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La matemática rusa Sofía Kovalevskaya, protagonista en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El Museo de Ciencias Universidad de Navarra destaca en un vídeo el talento de la científica rusa que logró ser una de las primeras catedráticas de Europa

10 | 02 | 2022

Sofía Kovalevskaya fue una científica rusa que tuvo que superar barreras de discriminación en contra de la mujer tanto en el mundo académico como científico y, gracias a su talento y tesón, fue una de las primeras mujeres en obtener un doctorado y ser nombrada catedrática en una universidad europea.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el Museo de Ciencias Universidad de Navarra ha lanzado un nuevo vídeo de la serie “La Mujer en la Ciencia”, para ensalzar la trayectoria de esta científica desconocida por el gran público. Kovalevskaya se une a la lista de mujeres destacadas en esta iniciativa de divulgación en la que ya han sido protagonistas Janaki Ammal, Lynn Margulis, Mary Anning, Gerty Cori, Margarita Salas, Cecilia Payne, entre muchas otras.

Sofía Kovalevskaya nació en Moscú en 1850 en el seno de una familia noble y adinerada. Muy pronto le llegó el entusiasmo por la ciencia gracias a su tío Fyodor Schubert. Además, el padre de Sofía apoyó su formación en matemáticas desde muy joven, y recibió clases particulares de Alexander Nicolaievich Strannoliubskii.

Kovalevskaya se casó a los 18 años por conveniencia con Vladimir Kovalevskij  para poder continuar su formación ­-en aquella época en Rusia no estaba permitido el acceso de las mujeres a la Universidad y la única forma de viajar fuera del país era por consentimiento paterno o conyugal-.

En 1870 viajó a Berlín para trabajar con Karl Weierstrass, considerado el padre del análisis moderno. Este científico era reacio a dar clases a mujeres y puso a prueba a Sofía con una serie de problemas matemáticos convencido de que sería incapaz de resolverlos. Cuando Sofía entregó las soluciones a Weierstrass, quedó tan impresionado que accedió a darle clases particulares gratuitas -la Universidad de Berlín tampoco permitía la presencia de mujeres en las aulas-. El propio Weierstrass dirigió a Sofía la tesis doctoral, título que pudo obtener, tras superar muchos obstáculos, en la Universidad de Gotinga en 1874. Fue una de las primeras mujeres en obtener un doctorado universitario.

En 1884 el matemático Gösta Mittag-Leffler consiguió un puesto para Sofía como profesora en la Universidad de Estocolmo, un trabajo de un año de duración y sin remunerar. Los estudiantes pagaban directamente a Sofía por sus clases. Durante estos años Kovalevskaya se dedicó a la descripción matemática del movimiento de rotación de un cuerpo en torno a un punto fijo, similar al de una peonza. La descripción matemática precisa de este tipo de movimiento envuelve un complejo sistema de ecuaciones diferenciales de extraordinaria complejidad. En aquella época solo se conocían dos casos en los que estas ecuaciones se habían resuelto gracias al trabajo de dos matemáticos importantes: Leonhard Euler (1707-1783) y Joseph-Louise Lagrange (1736-1813). A las ecuaciones de Euler y de Lagrange se sumó en 1888 la “peonza Kovalevskaya”, por lo que Sofía recibió el premio Bordin de matemáticas otorgado por la Academia de las Ciencias de París. Seis meses después, en mayo de 1889, fue nombrada profesora vitalicia de la Universidad de Estocolmo, donde siguió trabajando hasta su muerte en 1891, a la edad de 41 años.

En la actualidad la Fundación Alexander von Humboldt falla el premio Sofja Kovalevskaja y otorga hasta 1,65 millones de euros por proyecto en cualquier área de investigación científica para que jóvenes investigadores de gran talento puedan construir y liderar equipos de investigación en Alemania.

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