Victor Allende: “La actividad filantrópica no es caridad”

Víctor Allende director ejecutivo de Banca Privada y Premier de CaixaBank, participó en el Congreso Building Universities’ Reputation con una sesión titulada Alumni Giving, no solo una cuestión económica. Compartió su experiencia sobre filantropía estratégica y destacó la importancia de encontrar creencias compartidas como punto de partida para cualquier futura relación.

 

Los seres humanos tienen ganas de ayudar. Para ello las instituciones deben encontrar mecanismos para que puedan colaborar en sus proyectos. La filantropía es la ayuda desinteresada, por ejemplo a través de donaciones. Pero donar trasciende de la mera acción de invertir en proyectos con beneficio social. La intención de ayudar a quienes lo necesitan, debe enfocarse en destinar fondos en proyectos viables, con resultados claros y transparentes.

 

Para poder ser ayudado se necesita tener un proyecto que rinda cuentas, involucrar a personas que estén identificadas con la causa y crear una relación de compromiso, entre el proyecto y el donante. Se parte de la idea de compartir y vincularse con proyectos que desean cambiar el mundo.

 

¿Se refleja en la empresa la formación recibida en la universidad en temas relacionados con la responsabilidad social?

 

Por supuesto. Las empresas están dirigidas por personas y nuestra formación, tanto académica como en valores, tiene una influencia en la gestión. Pero cuando coinciden valores de una universidad con valores y principios de una empresa, el factor multiplicador de las sinergias que pueden darse es enorme. Y tiene una incidencia directa en algo capital para cualquier entidad: la reputación.

 

¿Cómo se pueden conseguir donaciones?

 

En primer lugar, debemos tener claro que las donaciones, la actividad filantrópica, no es caridad. Buscar fondos a través de la filantropía implica una presentación de proyectos firmes y transparentes, que logren la atención de los donantes. Pero no solo en el momento de realizar la donación. El acompañamiento en todo el proceso para el que se han solicitado fondos contribuye a la sensación de legado que arraiga en los donantes.

 

¿Cuáles son las principales barreras que atraviesan las empresas o personas que pertenecen a esa empresa para realizar donaciones?

 

La principal barrera es encontrarse con una presentación del proyecto que no cumpla con los requisitos de transparencia que hoy se demandan en la sociedad.

 

"El proyecto debe tener un objetivo cuantificable y rendir cuentas" 

 

Lo anterior se relaciona con el concepto filantropía estratégica, ¿podría explicarlo?

 

Se trata de someter a la actividad filantrópica a los mismos procesos y estándares que se exigen en la empresa. Por ejemplo, los proyectos para los que se solicitan donaciones deben enmarcarse en un plan estratégico de filantropía del donante. Es un punto de partida mucho más sencillo para todas las partes. También, el proyecto debe tener un objetivo cuantificable, y rendir cuentas. Enlazo con lo que comentábamos antes sobre la transparencia y el desarrollo junto al seguimiento del proyecto y unos resultados concretos para poder analizar, al final de todo el recorrido, si las expectativas de todos los actores implicados se han cumplido. Por ejemplo, durante el año pasado en CaixaBank se han organizado más 112 eventos para formar a los clientes en este ámbito, es una forma de cómo entendemos el término “filantropía estratégica”.

¿Cómo cultivar la relación con los alumni?

Natalia Celis. Durante nuestro congreso, celebrado los días 2, 3 y 4 de octubre de 2018 en Madrid, hablamos del rol de los alumni como embajadores de reputación. El vínculo del antiguo alumno nace y se fortalece sobre todo en su paso por la universidad. Si la experiencia del estudiante es positiva, memorable, se crea un sentido de pertenencia que tiene vocación de permanencia. Ese vínculo fomenta en el estudiante un sentido de responsabilidad que le lleva a poner los medios para ayudar a las siguientes generaciones de universitarios. Así, el antiguo alumno se involucra de diversas maneras, participa en actividades, comparte su experiencia y ofrece su consejo.

Dentro de las conclusiones del congreso conviene profundizar en el rol que juegan los antiguos alumnos en la construcción de la reputación. Para colaborar con la reputación de su institución conviene crear un verdadero engagement, ese compromiso y conexión que se forja desde su primer día de universidad. Una vinculación a largo plazo. Además, los alumni son un factor clave para identificar gaps entre el conocimiento y la oferta docente, junto a las necesidades del mercado laboral.

Os dejamos el siguiente vídeo donde tres expertos (Tan Eng Chye,rector de la Universidad Nacional de Singapur, Yashraj Jain, gerente de Investigación en CASE y Jacob Jensen, director ejecutivo senior de Technical University of Denmark comparten tres ideas para cultivar la relación con los antiguos alumnos:

  • Conocer la importancia del engagement

  • Crear una experiencia para toda la vida

  • Hacer de los antiguos alumnos una comunidad que aporte valor a la universidad

Así será la Universidad del futuro que cambiará su trabajo

 

Tres rectores de grandes universidades internacionales cuentan a EXPANSIÓN cómo será la educación superior de los próximos años y ofrecen pistas para acabar con la brecha entre el mundo académico y el mercado del empleo real, y sugerencias para adaptar las carreras a las nuevas exigencias de las profesiones que van apareciendo y de los modelos de trabajo que cambian nuestra vida profesional.

 

Foto Archivo Universidad de Navarra

La Universidad -al menos en España- ha estado en las últimas semanas en el centro del debate público, en las portadas de los diarios, en las cabeceras de los informativos y en las conversaciones de la gente... Tesis dudosas, másteres sospechosos, alumnos célebres que reciben favores y títulos que no merecen... Este ha sido el centro de un debate que no ha tenido en cuenta algunas cuestiones fundamentales, como el abismo entre el mundo académico y la realidad de un mercado laboral cambiante; las verdaderas oportunidades que la formación universitaria ofrece a los futuros profesionales; la necesaria adaptación a las profesiones y empleos del futuro... Qué es hoy la Universidad y qué será mañana resulta una incógnita de la que depende la carrera de quienes llegan a la educación superior. Obtener respuestas sobre esto es tan complicado como conseguir consejo acerca de qué carrera estudiar, qué sector, qué empleo o profesión tendrá futuro en los próximos años.

Tres rectores de grandes universidades internacionales que participaron esta semana en una sesión especial sobre el futuro de la Universidad, organizada por la Universidad de Navarra con motivo de la inauguración de su nuevo campus en Madrid, responden a grandes cuestiones sobre la educación superior y cómo será ésta en los próximos años:

Reducir la brecha

El mundo académico y la realidad del mercado laboral viajan a diferentes velocidades, cuando no en sentido contrario. Bert van der Zwaan, rector de la Universidad de Utrecht y presidente de la Liga de Universidades de Investigación Europeas, cree que "las prácticas en la industria o en compañías relevantes ayudan a reducir la brecha entre el mundo académico y la realidad de la empresa. Ofrecen al estudiante la posibilidad de reunir conocimientos y habilidades en un campo de experiencia notable en el que éste desea trabajar en el futuro. Sobre todo en el Norte de Europa, la empleabilidad se toma muy en serio, y eso implica que la Universidad es corresponsable de esa empleabilidad".

