Fallece a los 43 años José María del Cano, antiguo alumno de fcom
Toda su carrera profesional estuvo ligada al Grupo Recoletos y en los últimos años fue subdirector de 'La Actualidad Económica'
fcom,
8 de marzo de 2009
José María del Cano Barbón, antiguo alumno (FCom '88), subdirector en los últimos años del semanario Actualidad Económica, falleció el sábado 7 de marzo en Madrid, a los 43 años, tras someterse a una operación de cirugía para corregir una dolencia cardiaca.
José María desarrolló toda su vida profesional en el Grupo Recoletos, como periodista especializado en información económica: primero como redactor en Actualidad Económica, luego en la sección de información empresarial del diario Expansión y, a partir de ahí, como responsable de la edición digital de ese mismo periódico. Más tarde pasó a ser responsable de su suplemento sobre inversiones, de nuevo en la sección de empresas –esta vez como redactor jefe–, y finalmente como subdirector de la revista Actualidad Económica. Durante sus años de carrera trabajó en la revista Nuestro Tiempo y fue uno de los primeros colaboradores del Seminario de Periodismo Económico.
El diario Expansión (9/3/09) publicó un doble obituario firmado por el director, Jesús Martínez de Rioja, y uno de los subdirectores, Manuel del Pozo. Este último, en su columna, afirmaba: “José María destacó por su rigor, precisión y amor al oficio, pero fue aún más reconocida su calidad humana. Llegó como era él, casi pidiendo perdón por existir. Pero detrás de ese hombretón tímido y aparentemente serio, había un magnífico periodista. Él nos enseñó a repasar una y mil veces los datos antes de publicarlos. Y siempre descubría la cifra errónea. No por jorobar, sino para enseñarnos que en el periodismo económico la rigurosidad es una asignatura obligatoria”.
Por su parte, Martínez de Rioja, lo definía como “un gran visionario capaz de contagiar su modelo de trabajo a todos los que le rodeábamos. Transmitía una serenidad y una constancia sólo habitual y perceptible en personas con valores excepcionales. Nada parecía alterarle, nunca nadie logró sacarle de sus casillas, ni de sus pausados comentarios flemáticos o de sus retardadas sonrisas, que siempre afloraban tras unos segundos de gesto reflexivo serio y adusto. Todo le salía del corazón. Tenía la gran virtud de decir lo que pensaba, y decirlo bien. Y, además, hacía gala de esa cualidad, tan extraña en los periodistas, de reconocer que había temas de los que no tenía ni idea. Hablaba poco y sólo lo hacía con conocimiento de causa, una joya en esta profesión tan propensa a la vacua charlatanería. José María del Cano se preocupaba más de ‘los otros’ que de él mismo. Era el mejor amigo de sus amigos –y los tenía por decenas–, el confidente entrañable y generoso, y, cómo no, el esposo y padre ejemplar”.
José María del Cano estaba casado con Ana María Rivera, también antigua alumna. Habían adoptado dos niños. |