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José Ramón Caso desglosa en el MCPC la función y objetivo de los lobbies
El
CEO de Ketchum Lenci Public Affairs afirmó que esta práctica se convertirá en una labor "más transparente y reconocida"
inés royo ,
15 de febrero de 2008
Una de las partes de la comunicación corporativa que más se está desarrollando en los últimos años en Europa es el lobby. Para determinar qué es, quién lo lleva a cabo y cuáles son sus objetivos y metodología, los alumnos del Máster de Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra contaron con una sesión de José Ramón Caso, CEO de Ketchum Lenci Public Affairs y ex diputado del Parlamento Europeo.
Caso comenzó con una definición de lo que para él es el lobby: “Desgranar argumentos emocionales, no sólo racionales, para dar a conocer tu postura, con el objetivo de influir en el proceso legislativo y regulatorio; o trasladárselas a un público específico a través de diferentes canales: artículos, cuñas de radio…”. Como explicó Caso, la naturaleza del lobby existe desde que existe la sociedad; convirtiéndose en una de las profesiones más antiguas del mundo. “Cuando hay un jefe, alguien que organiza, gestiona y toma decisiones, se genera la necesidad de influir”. De esta forma, “todos, cualquier persona que quiera dar a conocer su postura está haciendo lobby: ONG, sindicatos, asociaciones empresariales”, matizó el consejero delegado de Ketchum Lenci.
Sin embargo, la práctica profesional del lobby es algo más complejo que la acción de persuadir: es analizar, investigar las propuestas legislativas, educar a miembros del gobierno y a funcionarios, hacer informes de evaluación, asistir a audiencias en el Congreso y Senado, etc. “Aunque en los medios y la opinión pública siguen identificándolo con manipulación y ultrapoder, no es así”, y, a juicio de Caso, “poco a poco se irá convirtiendo en una práctica más transparente y reconocida, como en Estados Unidos”.
Objetivos
Algo que sí es más conocido de esta práctica son sus objetivos: “Para influir en la toma de decisiones de los órganos legislativos y ejecutivos el lobbista tiene que crear un canal de comunicación fluido y creíble con quienes toma las decisiones; hacer llegar el mensaje a la persona más adecuada y conseguir tener la puerta abierta siempre”. Porque lo que no es meta de los profesionales del lobby es conseguir una decisión parcial, un tráfico de influencias ni crear clientelismo político, según concretó Caso.
Con gran experiencia en el campo de la política tras ser secretario general de CDS, diputado por Madrid y vicepresidente del Congreso de los Diputados, José Ramón Caso enumeró los principios que no pueden faltar en la comunicación institucional: “Credibilidad, contexto, contenido, claridad, continuidad y constancia”. Asimismo, destacó la importancia de contar con una estrategia y evaluar constantemente.
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