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“La ley natural es el cimiento de una sociedad justa y la garantía contra los caprichos del poder”

"La ley natural es el cimiento de una sociedad justa y la garantía contra los caprichos del poder"

Tomás Trigo, teólogo de la Universidad de Navarra, ha coordinado el primer libro que recoge en castellano el documento de la Comisión Teológica Internacional ‘En busca de una ética universal: un nuevo modo de ver la ley natural'

07/03/11 10:15
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De izquierda a derecha, Alejandro G. Vigo, Ana Marta González y Tomás Trigo durante la presentación del libro. FOTO: Manuel Castells

"La ley natural es el terreno firme sobre el que se pueden asentar los derechos y los deberes de todos los hombres, el cimiento sobre el que se puede construir una sociedad justa, una base común para la humanidad y una garantía contra los caprichos del poder, del tipo que sean", afirmó el profesor de la Universidad de Navarra Tomás Trigo. El experto de la Facultad de Teología ha coordinado el primer libro que recoge en castellano el documento de la Comisión Teológica Internacional ‘En busca de una ética universal: un nuevo modo de ver la ley natural'.

Además de la traducción, el volumen interdisciplinar incluye artículos de los profesores Ana Marta González, Alejandro Vigo y Montserrat Herrero, de la Facultad de Filosofía y Letras; y Enrique Molina, Antonio Aranda y Mikel Gotzon Santamaría, de las Facultades Eclesiásticas.

Según explicó Tomás Trigo durante la presentación del volumen, el texto publicado por la Comisión es fruto de cuatro años de trabajo, por encargo del entonces cardenal Ratzinger: "Primero Juan Pablo II y luego Benedicto XVI hablaron de la importancia de este documento. Varias universidades, entre ellas nuestro campus, fueron invitadas a ofrecer sus contribuciones para elaborarlo, a fin de hallar en el mundo actual un común denominador de principios morales basados en la constitución del hombre y la sociedad".

Para el profesor Trigo, la relevancia del cometido reside, precisamente, en el propio valor de la ley natural, "que es la ley moral que podemos conocer y debe guiar la vida personal y profesional de los ciudadanos en todos los ámbitos: jurisprudencia, comunicación, biomedicina, economía, política…".

‘En busca de una ética universal: un nuevo modo de ver la ley natural'
Portada del libro.

Un referente para articular los saberes y la información

Por su parte, Ana Marta González habló en el acto de presentación de la relación entre la ley natural y las ciencias humanas y sociales. "Éstas son actividades realizadas por personas que, como tal, tienen la tarea de hacer bien su trabajo, lo que implica buscar la verdad propia de sus materias,  y luego contextualizarla en la vida en general. Asimismo, todas estas ciencias abordan la acción humana, pero a diferencia de la ley natural, no se refieren a ella desde un punto de vista normativo. El historiador describe los acontecimientos pasados, pero no necesita hacer juicios morales sobre ellos", explicó.

Por otro lado, destacó el papel integrador de la ley natural, que "concede una clave importante para articular los saberes en una visión más amplia del hombre y la realidad. Tiene que ver con ordenar la verdad de las distintas ciencias -que tratan bienes humanos de forma parcial- en torno al bien humano en general". En ese sentido, comentó que hoy en día "nos encontramos con una gran pluralidad de discursos y fragmentos de verdades a nuestra disposición, y no sabemos qué hacer con ellos. Por eso resulta tan necesaria la articulación significativa de toda esa información por parte de la ley natural".

El sentido para orientar el progreso científico

En último lugar, el profesor Alejandro Vigo se centró en el vínculo entre ley natural y la visión científica del mundo. Para este filósofo de la Universidad de Navarra, uno de los problemas que plantea en la actualidad la comprensión de la ley natural es el tipo de lenguaje en que está formulada, por lo que reclamó "un esfuerzo para interpelar a la gente de hoy". Según apuntó, los términos ‘ley' y ‘natural' no se asocian con la moral, sino con actividades científicas o con el Estado. "La ley natural recibió esa denominación porque lo natural para el hombre es su racionalidad. No obstante, los encuadres actuales no vinculan lo natural con la ética y consideran que hacerlo constituye una pretensión de enmascarar dispositivos de dominación o autoritarismo por parte de la moral tradicional".

Asimismo, el profesor Vigo señaló que "el mundo del que habla la ciencia queda cada vez más disociado del mundo de la vida", y planteó la necesidad de recuperar esa conexión. Eso implica para él "recordar a los científicos el tipo de deuda que tiene la objetividad de la ciencia con el mundo de la vida, y el hecho elemental de que la ciencia trabaja con objetos formales que se obtienen por vía abstractiva, dejando muchas cosas por el camino. A partir de ese ‘olvido' no se puede reconstruir la totalidad del significado que está dado de antemano, mucho antes de cualquier intento de abordaje científico".

"Si no logramos recapturar la idea clásica de naturalidad, la fundamentalidad de las tendencias hacia los bienes humanos y la escala de descripción en la que está situada la ley natural -sugirió-, veremos que la propia acción tecnológica se quedará sin orientación de sentido, porque ya no sabremos qué debemos buscar a través de las posibilidades de la tecnología".

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