Tan Eng Chye, presidente de la Universidad de Singapur, considera que "las empresas de todo el mundo se enfrentan a una crisis de habilidades más que a una crisis de empleo. Los empleadores detectan una brecha entre las capacidades que necesitan y lo que ven en los recién graduados. En Singapur, nuestras facultades revisan regularmente un riguroso plan de estudios junto con los líderes de la industria y asesores internacionales para garantizar que los cursos que se ofrecen siguen siendo relevantes para satisfacer las necesidades de la industria".

 

"Las empresas de todo el mundo se enfrentan a una crisis de habilidades más que a una crisis de empleo. Los empleadores detectan una brecha entre las capacidades que necesitan y lo que ven en los recién graduados" 

 

Por su parte Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra, cree que "se habla de la universidad como si todas fueran iguales, que en el fondo es como si todos los restaurantes del mundo lo fueran también, tanto el que cobra 200 euros por comer como el que cobra cinco. Hay universidades buenas, regulares y malas; las hay que están muy cerca de la vida empresarial y otras muy lejos... Deberíamos hablar de lo que debe hacer cada universidad en concreto, no el mundo académico. O partimos de la base de que las universidades son realidades muy diferentes o no acertaremos con el problema".

El rector de Utrecht explica que "el problema no es atraer a más estudiantes: la educación masiva es la norma en todos los países de la UE, y eso significa que ya hay demasiados estudiantes con educación académica, más de lo que el mercado laboral puede absorber. Las universidades están sobrecargadas, y si queremos aumentar el grado de participación en la educación superior (como quiere la UE), necesitamos más dinero para facilitar la enorme cantidad de estudiantes que ingresan a la universidad. Debemos invertir en la empleabilidad, dándoles las habilidades para desarrollar una carrera exitosa".

Van der Zwaan señala que el problema real no es la cantidad de estudiantes, sino la diversidad: "Cada vez más alumnos de clases sociales superiores tienen un acceso más fácil a la educación superior que aquellos con talento de clases sociales más bajas o de origen migrante. Esto llevará a una profunda división en la sociedad (que ya existe en Estados Unidos) y que podría ser problemática para Europa también en el futuro".

Tan Eng Chye añade que "las mejores universidades atraen a académicos de primer nivel, lo que abre oportunidades para los estudiantes e investigadores. Para la Universidad de Singapur, la reputación entre académicos y empleadores se fortalece con los rankings universitarios internacionales que aumentan nuestra visibilidad. Los estudiantes deberían elegir una universidad que destaque en un área en la que estén interesados, ya que abrirá oportunidades más especializadas. Esa elección de universidad también afectará a su vida intelectual, social y profesional".

Profesiones con éxito

¿Puede la Universidad adaptarse a la evolución del mercado laboral y a los cambios en las nuevas profesiones que surgen? Sánchez-Tabernero recuerda que "hace 25 años, la Universidad de Navarra proporcionaba sobre todo conocimientos útiles para la vida laboral. Entonces decíamos 'aquí tienes la geometría descriptiva, el derecho constitucional o la historia contemporánea que es necesaria para tu trabajo'. Pero el dinamismo ha hecho que los trabajos cambien muy deprisa y, por lo tanto, ahora, más que enseñar conocimientos, formamos a gente creativa, innovadora, culta, flexible, con capacidad de aprender, de trabajar en equipo, con curiosidad intelectual. Formamos en una serie de habilidades analíticas y en una actitud ante la vida profesional que permite una permanente adaptación. Y esto es más difícil que lo que hacíamos antes, pero resulta más necesario; constituye la base de la educación actual. La máxima capacidad de adaptación tiene que ver con la máxima formación cultural de las personas, puesto que la gente más culta es la que sabe entender qué pasa en el mundo que le toca vivir".

 

"La máxima capacidad de adaptación tiene que ver con la máxima formación cultural de las personas, puesto que la gente más culta es la que sabe entender qué pasa en el mundo que le toca vivir"

Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra

 

 

Tan Eng Chye apunta que un estudio realizado por McKinsey en 2017 estimaba que casi una cuarta parte de las actividades laborales en Singapur desaparecerán en 2030: "La Cuarta Revolución Industrial y los rápidos avances tecnológicos harán obsoletos muchos trabajos y crearán empleos que aún no existen y que pueden requerir conocimientos y habilidades que no están dentro de los planes de estudios universitarios actuales. Es necesario un cambio de mentalidad en las universidades sobre lo que implica la educación y cómo se imparten los conocimientos y habilidades". El rector de la Universidad de Singapur recuerda los planes de su universidad para introducir habilidades establecidas (estadísticas y programación) en todo el currículo, desarrollando así la conciencia de los estudiantes sobre el análisis de datos y el pensamiento computacional que prepare a los alumnos para tecnologías disruptivas en el lugar de trabajo.

Nuevas habilidades

Sobre las capacidades y habilidades profesionales que necesitan hoy los estudiantes, Sánchez-Tabernero opina que "una cuestión vital es evolucionar del estudiante pasivo -que recoge lo que recibe- al estudiante activo, protagonista de su proyecto de formación y que tiene que contestar preguntas básicas como 'para qué estoy en el mundo', 'para qué me quiero formar', 'cuál quiero que sea el impacto de mi trabajo en la sociedad', o 'qué tengo que saber para que realmente ese impacto se produzca'. La Universidad debe formar personas con criterio y buen juicio acerca de las cuestiones fundamentales, y que sepan adquirir hábitos como la laboriosidad para ser capaces de poner en práctica lo que quieren hacer en la vida".

Van der Zwaan otorga una gran relevancia a "las llamadas habilidades del siglo XX, incluidas las soft, como colaborar o expresarse adecuadamente". Pero también a las habilidades digitales. Y asegura que "los estudiantes han de ser entrenados más en términos de agilidad y creatividad: cómo resolver problemas es más importante que la absorción de conocimientos. El conocimiento estará omnipresente en el futuro usando archivos digitales, pero utilizándolo de una manera adecuada y creativa, y hacer las preguntas apropiadas es una habilidad que no todas las universidades pueden enseñar".

 

"Los estudiantes han de ser entrenados más en términos de agilidad y creatividad: cómo resolver problemas es más importante que la absorción de conocimientos. El conocimiento estará omnipresente en el futuro usando archivos digitales, pero utilizándolo de una manera adecuada y creativa, y hacer las preguntas apropiadas es una habilidad que no todas las universidades pueden enseñar"

Bert Van Der Zwaan, rector Universidad Utrecht (2011-2018)  y Presidente. Liga de Univ. de Investigación Europeas (2016-2018)

 

A todo esto el rector de Utrecht añade que "la Universidad nunca puede predecir cómo se desarrollará el mercado laboral. Los estudiantes nunca pueden estar adecuadamente preparados para el trabajo del futuro, pero está claro que el mercado laboral se volverá cada vez más volátil y requerirá más agilidad y adaptabilidad. Se acabó el empleo para siempre, y esto requerirá, además del conocimiento, más habilidades de resolución de problemas que las que tienen la mayoría de los estudiantes en este momento. También la capacidad de lidiar con situaciones inesperadas de una manera flexible. Más importante que el conocimiento en sí mismo es la capacidad de hacer buenas preguntas y resolver problemas de una manera creativa".

