Graduación de Tecnun en el Kursaal
221 estudiantes de grado y 79 de máster ponen fin a su etapa universitaria
02 | 06 | 2026
El pasado sábado 30 de mayo, el auditorio del Kursaal fue testigo del final de la etapa universitaria de 221 estudiantes de grado y 79 de máster. "Celebramos el camino recorrido, lo aprendido y, sobre todo, en quiénes nos hemos convertido durante estos años". Así lo expresaron en su discurso los delegados de grado y máster Clara Schoepp, Iñigo Bañuls y Lucía Albisua.
A lo largo de la jornada, afloraron distintas emociones entre los graduados: reencuentros con compañeros, presentaciones de profesores a familiares, nostalgia por lo vivido y vértigo e ilusión, a partes iguales, por lo que ese mismo día comenzaban.
"Aunque el exigente ritmo académico de primero fue un desafío intenso, hoy lo recordamos con una sonrisa: fue la etapa en la que descubrimos nuestra capacidad de superación y en la que forjamos, entre estudio y risas, el carácter que hoy nos define", apuntó la delegada del grado en Ingeniería Mecánica, Clara Schoepp.
El delegado de Tecnun y delegado del grado en Ingeniería Electrónica Industrial, Iñigo Bañuls, quiso dar las gracias a los profesores "por ser ejemplo de vocación y dedicarnos horas en los seminarios de dudas; a los asesores, por interesaros por nuestro desarrollo personal y académico durante nuestro paso por la universidad; y a todo el personal de Tecnun". Mención especial tuvo el recién jubilado capellán, don Emilio Fuertes, quien celebró su última homilía en la misa previa al Acto, que tuvo lugar en la iglesia de San Vicente.
El aplauso "más grande" fue para los padres. También la delegada del Máster en Ingeniería Industrial, Lucía Albisua, dedicó unas palabras a las familias: "Una semilla no llega a florecer si no se cuida, y si hoy este escenario está lleno de flores de distintos colores, es gracias a quienes las habéis regado y cuidado, incluso cuando la flor estaba de exámenes y de mal humor".
Durante la clausura, la vicerrectora de Investigación y Sostenibilidad, Paloma Grau, sugirió a los ingenieros e ingenieras que "vuestra profesión, y aquello a lo que dediquéis vuestras energías, sea algo que tenga un verdadero propósito y os permita, además de ganar dinero, disfrutar, hacer el bien y seguir creciendo". En segundo lugar, les animó a que, en "vuestra actividad profesional, no olvidéis nunca poner en valor aquello que es genuinamente humano. Las conversaciones y relaciones personales con la familia, los amigos y los colegas en el trabajo nunca van a poder ser sustituidas por otras formas de relación deshumanizadas".
Culminó refiriéndose a la encíclica del papa León XIV y afirmó: "El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar y de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa".