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Carlos Iglesias explica en fcom el
desarrollo de ‘Un franco, 14 pesetas’
El director, actor y guionista,
que logró con su ópera prima más de
8 millones de espectadores, en el Seminario de Guionistas
luis
melgar,
14 de marzo de 2008
Carlos Iglesias habló con 58 familias italianas
y españolas, de aquellas que durante los años
sesenta buscaban en Suiza una oportunidad de mejorar.
Con aquel medio centenar de recuerdos vivos, el director
de Un franco, 14 pesetas dio forma a una historia
que “tenía en el estómago”.
Esa misma historia, que tras regurgitar en sus intestinos
se convirtió en una exitosa película, la
compartió con los alumnos del Seminario de Guionistas,
a los que recordó que cuando algo se tiene claro “no
surge ningún problema”.
Durante el encuentro
con los estudiantes, Iglesias evidenció que Un
franco, 14 pesetas es resultado de la clarividencia
y tozudez de su director. Tras cuatro años y
medio de batalla, logró que un productor creyese
en la historia. El actor quería que el guión
fuese “fundamental”, con una estructura
clásica “para que todo el mundo entendiese
la película”, explicó a los alumnos.
Su historia era un homenaje al neorrealismo e Iglesias
quería “ser justo con quien le había
transmitido su memoria”. Además el director
trató de mantener un mismo tono, para evitar “ni
exagerar el humor, ni exagerar el drama”.
Luego
llegó la dirección, puesto que él
no quería asumir, pero que aceptó finalmente.
Con muy poco presupuesto -1.750.000 euros- y sólo
cinco semanas para realizar la película, un equipo
de 70 personas compartió el rodaje del director
novel. Iglesias reconoce que para realizar una película
hace falta mucha imaginación y “ser como
una caña”, para “doblarse” ante
los contratiempos.
Presupuesto escaso
El
reducido presupuesto podría haber sido un problema.
No fue así. La productora le recomendó que
grabase en Galicia, pero se negó. Su historia
tenía que suceder en el pequeño pueblo
suizo en el que el propio actor pasó parte de
su infancia con su familia –el mismo recordó que
el 60% de la historia que cuenta en la de su propio padre-.
Admite que se encontró “con un cantón
entero entregado a la película”: hoteles
a bajo precio, localizaciones cedidas de manera gratuita,
al igual que ferrocarriles de época, bicicletas
y coches.
El esfuerzo del director y su equipo
tuvo un resultado excelente: superó las 30 semanas en
cartelera en Madrid y Barcelona, ocho millones de espectadores
vieron Un franco, 14 pesetas, y ha recibido
un importante número de premios en todo el mundo.
Ahora, Carlos Iglesias trabaja en una segunda película.
El mosquito del guión y la dirección le
ha picado.
El cine en España
Carlos
Iglesias aprovecho para analizar la situación
del cine en España. “Tenemos que contar
visceralmente”, aseguraba el director, quien advertía
que no se puede competir con el dinero que se invierte
en el cine estadounidense. Ante la falta de dinero, competir
en historias.
Además, Iglesias acusó la falta de historias
en el cine español. “Estamos echando a la
gente de los cines”, admitía. Para el actor
más del 80% de las películas nacionales son
aburridas, “no puedo pasar de los 20 minutos y sólo
se salvan 8 ó 9 películas cada año”,
explicaba. Para Iglesias, las películas deben aspirar
a ser recordadas una hora y media después de ser
vistas. “Hay que dejar huella”, setenció. |