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"Es bueno
que los proyectos los
inicie una persona y los termine otra"
f.
sancho,
27 de junio de 2008
Lleva desde 1999 en la Junta Directiva de la Facultad
de Comunicación,
primero como vicedecana y, a partir de septiembre de
2005, como decana. María
Teresa La Porte, profesora
de Comunicación Internacional y de Comunicación
para el Desarrollo, deja las responsabilidades de gestión
para centrarse en lo que más le gusta: la investigación
y la enseñanza. “Ha sido un honor estar
en la Junta todos estos años –decía
al pleno de profesores de fcom el pasado martes– pero
tenía ganas de volver a trabajar ahí, con
vosotros, porque en el fondo me dabais envidia”.
Entre aplausos y reconocimientos, María Teresa
La Porte, Mateye, cerraba una etapa de su vida
que ha durado diez años.
–¿Por qué
deja
el cargo?
–Por decisión propia.
Cada tres años, Rectorado confirma o renueva a
los gestores de los centros de la Universidad. Ahora
tocaba y he sido yo la que le he solicitado al rector
no renovar el trienio.
–¿Y no le
da pena? Durante sus años como decana se han
puesto en marcha asuntos de gran relevancia y que culminarán
el próximo curso: la aplicación
del conocido como ‘plan
Bolonia’ y el cincuentenario de
la Facultad…
– En parte sí me
da pena, y tuve una duda enorme a la hora de plantear
marcharme, pero luego pensé que es bueno que los
proyectos estén comenzados por una persona y terminados
por otra. Aunque entre los dos haya una sintonía
y una línea de unidad, siempre hay
aspectos que son nuevos, hay otra manera de ver las cosas.
No me importa, en ese sentido, haber hecho un poco el ‘trabajo
sucio’ porque para
mí ha sido muy interesante estar en el origen
de los dos proyectos. Lo que me satisface es ver que
esos proyectos se completan. En general, me da mucha
inseguridad las cosas que llevan excesivamente mi marca:
me gusta que esté contrastada, que haya otras
cabezas, otras ideas, otras mentalidades.
–Entonces marcha
tranquila.
–Lo que más me pesa
en es que me voy sin despedirme. Me hubiera gustado hacerlo
de todas y cada una de las personas que han colaborado
en estos tres años de gobierno. Tengo motivos
de agradecimiento específicos
para alumnos, antiguos alumnos, profesionales que están
dando clase en la Facultad, resto de decanos de facultades
de Comunicación de España,
a mis colegas de la Universidad de Navarra, que en todo
momento me han respaldado... Y, sobre todos ellos, sinceramente,
mi mayor agradecimiento es para los profesores de fcom.
–¿Y por qué no
se despide?
–Tengo desde hace tiempo reservada una estancia de investigación
en Cligendael, en La Haya, un centro de política internacional especializado
en diplomacia pública, que es el ámbito en el que yo estoy trabajando,
en concreto diplomacia pública europea. Las estancias son muy selectivas
y no he tenido más remedio que amoldar mi calendario al que ellos me
ofrecían, con lo cual casi parece una huida, pero no lo es porque voy
obligada por un plan establecido antes del relevo en el Decanato. Salgo este
mismo sábado y por seis semanas, pero a mi vuelta
espero ponerme en contacto con todos, no para despedirme,
claro, sino para charlar con calma.
–Esta
pregunta parecerá un poco forzada, como para
darle pie a quedar bien, pero hay que hacerla… Esta
nave, fcom, ¿es
difícil de capitanear?
–Cuando he hablado con otros que han gobernado con anterioridad, su principal
preocupación ha sido siempre la gente de dentro, porque dicen que les
causan problemas, que les quitan mucho tiempo… pero, para mí,
los principales problemas han sido externos, estructurales, es decir, el cambio
de la legislación, de objetivos que se establecen para el conjunto de
la Universidad… pero nunca he tenido ningún problema generado
dentro de la Facultad: la disposición al diálogo, a resolver
de una manera pacífica cualquier tipo de conflicto,
ha sido permanente.
–Hora, pues, del
balance.
–Hay varias cosas que para
mí han sido especialmente positivas.
La primera ha sido la unión de todos los decanos
para conseguir el reconocimiento de las facultades de
Comunicación de España dentro de la nueva
legislación. La comunicación tiene un papel
muy relevante en la sociedad contemporánea, y
no estaba así reconocido entre las
disciplinas que se consideran básicas en la Universidad.
Hemos conseguido entre todos que se mantenga la diferencia
entre Periodismo, Publicidad y Relaciones Públicas
y Comunicación Audiovisual, y luego, que Comunicación
sea una materia básica en Ciencias Sociales.
–¿Y en cuanto
al trabajo interno?
–Estoy satisfecha por impulsar, alentar y fomentar a los profesores para
que destinaran tiempo a la investigación, y desde la Junta facilitar
financiación, tiempo y la posibilidad de generar
grupos de trabajo.
Además, me parece que ha sido interesante conseguir
un reconocimiento de la docencia práctica, que
era considerada un poco como de segundo nivel. Y ha habido
un cambio, no solo desde un punto de vista docente (número
de horas, recursos, horas de dedicación del profesor)
sino también se ha fijado una vía de promoción
profesional interna, independiente de la académica.
–En anteriores entrevistas también destacaba el ‘lugar en
el mundo’ que ahora ocupa fcom.
–Es que me parece que ha
sido muy interesante la internacionalización
de la Facultad. Para mí, además, ha sido
muy sorprendente, porque aunque ha llevado mucho tiempo
y trabajo no hemos recibido ni un solo ‘no’:
las universidades americanas, británicas y asiáticas
con las que hemos entrado en contacto inmediatamente
han querido firmar el convenio. Creo que el ‘efecto
llamada’ sobre los alumnos va aumentando de
año en año. Y la calidad de los alumnos
que están asistiendo
al International
Media Program está certificada
por profesores que son extranjeros y por tanto no están
bajo ninguna influencia a la hora de evaluar
con objetividad al alumno.
–Es de suponer
que algo habrá que
no haya hecho, o que haya hecho, digamos, ‘menos
bien’.
–Entre los sin duda muchos
déficits que me llevo, hay uno que me duele especialmente:
el contacto con los alumnos. El equipo con el que he
trabajado lo ha desarrollado, pero yo no. Mi relación
ha sido lejana, poco accesible, no por nada, sino porque
no ha habido ocasiones, o yo no he sabido generarlas.
En el caso de que fuera a seguir otros tres años,
seguro que sería para mí un objetivo prioritario.
–¿Y qué más haría?
–Por supuesto, culminar
el proceso del Espacio Europeo de Enseñanza Superior.
Además, me
parece que se podría
avanzar más en dos cuestiones:
el desarrollo de las nuevas tecnologías, aunque
está reflejado
en la Docencia de Bolonia; pero, sobre todo, los medios
de la Facultad. Creo que han trabajado muy bien y han
conseguido aumentar el número
de alumnos que participan, pero tengo la impresión
de que falta todavía mucho por hacer. |