Emprender e investigar

El rector de Utrecht también insiste en la importancia de dar a los estudiantes la oportunidad de desarrollar habilidades empresariales: "Muchos no terminan en el mundo académico sino en el sector privado, y necesitan capacidades para crear sus propios negocios. Muchos académicos no están bien preparados para entrar en el mercado laboral".

Tan Eng Chye recuerda que su universidad comenzó la NUS Enterprise en 2001 para encender el espíritu emprendedor en el mundo académico: "Se trata de fomentar jóvenes talentos con una mentalidad empresarial y global, y promover la innovación y el espíritu innovador".

Sánchez-Tabernero explica que "para la Universidad de Navarra el emprendimiento resulta vital y, de hecho, se ha concretado en la iniciativa Innovation Factory, que tiene como finalidad introducir y promover el espíritu emprendedor entre los alumnos, graduados e investigadores. Estamos en una sociedad que ha mitificado la idea del trabajo fijo, que no se sostiene en el tiempo porque las empresas van a mutar. Que haya personas emprendedoras implica que son capaces de crear compañías que generan empleo".

El rector de Navarra asegura que "no hay verdadera Universidad sin investigación. Esta es necesaria porque un auténtico profesor universitario no repite en clase lo que dijo el año anterior, sino que está en la frontera del conocimiento en su ámbito concreto, y esa es la materia de su docencia. Sin investigación no hay buena docencia y no hay buen aprendizaje. Además, la investigación tiene que ver con otra gran misión de la Universidad, además de formar a los estudiantes: avanzar en los distintos ámbitos científicos: médico, tecnológico, humanístico, jurídico... produciendo nuevo conocimiento. Y si la docencia es cara, la investigación también lo es. Que esta sea buena implica una cierta capacidad para conseguir recursos, participar en proyectos competitivos nacionales, europeos e internacionales, obtener recursos haciendo investigación aplicada para empresas, mediante fundraising o con la gestión del endowment del patrimonio, e invertirlos bien en investigación interdisciplinar de grupos con masa crítica suficiente para propiciar avances significativos en cada ámbito científico".

El rector de la Universidad Nacional de Singapur destaca la importancia de "que las universidades sean altamente innovadoras y creen valor distintivo a nivel global, contribuyendo con impacto y convirtiendo la investigación de vanguardia en importantes beneficios económicos, de salud y sociales".

Van der Zwaan añade que "la investigación fundamental y aplicada es extremadamente importante para las innovaciones que impulsan la economía. Las universidades de investigación contribuyen enormemente a ello. En Europa hay fondos suficientes de los gobiernos locales y nacionales, y de la UE, que invierten profundamente en innovación de alto nivel. El problema es que Europa está rezagada respecto de las inversiones en este ámbito de la industria privada: en Estados Unidos, las inversiones privadas son mucho más altas y, por lo tanto, la cantidad total de fondos disponibles para la investigación también es mayor".

 

Artículo publicado en el periódico Expansión el 5 de octubre de 2018

Conclusiones Building Universities' Reputation 2018

El congreso BUR 2018, celebrado en la nueva sede de la Universidad de Navarra en Madrid, ha analizado el papel de los Alumni en la reputación universitaria

 

En la tercera edición del Congreso Building Universities’ Reputation se ha analizado cómo los antiguos alumnos pueden convertirse en un punto clave para la construcción de la reputación universitaria. Desde ayer, una veintena de expertos han explicado diversos aspectos de la relación entre los Alumni, la universidad y su reputación. Tres de los ponentes, Ángel Gómez Montoro, director del nuevo Campus Madrid de la Universidad de Navarra; Ángel Alloza, director de la Fundación Corporate Excellence y Mark Sudbury, consultor del World 100 Reputation Network, han resumido las conclusiones del congreso:

 

1.- La relación entre la Universidad y los alumni debe vertebrarse sobre el propósito, los valores y creencias compartidas. Esta vinculación se da en una doble dirección. Las universidades tenemos la oportunidad de activar el propósito a través de los alumnis: impacto, transformación, legado, etc…

 

2.- La Universidad debe encontrar su propio camino para definir y fortalecer la relación con sus antiguos alumnos en función de cuáles es su “valor diferencial” y contribución a la sociedad.

 

3.- Los alumnis juegan un rol determinante en la construcción de la reputación de las organizaciones. No son clientes, no son stakeholders; son personas. Hay que mantener una relación antes, durante y después de su vida universitaria. El verdadero engagement es el compromiso desde el momento que se es alumno. Vinculación a largo plazo, sin prisa.

 

4.- Relación de diálogo y escucha. Esto permite integrar la estrategia alumni en el plan estratégico de la Universidad. La vinculación con el antiguo alumno debe formar parte de las directrices de gobierno de la Universidad. Esto ofrece oportunidades de mayor relación, ayuda a proyectos, financiación de la Universidad…

 

5.- Extender la cultura de vinculación con los antiguos alumnos a toda la Universidad y todos los profesionales de la Universidad: Rectorado, Oficina Alumni, deans, staff y muy especialmente claustro de profesorado.

 

6.- Empleabilidad. Los alumni son una excelente oportunidad para identificar el gap entre el conocimiento y la oferta docente de la Universidad y las necesidades del mercado laboral.

 

7.- Relevancia del contenido en la nueva era del cambio de la influencia. Las universidades serán relevantes en la conversación con sus antiguos alumnos si aportan contenidos de calidad. Sé relevante, haz comunidad. Definir una estrategia de contenidos de calidad para vincularse con los Alumni, darles la palabra y la distribución de esos contenidos.

 

8.- La reputación es calidad percibida. Las percepciones de los stakeholders deben contribuir a transformar a la Universidad. Necesitamos identificar los indicadores más adecuados para medir la reputación y la vinculación entre la Universidad y los antiguos alumnos. Medir para avanzar e impulsar planes de acción.

 

El Congreso Building Universities’ Reputation cuenta mañana con un evento especial en el que, en dos mesas redondas, se analizará el futuro de la universidad en las vertientes de investigación, innovación y networking. A las 11:15 intervendrán el Rector de la Universidad Nacional de Singapur, Tan Eng Chye y el presidente de la Liga de Universidades de Investigación Europeas (2016-2018), Bert van der Zwaan.

 

¿Peligra la reputación de la universidad?

Artículo escrito por Juan Manuel Mora, Vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra y promotor de los Congresos internacionales Building Universities' Reputation 

 

En los últimos meses hemos asistido a una lluvia de noticias sobre presuntas irregularidades de políticos de varios partidos en relación con sus títulos universitarios. Algunos han dimitido, otros han quedado 'tocados'. Y la reputación de la universidad se ha visto cuestionada. Parece una feria de vanidades: falsos méritos, síntomas de 'titulitis' aguda, pequeñas mentiras, plagios, venta de favores.

