilísticos diferentes, que se funden para amalgamarse como una sola propuesta coreográfica: una parte más clásica, con técnica de punta, una más neoclásica y otra más contemporánea. La unión de los tres estilos demuestra que disponemos de una compañía y unos bailarines versátiles y polivalentes”.

 

UNA DANZA QUE CONECTA

Cierra el espectáculo In Paradisum, obra del Premio Nacional de Danza Antonio Ruz, para la Compañía Nacional de Danza, que propone un diálogo entre la música sacra y lo popular, lo sagrado y lo mundano, lo colectivo y lo individual, a partir de un original concepto estético inspirado en los cuadros de El Greco y sobre las voces de la polifonía coral de Tomás Luis de Victoria.

Ruz explica que hay una simbiosis entre estos conceptos antagónicos, que se retroalimentan entre sí: “No hay cielo sin infierno. Los polos opuestos se atraen. La música de Victoria desembocó en una danza polifónica, coral, y buscábamos llevar la idea de las diferentes voces al movimiento, que con los cuerpos de los bailarines consigamos ‘ver’ la música. En contraste con ese universo de orden y pureza, creamos un diálogo con sonidos más populares como el free-jazz, el rock o el tecno, que también tienen algo de culto y misticismo para las masas. Hay frases coreográficas muy complejas y sofisticadas que dialogan con grupos, formaciones y gestos mucho más cotidianos y urbanos. Me gusta que el público se identifique con los bailarines, humanizarlos”.  

En este sentido, el coreógrafo detalla que “In Paradisum es un chute de libertad, de belleza y de emoción que creo no deja a nadie indiferente. Aunque el germen de la pieza viene de hace años, ha sido creada íntegramente durante la pandemia y eso ha afectado al montaje. La danza es también una salida al sufrimiento, una forma de escape y conexión con uno mismo, con lo que nos hace sentirnos parte de un todo. Veo la obra como un viaje humano en el tiempo que conecta al público entendido con el menos habituado a la danza contemporánea. Disfrutar del elenco de la Compañía Nacional de Danza en este nuevo registro es una oportunidad única que nadie debería perderse. 

PATRIMONIO Y CREACIÓN CONTEMPORÁNEA

Para profundizar más en la intrahistoria de In Paradisum, el Museo organiza este miércoles 15, a las 19 horas, Officium Defunctorum, de Tomás Luis de Victoria, un encuentro en el que participarán Albert Recasens, investigador del ICS, musicólogo experto en patrimonio musical olvidado y Pablo Martín Caminero, contrabajista y compositor de jazz. Conversarán sobre la colaboración auspiciada por Antonio Ruz, en la que Caminero ha creado una pieza musical a partir de la recuperación histórica y grabación del Oficio de Difuntos realizados por Recasens. Estas dos visiones y dos procesos distintos puestos en diálogo han dado lugar la base musical de la pieza In Paradisum.  La entrada es libre hasta completar aforo previa retirada de invitación en web o taquilla.

La sesión es el primer encuentro del ciclo Cómo hacer cosas con…, un nuevo programa del Museo que aborda las relaciones del patrimonio y la creación contemporánea. De la mano de músicos, coreógrafos, investigadores y artistas, se exploran casos de transformación o actualización de la herencia cultural en la creación contemporánea.