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El afecto y el control parental previenen el consumo de sustancias nocivas y fomentan el ocio constructivo entre los adolescentes

Así se desprende de una investigación de la Facultad de Enfermería y el ICS de la Universidad de Navarra con 3.300 adolescentes de 4 países

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De izquierda a derecha, los autores del estudio Jokin de Irala, Marta Vidaurreta, Charo Reparaz, Maider Belintxon y Alfonso Osorio. En la imagen falta la también autora Marcia Van Riper, profesora colaboradora de la Facultad de Enfermería del centro académico.
FOTO: Manuel Castells
01/12/20 17:22 Laura Juampérez

Según un artículo publicado en la revista International Journal of Environment Research and Public Health, los adolescentes educados con un mayor afecto y control parental presentan un patrón de comportamiento con menor consumo de sustancias nocivas y más tiempo dedicado a ocio constructivo.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado el proyecto “A+ (Adolescentes en positivo)”, desarrollado por las investigadoras de la Facultad de Enfermería Maider Belintxon y Marta Vidaurreta; y por Alfonso Osorio, Jokin de Irala y Charo Reparaz del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra.

Con una muestra de 3.300 adolescentes en edades comprendidas entre los 12 y los 15 años y procedentes de España, México, Chile y Perú, los resultados de la investigación dejan patente “el efecto protector que ejerce en ellos la familia, que además contribuye y aumenta su capacidad de alcanzar un desarrollo positivo”, explica una de sus autoras, la doctora en Enfermería Maider Belintxon.

En el ámbito del afecto parental el equipo de investigación ha incluido el hecho de que los padres y madres conozcan y entiendan a sus hijos, que hablen con ellos de un modo amable, dediquen tiempo a escucharles y les acepten tal y como son. “Hacerlo”, subraya la investigadora, “se asocia con un consumo menor de alcohol, tabaco, marihuana y otras drogas entre los adolescentes. A su vez, el afecto de los progenitores favorece que los jóvenes realicen más actividades al aire libre, colaboren con asociaciones de voluntariado, se involucren en acciones artísticas y educativas y compartan tiempo de ocio con sus propios padres”.

Tomar decisiones “conjuntamente entre padres e hijos”

Respecto al control parental, la investigación -financiada por el Plan de Investigación PIUNA de la Universidad de Navarra- demuestra que existen evidencias de su carácter protector para evitar el consumo de sustancias lesivas para los adolescentes: “El control parental –entendido como los límites establecidos por los padres, por ejemplo en el uso de pantallas-, así como el hecho de tomar decisiones conjuntamente entre padres e hijos en temas como los horarios, se relaciona con la práctica de un ocio constructivo y la disminución del tiempo que los jóvenes pasan en la calle, en los centros comerciales, en las salas de juego o en lugares públicos sin presencia de personas adultas”, indica Alfonso Osorio, investigador principal del proyecto ‘Educación de la afectividad y la sexualidad humana’ del Instituto Cultura y Sociedad.

En el caso de las familias monoparentales los resultados indican una menor puntuación en afecto y control: “Los menores en esta situación compartían menos ocio constructivo y presentaban más consumo de sustancias”. El efecto contrario al que se ha observado, según sus autores, en adolescentes cuyos progenitores tenían estudios universitarios y, por lo tanto, en general un mayor nivel socioeconómico: “Esta realidad va unida a jóvenes que sienten más afecto y un control positivo por parte de sus madres y padres y que, una vez más, disfrutan de más y mejor tiempo ocio”, concluye la también co-autora y doctora en Enfermería Marta Vidaurreta.