¿Peligra la reputación de la universidad española? Quizá es pronto para dar una respuesta. Pero puede ser oportuno aportar alguna reflexión.

Ante todo, conviene tomar las medidas al problema. Los rectores han recordado con razón que todo lo que se está aireando ha sucedido en un ámbito concreto y reducido, afecta a un número pequeño de académicos y no sería razonable tomar la parte por el todo. Algo parecido hemos vivido en los sectores de empresas de automoción, energía, telecomunicaciones, en instituciones religiosas, incluso entre las ONG. Por supuesto que hay comportamientos desviados, pero no sería sensato descalificar al entero sector.

Al mismo tiempo, hemos de reconocer que pequeños problemas pueden originar grandes crisis. Se suele decir de la reputación que cuesta una vida conseguirla, pero puede perderse en un instante. El diablo está en los detalles. Por eso, no hay que sobrevalorar, pero tampoco minusvalorar, las irregularidades sucedidas en la universidad. Más bien hay que tomar nota y aplicar el remedio, sin echar balones fuera.

En algunos manuales de 'management' se enseña que "lo importante no es el problema, sino el modo de reaccionar ante el problema". Todos cometemos errores, lo verdaderamente decisivo es que acertemos en la solución.

 

En mi opinión, la reputación de la universidad no peligra, si todos los que nos dedicamos a esta institución centenaria nos ponemos manos a la obra. Menciono seis puntos, aunque se podrían exponer otros.

El primero es la aceptación de la crítica y el fomento de la autocrítica. Daríamos muy mala impresión si en estas situaciones vergonzosas —y un poco cutres, la verdad—, desde las universidades reaccionáramos echando la culpa a los políticos que nos corrompen, a los medios que nos azotan, o a cualquier otra circunstancia externa. Aceptemos lo que está mal, reparemos el daño causado, pidamos perdón y pongamos los medios para que no vuelva a suceder. Cada universidad sabe muy bien lo que tiene que hacer. Esto implica asumir pacíficamente la obligación de rendir cuentas.

Una derivada de la rendición de cuentas es la transparencia. Existe incluso un 'ranking' —español, por cierto—, que mide la transparencia de las universidades y ofrece herramientas de gran utilidad. Lógicamente, la transparencia tiene que ser tanto hacia dentro como hacia fuera. De hecho un antiguo y experimentado rector ha recordado que hay que intentar acabar con los "chiringuitos" que eluden el control económico de las universidades y se convierten en cuevas de mercaderes sin escrúpulos. La transparencia obliga a contar todo lo que se hace y a hacer todo lo que se cuenta.

Recuperar la reputación es como recobrar la salud. Es importante la actitud del enfermo, pero no se avanza sin hacer caso al médico, a los enfermeros, a la familia. La universidad ha de vivir en permanente escucha de las personas que la forman y que la rodean: alumnos y antiguos alumnos, la comunidad social en la que vive y a la que quiere servir, los empleadores de sus graduados. La apertura y la escucha resultan muy enriquecedoras y ayudan a prevenir dos peligros insidiosos que nos acechan: la endogamia y la autorreferencialidad. Es verdad que este objetivo es fácil de enunciar y difícil de practicar. Por eso hay que dotarse seriamente de las herramientas de relación y de escucha, que nos permitan avanzar hacia un modelo de organización abierta e integrada en redes.

De la autocrítica, de una cultura transparente, de la escucha de los 'stakeholders', surgen nuevas ideas y energías que ayudan a mejorar la potencia de los proyectos, la calidad de los procesos, el rigor en los controles, no porque lo impongan las leyes, sino porque nacen de la honestidad y del amor a este oficio. La reputación se gana y se pierde por los comportamientos personales, no por las leyes. Probablemente tendremos que arbitrar medidas para evitar que intereses espurios, políticos o económicos, internos o externos, influyan negativamente en el sistema. Así podremos mantener el foco, concentrar el esfuerzo en lo esencial —la calidad docente e investigadora—, apoyándonos en nuestros puntos fuertes. A veces olvidamos que estamos entre los diez mejores países del mundo por la calidad de sus universidades. Y ojalá que todas las universidades puedan ejercer sus responsabilidades con un nivel mucho mayor de autonomía, como se viene reclamando desde hace tiempo.

La reputación de cada universidad individual no se puede separar de la reputación de la universidad como institución. Por tanto, la mejora de la reputación implica una actitud de colaboración entre las universidades. Este planteamiento colaborativo interesa también a las empresas y a los poderes públicos, que han de establecer políticas, dotar de recursos y hacer lo posible para crear sistemas universitarios sólidos, que permitan a las universidades prestar el servicio que la sociedad espera y merece. En el escenario global en que nos movemos, la colaboración ha de extenderse a universidades y redes de otros países.

Un reto fundamental de la universidad es lograr el apoyo de autoridades, empresas, opinión pública, medios de comunicación y sociedad en general. No me refiero solo a apoyo económico, que necesitamos especialmente para la investigación. Destaco sobre todo el apoyo moral, el respeto, el reconocimiento de la contribución que la universidad ha realizado, realiza y puede seguir realizando.

Un país depende mucho de la salud de su sistema universitario. Pero no olvidemos un punto importante: el reconocimiento, la confianza, no se pueden exigir, solo se pueden merecer. Nos los tenemos que ganar a pulso, a base de trabajo bien hecho y de honestidad.

Llevo unos años trabajando los temas de reputación —ya muy estudiados en el ámbito de las empresas— aplicados a la universidad, intentando aprender de quienes lo tienen claro. Una conclusión a la que he llegado es que la reputación se cultiva desde dentro hacia fuera, lentamente, cuando nos preocupamos de conseguir una realidad que merezca prestigio, no una imagen que deslumbre pero sin base real.

Irónicamente, a veces pienso que quienes nos dedicamos a la universidad deberíamos volver humildemente a las aulas y cursar un máster o un doctorado en reputación, sin faltar a clases ni plagiar trabajos. Nos llevaríamos algunas sorpresas.

 

Artículo de opinión publicado en el Blog de El Confidencial  el 29 de octubre de 2018

La clave de la reputación de Harvard: Los alumni

Juan Fernando Campos.- El ambiente de las universidades es de las situaciones más enriquecedoras gracias a variedad de los grupos de interés que existen alrededor de ellas (padres, alumnos, profesores, investigadores, donantes, etc.) Paul Andrew, Vice President of Communications and HPAC at Harvard University, cuenta el potencial que tienen estos grupos a la hora de volverse líderes de opinión en sus respectivos ámbitos.

Andrew habla de la importancia de que las universidades se centren en esos grupos de interés individualmente y en cada uno de los individuos que componen esos grupos, para lograr una comunicación eficaz, y así, poder satisfacer, informativamente, las necesidades que se tengan. El trabajo por fortalecer esos grupos de interés va a afectar a que las universidades puedan forjar lazos y relaciones más fuertes y así poder llegar a influir más.

