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Volver 2019-11-06-Noticia-DERCA-Edijael Souza

“Poner la vida en manos de Dios y vivir enteramente para los demás es lo que hace sumamente atractiva la vida del sacerdote”

Edijael Souza Alves es brasileño, tiene 34 años y actualmente estudia 3º curso de la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra

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Edijael Souza Alves, estudiante de 3º curso de la Licenciatura de Derecho Canónico. FOTO: Chus Cantalapiedra
06/11/19 09:38 Chus Cantalapiedra

“Donarse por amor, poner la vida en manos de Dios y vivir enteramente para los demás es lo que hace sumamente atractiva la vida del sacerdote”. Así responde Edijael Souza Alves, estudiante de 3º curso de la Licenciatura de Derecho Canónico, cuando se le pregunta por su vocación sacerdotal. Proviene de Brasil, el país con más católicos del mundo, y donde el catolicismo se percibe en el día a día en las costumbres y tradiciones de los pueblos. Sin embargo, asegura que, aunque el número de bautizados es elevado, es muy importante continuar con la labor evangelizadora. Y en ello está.

Descubrió que Dios le llamaba al sacerdocio el día que recibió su Primera Comunión. Su madre le preguntó: ‘Hijo, ¿nunca has pensado en ser sacerdote?’. Ese mismo día sintió muy fuerte la llamada de Dios. “Es verdad que seguir una carrera civil y formar una familia era un gran sueño, algo que siempre me hubiera planteado de niño. Pero Dios tenía otro sueño para mi vida, y la atracción mayor era la experiencia de un amor gran grande que nos lleva a tomar decisiones radicales”, explica.

Edijael es el tercero de una familia católica de cuatro hermanos. Tiene dos hermanas mayores y un hermano más pequeño. Relata que cuando comunicó a sus padres su decisión de ingresar en el seminario una vez hubiese terminado el colegio, a su madre le “brillaban los ojos de alegría”. Pero no por ello la noticia dejó de pillarles por sorpresa y su padre reaccionó con desconcierto.

“La vocación sacerdotal nace del corazón de Dios. Es un don, es un gran misterio. Para corresponder a esa llamada hay que mirar la vida con los ojos de la fe, porque la vocación también es una cuestión de fe. Quien sigue a Jesús no pierde nada, al contrario, ¡gana todo!”, asegura.

Una vez tomada la decisión, ingresó en el Seminario María Mater Eccleisae de Brasil para estudiar Filosofía, cuando tenía 18 años. Posteriormente pasó al Seminario San Juan María Vianney, en la Ciudad de Campina Grande, para estudiar Teología. Define su etapa en ambos seminarios como una “escuela de oración, un regalo de Dios y un tiempo de mucha alegría y gracia”. Asimismo, asegura que le marcó muchísimo la visita del papa Benedicto XVI a Brasil en la que pudo participar: “Es un recuerdo que aún está muy vivo en mi memoria”.

El 6 de julio de 2013 se ordenó sacerdote en la Ciudad de Rubiataba y en agosto de 2017, hace ahora poco más de dos años, “aterrizó” en Pamplona, para estudiar la Licenciatura de Derecho Canónico. Guarda muy buenos recuerdos de su llegada: “Mi primera impresión fue quedarme encantado por la buena acogida que tuve. Aunque los primeros meses echaba mucho de menos a mi familia y amigos, aquí siempre me he sentido en un clima fraterno”. Además, ensalza la belleza de la Biblioteca y el buen ambiente de estudio de la misma. Algo que le llamó la atención desde que llegó.

Reconoce que todos los santos le sirven de referencia “son como estrellas que iluminan mi camino hacia el Cielo”, y confiesa que a menudo pide la intercesión de San Antonio de Lisboa, San Josemaría Escrivá, Sta. Teresita del Niño Jesús y, de modo especial, con la intercesión de San José y de la Virgen María.

Preguntado por sus planes de futuro, responde que sólo espera que Dios le dé gracia de servir siempre con alegría, “sea donde sea, y que yo sea feliz sirviendo allí donde la Iglesia me envíe”.

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