Desde Harvard, el trabajo para incrementar sus relaciones con esos grupos de interés se hace mediante la enseñanza, la investigación y la docencia, no siendo utilizados como intangibles, sino como pilares de la misión de Harvard. Programas diseñados para mejorar la enseñanza presencial y a distancia, ayudado de la implantación de las nuevas tecnologías, provocan que esta universidad siga manteniendo esa resonancia a nivel mundial.

La forma más sencilla y precisa de medir el trabajo y esfuerzo implementado en la docencia es a través de sus antiguos alumnos. No solo por el aumento de los alumni, sino por su peso e impacto que tienen en sus determinados ámbitos profesionales. Los antiguos alumnos van a determinar el prestigio y la reputación que va a tener el centro universitario, por lo que el compromiso que se tiene que tener con ellos, mediante la actualización y el posicionamiento en vanguardia de los planes de estudio, tiene que ser uno de los objetivos primordiales a tratar.

 

 

Relación entre la reputación, responsabilidad social y la empleabilidad de los alumnos

Juan Fernando Campos.- Cualquier actividad en la que se involucren de lleno los estudiantes, va a ser un factor determinante en el futuro de ellos y de la sociedad. Gran parte de esas actividades se van a desarrollar en las universidades, y estás tiene que ser el potenciador principal de esas iniciativas. Así lo comentó Elena Chernyshkova, presidenta de Sistema Charitable Foundation, en una entrevista realizada en el Building Universities' Reputation 2017, en la que mencionaba que las universidades no son únicamente entidades con un factor de negocio, sino que también tienen el objetivo de convertirse en entidades sociales y responsables.

En otras palabras, las universidades no solo tienen el objetivo de formar, de la mejor manera,  a los estudiantes en el ámbito profesional, sino que tienen el deber de influir de manera activa en el crecimiento social y personal de cada uno de ellos, para que logren, en un futuro, ser ciudadanos activos y con una misión importante en el transcurrir de la sociedad.

Según Chernyshkova, la reputación de las distintas universidades se vuelve un factor de gran valor a la hora de tomar la decisión de a qué centro universitario se va a asistir para cursar la carrera, por lo que, la institución universitaria, pensando en el estudiantado y su futuro, tiene que lograr esa relación recíproca entre la calidad del producto y la reputación del mismo.

“Es una buena forma de seleccionar  buenos estudiantes”, opinaba Chernyshkova acerca de la fuerte influencia que el centro universitario va a crear en la decisión posterior de conseguir empleo. Por lo tanto, la oferta académica de la universidad sincronizada con la mejor reputación posible en conjunto con las iniciativas propuestas por los estudiantes, va a ser una fórmula ganadora en la posterior empleabilidad del alumnado. 

 

 

¿Por qué es importante la internacionalización de la universidad?

Juan Fernando Campos.- Los universitarios internacionales se fijan en muchas variables a la hora de escoger el centro de estudio. Algunas de ellas pueden ser el país, cuál ciudad es mejor, más bonita, cuál es la mejor institución para formar en una determinada área de especialización, entre otras. Hans de Wit, Director of the Center for International Higher Education, del Boston College, señala que la reputación se vuelve un buen indicador, pero que va a depender de la calidad de la educación.

Los estudiantes internacionales tienen que hacer una decisión calculada a la hora de escoger la universidad. Esa decisión la hacen basándose en la información que tienen, una de ellas son los rankings de reputación.

La internacionalización se vuelve un aspecto muy importante ya que, como dice de Wit “(…) somos una sociedad global del conocimiento”. Ese conocimiento se vuelve el principal factor para poder construir las sociedades actuales. Las universidades, su reconocimiento y su competencia al más alto nivel, se convierte en el canal principal para cultivar ese conocimiento.

Esa búsqueda de la internacionalización mediante el cultivo del conocimiento se tiene que buscar sin sacrificar la calidad de la institución.  Los rankings son importantes para la reputación y el crecimiento de las universidades, pero no pueden convertirse en el único objetivo de estas, ya que se podría perder el norte. La calidad no se va a definir por el puesto del ranking en el que se encuentre nuestra universidad, sino que la va a definir la misión de la universidad, nuestra composición como institución.

Es importante que cada universidad evalúe el cómo, en el contexto concreto de trabajo, la internacionalización pueda jugar un papel importante para potenciar nuestra institución. 

 

 

La visión del empleador

Ana Bibi Sesé.- La reputación de la universidad es un plus, pero también es importante la calidad del grado, las asignaturas estudiadas y la facultad donde hayas estudiado, ya que la reputación puede ser localizada en una facultad en concreto. Hoy en día hay una nueva tendencia a la hora de reclutar a personas. Cada vez son más los reclutadores que no están interesados en la universidad donde el estudiante ha cursado su carrera o las notas que ha sacado. Esto lo hacen para favorecer la movilidad social y evitar sesgos en las decisiones de reclutamiento.


Salvador Palmada remarca la importancia de conseguir buenos líderes. El buen líder produce resultados tangibles, generando un largo impacto. En cambio, un mal líder podría provocar grandes costes para la compañía. A la hora de encontrar buenos líderes,  Palmada nos propone seis capacidades necesarias: 

  1. Obtener resultados
  2. Pensamiento estratégico
  3. Capacidad para liderar cambios
  4. Capacidad para liderar personas
  5. Capacidad para colaborar e influencias
  6. Capacidad para desarrollar a las personas y a la organización



Otro aspecto a tener en cuenta es el marco cultural, donde se valora la cultura del cliente versus la de la organización. Por un lado, se presta atención a su comportamiento en torno a las personas y, por otro, a su actitud frente al cambio. Lo que esta metodología permite es asesorar potencialmente los problemas que puedan llegar por culpa del marco cultural. Por último, la inteligencia ejecutiva tiene un gran papel, ya que es el futuro potencial y la capacidad del empresario para familiarizarse con situaciones complejas y desconocidas. A la vez, la inteligencia ejecutiva se divide en tres dimensiones:

  • Pensamiento crítico y conceptual
  • Conciencia interpersonal y social 
  • Juicio de uno mismo

 

 

Aprender a olvidar, una clave para la formación continuada

 

El diario ABC publicó una nota periodística este domingo 23 de septiembre sobre la importancia de la formación continuada. Aitor Larrabe, Director de Talento de Ferrovial, destacó el importante papel de la formación continua de calidad que ofrecen lass universidades a sus graduados.

 

Por Aitor Larrabe, Director de Talento, Ferrovial

En nuestro entorno suceden muchas cosas. Todas ellas resultan importantes y, además, parece ser que pueden impactar con bastente probabilidad en nuestras empresas y trabajos.

Asimismo, se ha extendido la idea de que todos debemos saber de todo: sobre tecnología, actualidad mundial, economía, sociología...Conviene entender la globalidad y estar familiarizados con distitnos modelos de negocio. En efecto esa percepción es una realidad.

Esto se debe, en buena medida, a que cualquier tema en cualquier área puede representar una amenaza- desde la falta de liquidez de los mercados asiáticos hasta que un robot ejecute mi trabajo-; puede ser una oportunidad-esa tecnología ejecuta automáticamente la parte más tediosa de mi trabajo-; e incluso un mismo hecho, bien liderado y manejado, se convertirá en una oportunidad, pero si lo descuido- como el conocimiento de mis clientes- se transformará en una grave amenza.

En este contexto tan complejo hay, sin embargo, una sencilla solución: basta con aprender a olvidar.

Olvidar, en primer lugar, que la formación individual depende de otros

En vez de quedarnos a esperar que me "convoquen a un curso", hemos de encontrar aquello que nos impulse a avanzar, sea en nuestro trabajo actual, proyectándonos hacia un trabajo futuro o en el conjunto de nuestra vida. En general, se trata de nunca dejar de aprender.

Olvidar el paradigma de que basta con saber un poco de todo o mucho sobre algo

Los roles especializados, y también los generalistas, siguen requiriendo de profundidad y cierta perspectiva. Se trata, al final, de diferenciar entre los temas de los cuales debemos conocer al menos algo y aquellos en los cuales no hay más opción que ser expertos.

Olvidar que solo se aprende "en el trabajo"

Con frecuencia, las personas que más aportan a la empresa son aquellas que incorporan distintas perspectivas en su vida, de modo que lo aprendido en un entorno lo aplican también a otro. Esa competencia, que podríamos llamar "reconocimiento de patrones", genera, por ejemplo, la capacidad de trasladar aspectos del deporte a la propia empresa, o de trabajos de voluntariado al ámbito profesional (y viceversa), de la educación de los hijos a la gestión de equipos, etcétera. Si permanecemos atento a nuestra vida personal, nos daremos cuenta de que existen infinidad de aspectos con aplicación en la esfera laboral.

Olvidar que formarse solo implica pensar

Por ejemplo, si sabemos que un buen gestor de personas requiere de un entorno de confianza para sacar el mayor partido a las ideas de su equipo, no vale solo con pensarlo. Es necesario "pasar a la acción". Hace poco escuché decir: "No es posible dirigir (maniobrar) un coche aparcado. Hace falta movimiento para poder hacerlo".

Olvidar la tendencia a no reflexionar

Parece que estamos abocado a ello por la velocidad y complejidad que nos rodea. No obstante, es bueno revisar la dirección e intención de nuestras acciones, el modo de ejecutarlas y confirmar, además, que se encuentran alineadas con los objetivos previos. Este ejercicio debe ser constante, de modo que ajustemos nuestras acciones tanto desde el éxito como desde el fracaso. En último término, si lo que hacemos no lo vemos ni como éxito ni como fracaso...puede que lo que estemos haciendo no merezca la pena.

Se trata, a fin de cuentas, de observar, escuchar, enseñar y fallar- por qué no- pero con inteligencia. También de hacer acopio de humildad para aprender siempre. En especial, en aquellos campos que no dominamos. Y asegurarnos de que existe una intención en todo aquello que ejecutamos- aunque solo sea el mero disfrute-, sin perder de vista el valor de compartir nuestros conocimientos con otros.

A esta lista de acciones imprescindibles se suma, para quienes tienen la responsabilidad de liderar personas, una tarea adicional: afianzar un entorno de respeto e incentivo al aprendizaje, así como mecanismos que faciliten la incorporación de todo ese bagaje y que ayuden a que el talento de las personas llegue a los ámbitos clave para la empresa.

En el apoyo al aprendizaje permanente, las universidades son protagonistas por su capacidad para ofrecer a sus graduados una formación continuada de calidad. De este, y otros aspectos cruciales, trataremos en el congreso BUR (Building Universities' Reputation), que tendrá lugar los días 2 y 3 de octubre en el campus de la Universidad de Navarra en Madrid.

 

Artículo de opinión escrito en ABC - Empresa, el día 23 de septiembre de 2018

¿Qué es la reputación universitaria? Los estudiantes dicen lo que piensan

 

Varios estudiantes de la Universidad de Navarra mostraron su opinión respondiendo a la pregunta de: ¿Qué representa la reputación universitaria para el alumnado? Lo interesante de esta muestra, y que garantiza la diversidad de las opiniones, es la internacionalidad de la misma universidad.

Los estudiantes hablaron de las grandes facilidades que da la universidad para poder sacar el máximo provecho de la etapa universitaria, como por ejemplo las excelentes instalaciones y las constantes ayudas de la universidad para el quehacer diario del estudiante. Otro aspecto es la exigencia y el constante reto a los alumnos por el propio bien de ellos. También la facilidad y el orgullo con que los estudiantes se identifican con la misión y visión de la universidad, que tiene que fin, el lograr mantener ese acercamiento al centro de estudio durante toda la vida.  

Uno de los aciertos que tiene la Universidad de Navarra desde el inicio de la misma, fue el compromiso con las personas de bajos recursos y que querían estudiar. El dinero no se vuelve una barrera para no poder estudiar, con esfuerzo y trabajo, todo se alcanza. Para gente con esta actitud, la universidad proporciona toda la ayuda necesaria.

La universidad se vuelve el lugar de encuentro para estudiantes interesados, abiertos y con ganas de hacer contactos. Es un lugar en donde las facilidades para fortalecer el futuro profesional y personal están disponibles; el que no las busca, no ha sabido aprovechar al máximo esta etapa.

La universidad es saber que los profesores, docentes, investigadores están al servicio del estudiantado en todo momento y lugar.

Para finalizar, la universidad no terminar con a la graduación, sino que ésta, da la oportunidad de seguir vinculado y en contacto con una inmensa red empresarial de contactos. Aquí se evidencia el verdadero enriquecimiento integral que una buena institución universitaria pueda brindar a cada uno de sus alumnos.

Puedes descargarte el PDF en inglés con los resultados de la encuesta.

 

Resultados encuesta BUR 2017

El marketing y la educación superior

"La reputación se ha vuelto vital, en un nivel institucional, para las universidades porque no quieren estancarse, quieren crecer". Mark Sudbury empieza, de este modo, su intervención en el congreso BUR 2017, con la que encamina su tesis sobre el marketing, la reputación y la educación

Mark Subdbury habla del nuevo contexto en el que se encuentran las universidades, este ha generado que las instituciones se centren en el lado empresarial y se focalicen más en el lado "marketiniano". A lo largo de su conferencia habla de las "4ps" del marketing mix y de que tres de esas tienen una actividad limitada dentro del ámbito de las universidades. Actualmente, las universidades están más centradas en la promoción, sin embargo, es interesante ver como las otras "3ps" van tomando más importancia; como, por ejemplo, pensar el "producto" que ofrece la institución.

El presidente de Global Engagement de St Mary's University, Mark Sudbury, hace incapié sobre la idea de que las universidades se han vuelto más colaborativas. Con una actitud más de colaboración que de competencia. Y como key issue expone que, para llegar a la colaboración, es necesario tener una buena reputación.

Como ideas clave de la conferencia se llega a la conclusión de que el marketing es algo que ha ido apareciendo poco a poco a lo largo del tiempo y se ha convertido en algo muy relevante. La relación entre la educación, la reputación y el marketing, cada vez más, es algo innegable.

 

Ponencia BUR 2017

Dos factores clave para entender la reputación universitaria

Concepción Naval.- La Universidad tiene como fin colaborar en la formación de ciudadanos democráticos a través de sus dos principales funciones: la social y la cultural. En esta perspectiva, la Universidad se re-plantea constantemente cuestiones de gobierno y gestión, e introduce reformas que acompañan a los diversos fenómenos transversales que forman parte del quehacer mundial de la educación superior en el siglo XXI.

En ese escenario, la función social de la universidad adquiere un papel decisivo en la generación, promoción y difusión de conocimientos mediante la investigación y el fomento de la interdisciplinariedad. Sin embargo, el reto quizá de más calado al que se enfrenta la universidad como institución académica, es la calidad educativa entendida en términos de reputación.

Es por ello que una preocupación constante de los gobiernos de diversos países es si sus instituciones educativas universitarias tienen una posición destacada en los rankings. Además, los académicos usan esas posiciones como índices de calidad de sus sistemas universitarios y los dirigentes de las universidades incorporan la gestión de la imagen y de la reputación para atraer estudiantes, profesores y recursos para la investigación. Todo ello lo reflejan los analistas socio-políticos Pérez-Díaz y Rodríguez en su investigación sobre reputación de las universidades.

Los rankings como índice de calidad de los sitstemas universitariosrsitario

Para responder a la pregunta de por qué es importante la reputación universitaria, en la discusión y gestión de una institución educativa superior, conviene apuntar a dos factores claves:

1) La competición, entendida como las diversas transformaciones en las que están inmersas muchas universidades, que les llevan a pugnar por más estudiantes, mejores profesores y más recursos financieros.

Las causas que fomentan esta competición son el decrecimiento de los fondos públicos para las universidades y, concretamente, las reglas de distribución de esos fondos destinados a la investigación. En ese escenario y debido a que se ven abocadas a competir entre sí, la universidad necesita comprender cómo son percibidas por sus diversos públicos.

En este punto, la variedad de públicos y de ámbitos hace referencia a las diversas funciones que puede cumplir la universidad. De allí que una universidad puede tener buena reputación como una universidad que hace una investigación de calidad; que prepara excelentes profesionales para el mercado laboral; que brinda una formación liberal a sus alumnos o que contribuye a desarrollar una ciudadanía más cívica y responsable entre sus alumnos, entre otras facetas.

 

2) Los rankings, entendidos como las distintas medidas y métricas de la reputación que despiertan una discusión amplia sobre la universidad.

Entre estas medidas, debemos distinguir los factores objetivos (los que reflejan en la medida de lo posible la realidad de la institución educativa) y los factores subjetivos (los que modulan los intereses, las expectativas o percepciones de quienes emiten los juicios). Ambos deben formar el conjunto de medidas disponibles para entender y explicar las estimaciones que hagan de la reputación los distintos públicos.

En conclusión, la competición y los rankings son dos factores que conducen a una de las discusiones actuales más ricas en el mundo de la educación superior: la reputación como calidad percibida.

The Future of Higher Education

¿Cómo formar a alumnos internacionales? ¿qué estrategias debe adoptar la universidad en un entorno global? ¿cómo afrontar los retos de la digitalización?

Nigel Healey, vicerrector de la Universidad Nacional de Fiji y presidente del comité de conferencias académicas internacionales QS-APPLE, aborda en este video la internacionalización, estrategia y futuro de la universidad.

Los temas de investigación del profesor Healey están enfocados en la internacionalización de la educación superior, la educación transnacional y la política y gestión de la educación superior. 

Antes de la Universidad de Fiji, Healey fue vicerrector de Relaciones Internacionales y Decano de la Facultad de Negocios, Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Nottingham Trent (2011-16), Vicerrector y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Canterbury (2004-11), Decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Metropolitana de Manchester (2000-04), Jefe del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Metropolitana de Manchester (1996-2000) y Director del Centro de Estudios Económicos Europeos de la Universidad de Leicester (1990-96). Además, ha ejercido como asesor de política económica del Primer Ministro de Bielorrusia y del Viceministro de Economía de la Federación Rusa.

 

Louise Simpson, The World 100 Reputation Network

Louise Simpson es la máxima responsable de The World 100 Reputation Network, asociación internacional que aglutina a directivos de estrategia, comunicación, marketing e internacionalización de instituciones académicas de 19 países.

Ha liderado investigaciones y estudios de consultoría de universidades y cuerpos de gobierno de Gran Bretaña, Japón y Europa. Ha concluido una tesis (MPhil) sobre cómo se mide la reputación y el impacto de las clasificaciones en la reputación de la enseñanza superior realizada en el Manchester Business School.

Antes de dedicarse a la consultoría, Louise fue director de comunicaciones de la Universidad de Cambridge y trabajó allí durante 10 años, en el campo de asesoramiento sobre relaciones públicas y asuntos públicos de la universidad y los colegios.

https://elpais.com/economia/2017/04/11/actualidad/1491908771_181493.html

 

Tendencias y mejores prácticas en torno a la responsabilidad social y ambiental

Hoy en día se usan muchos indicadores para medir las acciones de responsabilidad social y ambiental que se realizan en las universidades. Riri Fitri Sari, presidenta del ranking mundial IU Greenmetric y ponente del Builiding Universities' Reputation 2017 destaca que la educación que reciben los alumnos se ha convertido en uno de los indicadores más importantes.

Las acciones que llevan a cabo los estudiantes en las universidades para lograr los green campus es la mejor muestra de la necesidad actual de implicarse para solventar los problemas sociales y ambientales.

El protagonismo que toman los estudiantes para innovar en mecanismos que puedan ayudar a solventar estos problemas, impulsados desde las universidades, conforman una guía a seguir por instituciones relacionadas con el medioambiente y por otros estudiantes de muchas universidades del mundo.

Los estudiantes se vuelven “modelos a seguir” de diversos movimientos para mejorar los problemas sociales y medioambientales. Las universidades, organizaciones y distintas instituciones implicadas en solventar los problemas actuales tienen plena confianza, en que las generaciones futuras serán capaces de transmitir y dar ejemplo de buenas prácticas sociales y ambientales. Eso sí, las labores y acciones a desarrollar tendrán que ser globales ya que los problemas afectan a la totalidad de la población y en conjunto, será más fácil  aprender unos de otros y potenciar esas acciones.

 

¿Cómo logramos que nuestros estudiantes sean embajadores de la universidad?

 

¿Cómo tenemos que trabajar si queremos que nuestros alumnos sean embajadores de la universidad? ¿Cómo pueden los equipos de comunicación contribuir a la mejora de la reputación de sus universidades? Recordamos algunas ideas de Mark Sudbury, presidente de Global Engagement de St Mary’s University, para sacar el máximo partido a una buena estrategia de comunicación con alumnos.

En primer lugar, el estudiante debe sentirse a gusto en la universidad, que se le permita vivir una experiencia universitaria plena. Para ello, hace falta que todos aquellos que forman parte del ecosistema  universitario ayuden a que la vivencia sea la mejor posible.

Por otro lado, es importante involucrar a los alumnos en eventos en los que ellos sean los embajadores de la universidad. Actividades o situaciones en la que puedan hablar de primera mano con futuros o posibles estudiantes. La idea clave es demostrar a los alumnos que tienen muchas oportunidades y que la universidad no les dejará solos.

Como última idea a destacar, Sudbury habla de la necesidad de encontrar una buena estrategia de comunicación. Hay muchas cosas y muchas oportunidades pasando alrededor, pero es necesario que la universidad tenga clara cuál va a ser su línea estratégica para así saber cómo actuar.

La clave de todo está en conectar la estrategia con lo que comunica la Universidad, considerando sobre todo aquellos mensajes que transmiten la historia de la universidad.

 

¿Y qué hacemos con los rankings?

Los rankings universitarios desempeñan un papel vital en la conversación sobre reputación y calidad universitaria, desde el nacimiento del U.S News & World Report en 1983.

En principio, cualquier persona puede acudir a cualquier ranking para tener estimaciones de la reputación de una universidad. Sin embargo, la forma tan simplificada en la que son accesibles así como la forma en la que se estandarizan las evaluaciones de calidad a una única cifra, convierten esta herramienta en un arma de doble filo.

Víctor Pérez-Díaz y Carlos Rodríguez[1] consideran, en el Position Paper del Building Universities Reputation 2015, que los rankings permiten otorgar luces a un proceso que en muchos países suele llevarse a oscuras.

Pero cada ranking no es igual. Por ejemplo, si nos interesa medir la reputación de investigadores y profesores, consultaremos el Times Higher Education que desde el 2010 evalúa a otras universidades tanto en su función investigadora como de enseñanza; en cambio, si somos futuros alumnos, el U.S News & World Report es un instrumento clave para elegir la universidad que nos formará como profesionales.


El Times Higher Education sirve para medir la reputación de investigadores y profesores; el U.S. World & Worls Report, para elegir la universidad

 

Pero, atención, los rankings a pesar de ser fuente y medida de reputación reciben tres críticas principales:

  1. El exceso de indicadores de input y outputs que no son relativos a  factores clave de la reputación como la actividad de los antiguos alumnos o el entorno de la universidad.

  2. La simplificación de la reputación universitaria a una única variable: la puntuación en el ranking.

  3. La falta de exactitud en las ponderaciones para construir el indicador resumen. Es decir, a veces se otorga más peso a la investigación que a la enseñanza, otras el juicio de los profesores o directivos importa más que los indicadores objetivos, entre otros.

Dos efectos perjudiciales

Asimismo, Pérez-Díaz y Rodríguez hacen mención a dos efectos no deseados sobre el uso de los rankings que debemos tomar en cuenta. En primer lugar, la cristalización de la reputación, que responde a cómo para los encuestados en un ranking puede pesar en su juicio los primeros rankings publicados, por lo que, aunque los datos objetivos de la universidad hayan cambiado, las opiniones quedan ancladas a estimaciones de reputación anteriores.

El segundo efecto está relacionado con la posibilidad de estimular formas de competición entre universidades que no son deseables. Por ejemplo, se puede desvirtuar el proceso de selección de estudiantes, despistando a las universidades públicas de su meta tradicional de proporcionar acceso a la universidad a todos los estudiantes cualificados. También pueden contribuir a una carrera por la reputación con efectos tales como la inflación de los costes, la creciente desigualdad de ingresos entre las distintas instituciones y una mayor estratificación de las universidades según la composición social de su alumnado. Otros rankings, con distintos indicadores y ponderaciones, formarían según los autores, una forma de competición más saludable.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

NOTAS


[1] Analistas Socio-Políticos y autores en el 2015 del Position Paper sobre Reputación de las Universidades para el primer congreso internacional Building Universities Reputation

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Los alumni, embajadores de la reputación de la universidad

Una experiencia del estudiante es positiva y memorable, crea un sentido de pertenencia que tiene vocación de permanencia

 

Si tomamos como punto de partida la definición de reputación como “calidad percibida”, la buena imagen de las instituciones universitarias tiene una base objetiva -la calidad de la labor  académica-  pero requiere también de un buen trabajo de comunicación.

El cultivo de la reputación necesita una visión de 360 grados, una mirada que incluya a los diferentes stakeholders de la universidad: alumnos; empleados; empresas y empleadores; reguladores; entorno, entre otros. La universidad mantiene relación y establece un diálogo con esos grupos de personas, les informa y tiene en cuenta su opinión y sus expectativas; la universidad enseña y a la vez aprende.

El vínculo del alumni nace y se fortalece sobre todo en su paso por la universidad. Si la experiencia del estudiante es positiva, memorable, se crea un sentido de pertenencia que tiene vocación de permanencia. Ese vínculo afectivo o moral fomenta en el estudiante un sentido de responsabilidad que le lleva a poner los medios para ayudar a las siguientes generaciones de universitarios. Así, los alumni se involucran de diversas maneras, participando en actividades curriculares o extra curriculares, compartiendo su experiencia, ofreciendo su consejo.

De entre las muchas y variadas formas de colaborar, hay dos que merecen particular mención: una es la ayuda al empleo, que es uno de los temas de preocupación más serios de los universitarios; y otra es la contribución económica, tanto en forma de becas como con otras modalidades, especialmente las que facilitan la financiación de la investigación.

Pero la universidad no puede limitarse a pedir ayuda a los alumni. En virtud de esa relación que perdura, la universidad tiene que  aportarles algo relevante. Las nuevas tecnologías hacen posible que se les ofrezca formación profesional permanente, oportunidades de especialización, tanto de modo presencial como digital. También los alumni son sensibles a la carrera profesional, no solo para el primer trabajo, sino también en otras fases de la trayectoria vital. Además, la  universidad propicia ocasiones de networking profesional y momentos que sirven para mantener vivas las relaciones personales que surgieron durante los años pasados en el alma mater.

La relación con los alumni lleva consigo un trabajo articulado, que comienza con la adecuada atención a los estudiantes, continúa con una comunicación permanente con ellos al abandonar las aulas, requiere un buen servicio de carreras profesionales, en estrecha relación con las empresas y una cartera actualizada de actividades de formación permanente.

Por la movilidad de los alumni, la atención de estas tareas no es posible sin un buen soporte tecnológico y una adecuada organización, especialmente de los aspectos económicos y financieros ligados a la captación de fondos.

El vínculo de la universidad con los estudiantes permanece en el tiempo. Cuidar la relación permite que la universidad siga aportando a sus alumnos, y que los alumni contribuyan a la universidad donde se formaron. Si se logra un vínculo estable y satisfactorio para todos, los alumni son factores activos de la reputación de la universidad. Son sus mejores embajadores ante otros posibles alumnos, donantes y empleadores. Un alumni comprometido es un indicador incuestionable de calidad.

Este 2, 3 y 4 de octubre, durante el congreso Building Universities' Reputation 2018 se plantearán estos temas y otros similares. Además de contar con ponentes internacionales con experiencia, la participación de los asistentes será fundamental para enriquecer el programa. Una ocasión única de potenciar la relación de la universidad con sus alumni.

 

— 20 Items per Page
Showing 19 results.